Par de ases

En el corrillo político de cierta autoridad, se comenta -de más de una fuente de información- que en la hipótesis, ya muy factible, que el Partido Nacional retornará al poder, cualquiera sea el Presidente electo, los Dres. Ignacio de Posadas y Sergio Abreu ocuparían cargos de relevancia ministerial.

Esto, que no sería una novedad inesperada, viene con el matiz que también es probable que uno y otro no ocuparan necesariamente las carteras en que supieron distinguirse en gobiernos anteriores, aunque quedarían manejando siempre el comercio internacional.

Larrañaga ya adelantó algo respecto de Abreu. Y lo de Ignacio de Posadas parece obvio.

Si esto llegara a concretarse -primero hay que ganar las elecciones, después la noticia tendrá que confirmarse- el Partido Nacional estará de parabienes. El acuerdo, que se dice que existe aunque condicionado a lo anterior, estaría demostrando el clima de unidad y de entendimiento que existe dentro de la colectividad, previo a las elecciones primarias, ratificando lo que ya se percibe en el ambiente. Pero además, porque la gravitación de uno y de otro es el de las primeras espadas de la causa nacionalista. Tanto en materia propiamente económica, como en política exterior, cuando tuvieron que defender en los albores del Mercosur los intereses del país, lo hicieron con amplia solvencia técnica, con energía, y por sobre todas las cosas con autoridad, que ha sido la gran carencia del gobierno en funciones.

Uruguay tiene que resolver varios problemas, y uno de ellos es el de su inserción en un mundo que camina a una dinámica a la que no estamos acostumbrados. Debe superar el ninguneo agraviante de que fuera objeto bajo la Cancillería de Gargano, corregida pero con poco margen y tiempo por el Dr. Gonzalo Fernández.

Para ponerse a rueda primero, y hacerse respetar después, para volver a la altura de las mejores tradiciones del país, las dos personalidades a que nos referimos constituyen, sin desmedro para nadie, aportes partidarios del más alto nivel nacional. Su participación y protagonismo en puestos claves de cualquier gobierno, es garantía de seriedad y profesionalismo.

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