Decía Felipe González que cuando están próximas las elecciones los políticos sacan a la calle las hormigoneras y las ponen a trabajar en grandes obras que a veces no terminan a tiempo, pero igualmente inauguran por aquello de la foto y la propaganda consiguiente.
Al respecto, el ex presidente español relataba el caso del ministro español, Melchor Ordóñez, quien en 1852, en el cumpleaños de la reina Isabel II, quiso homenajearla con la inauguración de un hospital. Empero, ya sobre la fecha de la ceremonia, descubrió que las obras estaban aún sin concluir. Entonces, sin arredrarse, recurrió al Asilo de Niños Desamparados y después de trasladar a los niños a un sitio provisorio, limpió y maquilló el local al que presentó ante la reina como el nuevo hospital. Fue un éxito para el ministro.
Salvando las distancias, esa anécdota está emparentada con lo sucedido hace algunas semanas en Minas de Corrales, localidad de Rivera con 4.000 habitantes que presenció la solemne llegada de la ministra de Salud Pública con el propósito de inaugurar la sala de emergencia de la policlínica corralense. El acto se celebró el 12 de mayo con himno, corte de cintas y oratoria a cargo de la ministra Muñoz, seguido de un espectáculo de danzas y canciones típicas en el club 25 de Agosto, todo ello en celebración de una conquista largamente esperada por la gente. No faltaron las cámaras y los flashes para registrar ese momento de alegría popular.
Sin embargo, finalizada la fiesta, los miembros de la Comisión Pro Obras del Hospital de Minas de Corrales comprobaron horrorizados que el nuevo equipamiento, objeto de la inauguración, era retirado y devuelto a las mutualistas que lo prestaron exclusivamente para el corte de cinta. Uno de sus integrantes, Roberto da Costa, declaró que "nos molestó mucho que se politizara la obra, cosa que no había ocurrido antes". Desanimada por esa burla a su buena fe, la comisión dejó de reunirse a la espera de que algún día lleguen los implementos para la sala de emergencia.
En Minas de Corrales están indignados con la doctora Muñoz a quien acusan de haber montado una farsa con fines propagandísticos al estilo de aquel viejo ministro español.