Javier García
Javier García

¡Basta, Adeom!

Cansa tanto el atropello como la falta de autoridad para frenarlo. Adeom ya no es un sindicato, es un grupo de presión política que pugna por el poder municipal.

Cansa tanto el atropello como la falta de autoridad para frenarlo. Adeom ya no es un sindicato, es un grupo de presión política que pugna por el poder municipal.

Es un para-gobierno. Los contribuyentes de Montevideo financiamos ese gobierno paralelo, sin quererlo, con nuestros tributos. Crecieron en su poder a partir de una decisión que hoy pocos recuerdan pero que está en su origen: la reducción de horas de trabajo municipal (de 8 a 6) que concedió Tabaré Vázquez cuando era intendente, a cambio de paz sindical. Con plata ajena el actual presidente les dio dinero, reduciendo la jornada a cambio de nada. Las dos cosas se pagarían más tarde: una, desestabilizando un presupuesto que se dedica casi exclusivamente a pagar sueldos y además a contratar más personal para cubrir las horas que se dejaron de cubrir, con organizaciones privadas, ONG y cooperativas. Como resultado de la decisión de Vázquez pagamos dos veces por los mismos malos servicios. Y la segunda consecuencia fue crear un monstruo que agarró viento en la camiseta y decidió tomar su propia Bastilla paralizando servicios esenciales como medio de presión. Todos los intendentes se asustaron y cedieron ante el chantaje. Como hay un mito de la izquierda que presume a los sindicatos superiores a la democracia, nadie se animó a ponerse del lado de los contribuyentes por miedo a ser tildado de antisindical, carnero o cualquier otra idiotez. Tabaré Vázquez iba a terminar con los basurales en 3 meses, pero van para 30 años y siguen.
Hay un discurso legitimador del desastre que dice que la culpa la tienen los vecinos que ensucian. Es como aquellos que justifican la inseguridad en las causas sociales y no en la impunidad de los chorros y en el fracaso de las políticas. Siempre la culpa la tiene otro. Son estatistas para las soluciones y privatistas para echar las culpas. Es verdad que hay gente que ensucia, pero eso no justifica la ausencia de servicios esenciales, como la recolección de residuos, permitida por una Intendencia que solo pone parches mientras Adeom deja la ciudad como una gran cloaca al aire libre en pleno verano. El MSP advierte de posibles epidemias que asuelan la región, pero aquí un sindicato atenta contra la salud y el medio ambiente en medio de una impunidad aterradora. ¿Cuándo los jerarcas se pondrán del lado de quienes les pagan el sueldo y que también abonan los impuestos que terminan financiando corporaciones reaccionarias?

La basura que no se levanta genera focos de mugre tóxica. ¿No hay responsabilidad jurídica en eso? La IMM multa con razón a quien tira una bolsa de basura afuera del contenedor, incluso se ha procesado a gente por la Justicia. ¿No es una situación similar la de aquellos funcionarios que con su irresponsabilidad dejan toneladas de basura pudriéndose al alcance de niños y vecinos?

La solución de fondo es sacarle a Adeom la posibilidad de usar la emergencia sanitaria que genera la basura como arma de chantaje. Cada poco tiempo lo mismo, y nadie se anima a enfrentar el problema con cirugía radical. Pasar a gestión privada la recolección de residuos y poner toda la energía en controlar que el servicio se brinde bien. El medio ambiente y la salud es más importante que una asamblea de irresponsables a la que Vázquez le dio poder. Un sindicato no puede hacer lo que quiere, eso no es derecho sindical, eso es patota violadora de derechos.

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