Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Un gran fracaso

Los pobres resultado de la enseñanza no ocuparon el lugar importante que merecían en la agenda del debate político, en las elecciones.

¿Es un asunto que no es prioritario para una sociedad donde pesan demasiado las personas de mayor edad? ¿El tema fue enterrados por quienes dominan la agenda de la discusión política, los cuales, no es una casualidad, son los principales responsables del desastre? ¿Fue ocultado por otras urgencias especialmente la seguridad? ¿O, quizás, la mayoría opina que es un problema que no tiene remedio? Difícil saberlo. Pero, ya sea el desinterés o el fatalismo que parece predominar en este tema, en el seno de nuestra sociedad, son una parte importante del problema.

El sistema de la enseñanza de una sociedad debería cumplir varias funciones esenciales: educación de las nuevas generaciones, la creación de ciudadanos responsables que formen el núcleo esencial de las democracias, la construcción de una sociedad más justa al suministrarle una igualdad de oportunidades a todos los jóvenes, independientemente de las posibilidades de su familia o de su entorno, y el desarrollo de la principal riqueza natural de cada sociedad: la materia gris de sus miembros.

En última instancia el desarrollo económico y social sustentable es un proceso cultural y tiene su fundamento en la enseñanza en cada sociedad.

La misma debe ser una de las instituciones más sobre diagnosticadas que existan en nuestro país. Si ponemos uno sobre otro a la sucesión de informes, estudios y diagnósticos producidos en las últimas décadas pronto tendríamos una torre de varios metros de altura. Los recientes resultados de las pruebas PISA y los informes del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) confirman que el sistema no cumple debidamente con sus funciones.

El informe Aristas 2018 sobre los resultados de tercero de educación media recién presentado por el INEEd confirma esa apreciación.

El fundamento del estudio, explica el informe, “es una muestra representativa de los estudiantes de tercer año de educación media básica que asistían a centros urbanos” que abarcó liceos públicos, liceos privados, escuelas técnicas con ciclo básico tecnológico y escuelas técnicas con formación profesional básica. En total 8.845 estudiantes.

En el caso de la lectura, el Informe concluye que “el nivel socioeconómico y cultural de los estudiantes influye marcadamente en los desempeños. La inequidad se puede apreciar cuando se analizan los niveles de desempeño más bajos y más altos”: los estudiantes pertenecientes a los sectores sociales con un “contexto social más desfavorable” presentan peores resultados que los que provienen de sectores sociales más favorable. Lo mismo sucede con las matemáticas. En este caso “existen diferencias significativas entre los desempeños de los estudiantes que están asociadas a la inequidad socioeconómica y cultural. Es decir, los estudiantes que provienen de contextos más favorables tienen mejores desempeños en la evaluación de matemática que aquellos que provienen de contextos menos favorables. Esta situación también fue constatada para primaria”.

Es el circulo vicioso fatal de hogares pobres y con un bajo nivel cultural -bajo rendimiento en la escuela y el liceo-más pobreza e ignorancia.

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