Unasur y Bolivia

Los presidentes de los países de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur) se reunieron el lunes en el Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, para analizar la situación en Bolivia. Luego de varias horas de intercambio de ideas, a puertas cerradas, se aprobó una declaración que reitera los básicos principios de respeto a la soberanía, no injerencia en los asuntos internos, integridad e inviolabilidad territorial, defensa de la democracia y respeto por los derechos humanos.

Entretanto, la evolución de los acontecimientos en la propia Bolivia parecen indicar que el gobierno del presidente Evo Morales, y la oposición, nucleada en torno de los prefectos de los departamentos del occidente el país, comienzan a avanzar en el camino de las negociaciones. Uno de los prefectos informó que la intención era establecer un preacuerdo para fijar una agenda de diálogo nacional "que tendrá que tener la participación de facilitadores de la Iglesia católica, Naciones Unidas, OEA y gobiernos amigos".

La Declaración de La Moneda tiene su importancia. Aunque sea porque reitera lo que deberían ser principios fundamentales en las relaciones interamericanas. Tampoco está demás el llamado que se hace en el documento a "todos los actores políticos y sociales involucrados a que tomen las medidas necesarias para que cesen inmediatamente las acciones de violencia, intimidación y de desacato a la institucionalidad democrática y el orden jurídico establecido".

Llama la atención que, a pesar de que Bolivia y Venezuela expulsaron a los embajadores de los Estados Unidos en estos días, en medio de resonantes denuncias, la declaración no contenga ninguna referencia a este último país.

Los hechos parecerían darle la razón al presidente brasileño, quien, antes de la reunión, declaró que lo importante era saber "qué quiere Bolivia que nosotros hagamos, no tenemos derecho a tomar ninguna decisión sin que haya acuerdo del gobierno y la oposición boliviana". En otros términos: la crisis es esencialmente un asunto interno boliviano y le corresponde al gobierno y el pueblo de ese país el resolverlo. Sin interferencias externas, de ningún tipo por parte de ningún país.

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