LA CLAVE

La Cruzada de los 33

“Libertad o muerte” era la consigna y decisión estampada en la franja blanca de la bandera tricolor con la que Juan Antonio Lavalleja, secundado por Manuel Oribe y un puñado de hombres cruzaron el río Uruguay y desembarcaron en la playa de la Agraciada el 19 de abril de 1825 hace ya 196 años.

La hstoria recuerda este episodio como “La Cruzada de los 33 Orientales”, uno de los hitos mayores de la gesta emancipadora que culminó cinco años después en la República Oriental del Uruguay.

Tras el desembarco los hechos se sucedieron con velocidad de vértigo: los vecinos respondieron al llamado y se alzó la campaña para expulsar a “los intrusos poderes de Portugal y el Brasil”. Se incorporó Fructuoso Rivera que militaba en filas ocupantes y en la Piedra Alta de la Florida el 25 de agosto se produjo la Declaración de Independencia.

Esa llamarada de patriotismo incontenible fue fundamental para los éxitos militares que vinieron luego en las batallas de Rincón y Sarandí.

De la mano de sus tenientes, fructificó la semilla que había sembrado Artigas. El pueblo oriental, unido, combatió en los campos y dejó su sangre por la libertad, por recuperar su sagrada potestad de elegir y ser dueño de su destino.

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