Ignacio Sienra
Ignacio Sienra

Que lástima Uruguay

Son horas y tiempos de pasar raya; de balances, de análisis. Así lo marca el calendario, pero la película es la de todos los días.

Son horas y tiempos de pasar raya; de balances, de análisis. Así lo marca el calendario, pero la película es la de todos los días.

El Uruguay en el concierto internacional sigue siendo un sitio privilegiado. Si comparamos cómo se vive en nuestro país con nuestros vecinos (Argentina y Brasil), y con Venezuela, ¡ufff! Estamos mucho mejor. Si miramos al norte la cosa esta muy rara. Temas migratorios, étnicos, pobreza extrema en algunos países, violencia inaudita, que al lado del pintoresco nuestro -Diyab-, nos hacen concluir, que estamos en un país donde aún se puede vivir razonablemente con un mínimo de voluntad para trabajar, y ganarse el pan.

Pero nos estaría derrotando la mediocridad: si no fuera por la incapacidad e irresponsabilidad de nuestros gobernantes, estaríamos muchísimo mejor. La razón por la cual no estamos tan mal como Venezuela, no es la capacidad de nuestros gobernantes. Ellos, quieren a Venezuela en el Mercosur, más allá de la dictadura que la azota de la mano de Maduro. Si fuera por ellos Venezuela estaba presidiendo el Mercosur, con voz y voto. El gobierno ha alimentado a una cúpula sindical que ejerce un gobierno paralelo, y le tuerce el brazo al Presidente y, ni hablar al Ministro de Economía.

En estos lares no hay por el momento situaciones similares a las de Europa, aunque nuestro ex presidente arrastrado por su ingenua pretensión del premio Nobel, importó y acogió a ex presos de Guantánamo con prontuarios indecentes, que buenos dolores de cabeza trajeron.

Argentina tiene 44 millones de habitantes, de los cuales un tercio están por debajo de la línea de pobreza; 15 millones de pobres. Brasil tiene 210 millones de habitantes de los cuales por lo menos 80 millones son pobres. Venezuela explota y se parece a la Alemania pre nazi.

¿Y nosotros? Si Uruguay no hubiera padecido estos gobiernos del FA, seguramente estaríamos mucho mejor en educación -peor no se puede estar- tendríamos combustibles a precios razonables, no tendríamos la carga impositiva brutal que tenemos o, la tendríamos pero con servicios parecidos al primer mundo: limpieza, salud, educación, seguridad, transparencia.

En cambio, seguimos haciendo crecer la ineficiencia con tarifazos y ajustes de impuestos y servicios.

Astori será recordado como el más incapaz ministro de Economía del Uruguay. De eso no hay dudas. Sus contradicciones, y sus falsedades patentes, están a la vista de todos.

A eso se suma el desparpajo y la maldad con la que hace sus anuncios, desde hace 12 años, con el común denominador de meterle la mano en el bolsillo a los uruguayos. Nunca una medida de austeridad o recorte de gastos del Estado. Siempre al bolsillo de la ciudadanía. Y ahora en complicidad con los gremios.

También nos toma el pelo cuando dice que la energía debe subir porque subió el dólar. Es como querer comparar “chorizos con velocidad”. La maldad no tiene límites.

Que mala suerte Uruguay, pero ¡que mala suerte!!!

Seguimos con balances negativos, a pesar del viento de cola con el que aun contamos para combatir la pobreza de 200.000 habitantes, racionalizar el Estado, y administrar adecuadamente los dineros públicos.

Pero… “lo que natura non da, Salamanca non presta”.

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