Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Oportunidad y amenaza

El informe Perfil del Internauta Uruguayo 2016 elaborado por el Grupo Radar describe una sociedad densamente comunicada mediante servicios que utilizan esa maravilla que es Internet.

El informe Perfil del Internauta Uruguayo 2016 elaborado por el Grupo Radar describe una sociedad densamente comunicada mediante servicios que utilizan esa maravilla que es Internet.

Al mismo tiempo el Estado (incluyendo tanto a la Intendencia de Montevideo como al Gobierno nacional) actúa cada vez más como un ludita que se opone a las consecuencias lógicas e inevitables del proceso de integración de nuestra sociedad en la red global.

En el año 2001, la investigación sobre penetración de Internet en nuestra sociedad del Grupo Radar comprobó que el 68% de los encuestados no era usuario, aunque fuese esporádicamente, de Internet. En el estudio correspondiente a 2016 se encontró que casi 2/3 de los hogares tienen WiFi; el 80% de los uruguayos de todas las edades son usuarios de Internet; el usuario promedio de Internet se conecta cuatro horas diarias y la cuarta parte de los usuarios utilizan Internet más de seis horas por día. Algo está sucediendo en nuestra sociedad…

Uno de los desarrollos más importantes ha sido la irrupción del celular primero y ahora de los smartphones. El estudio concluye: “Si consideramos a los smartphones como una forma de computadora, habría al menos algún tipo de computadora en el 94% de los hogares uruguayos”. También se comprobó que los notebooks superan a los PC de escritorio en los hogares.

El número de personas que utilizan el smartphone llega a 2,2 millones. La correspondencia tradicional fue sustituida por el correo electrónico, el cual está siendo reemplazado por medios aún más modernos de comunicación.

Las consecuencias culturales, económicas y políticas son enormes.

Los internautas tienen acceso a una variedad más amplia de medios de información e intercomunicación.

La información es poder para conocer e informarse, elegir y comparar datos, y, también, para tomar decisiones económicas. La investigación comprobó que ocho de cada 10 usuarios buscan información sobre marcas o empresas en Internet, y que casi 1,3 millones de compatriotas han hecho algún tipo de compra por ese medio en el último año.

La facilidad de acceso al conocimiento sobre productos y precios permite crear nuevos mercados donde reina una mayor competencia. Ello apareja cambios saludables en el equilibrio predominante entre quienes ofrecen servicios o bienes y quienes los compran. Cada vez más el consumidor con su computadora o su Smartphone puede tener acceso a mercados globales, comparar precios y tomar decisiones mejor informadas. Estos avances también favorecen a las pequeñas empresas que enfrentan costos menores para ofrecer servicios o vender productos en mercados más amplios.

Ese mundo más dinámico, descentralizado, potencialmente mejor informado, puede ser visto como un subversivo en potencia por el establishment político. Celular en mano, el ciudadano se vuelve más interconectado y se hace menos dependiente de los canales tradicionales de comunicación de la política.

Ante la planificación centralizada pergeñada por los tecnócratas de turno -a veces en simbiosis con las corporaciones- emerge una comunidad electrónica difusa, descentralizada y cada vez más crítica. Algo inaceptable para algunos cerebros.

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