EL PAIS

Centremos el debate

El debate político de las semanas anteriores no puede haber dejado satisfecho a nadie.

El debate político de las semanas anteriores no puede haber dejado satisfecho a nadie.

En primer término a los uruguayos que seguramente observaron con desencanto cómo la discusión entre los políticos derrapaba hacia temas lejanos a sus verdaderas preocupaciones del día a día. Pero tampoco puede haber dejado contentos a los políticos, oficialistas y opositores, ya que mientras los primeros lanzaron acusaciones que saben perfectamente bien que son falsas, los segundos propusieron hipótesis de imposible concreción que abonaron un debate inconducente.

Comencemos por lo que importa. Los hechos de las últimas semanas han sacudido a la opinión pública con una nueva ola de episodios violentos que despiertan una alarma justificada. No es que la inseguridad sea un hecho nuevo, pero se agudiza y cobra vidas permanentemente, relativizando un valor fundamental. No se puede minimizar el clamor ciudadano por más seguridad, y es un grave error de parte de algunos políticos frentistas el burlarse de quienes protestan con el inmenso dolor de la pérdida de un amigo, un familiar o un vecino.

A veces se pierden los puntos de referencia y en estos casos la obsecuencia oficialista dio muestras claras en este sentido. Es irrelevante si la víctima es de Carrasco, Casabó o Punta de Rieles, lo que importa es que seguimos sumando víctimas inocentes de una inseguridad cada vez más violenta y cruel, a lo que no podemos resignarnos. El fracaso de la gestión del Frente Amplio en materia de seguridad pública, y la del ministro Bonomi en particular es indiscutible, y las propias cifras oficiales son elocuentes al respecto.

El deterioro del clima de convivencia conduce a que desde el dolor y la impotencia se exijan medidas extremas y eso es algo en lo que tampoco podemos caer. Sí debemos exigir para poder vivir en paz, orden dentro de la ley, ejercicio pleno de la autoridad en el marco de nuestro Estado de Derecho, y un uso más eficaz y eficiente del abultado presupuesto del Ministerio del Interior.

El partido de gobierno ha querido desviar la atención sobre su responsabilidad por la situación de inseguridad que sufrimos, señalando como “golpista” la iniciativa del senador Bordaberry de convocar a elecciones anticipadas de acuerdo a lo que establece la Constitución. Es claro que la propuesta de Bordaberry no tenía la intención que se le atribuye, pero también es cierto que desde el comienzo era inviable porque requería los votos del Frente.

Luego del lamentable intercambio de insultos y falsedades que hemos presenciado con desagrado, es tiempo de reenfocar el debate. Dejemos de lado propuestas de imposible concreción y los ataques personales que desvían la atención de lo que realmente importa: la vida de los uruguayos.

El gobierno debe dejar de lado la tozudez con que ha sostenido a un ministro del Interior que se ha mostrado incompetente para mejorar la situación de inseguridad, y la oposición poner el hombro si el presidente da esa señal indispensable. No será sencillo, pero debemos apostar a este camino como el único que puede destrabar un bloqueo que deteriora la credibilidad en la política y trampea la promesa de la democracia de que, aún en el disenso, debe ser posible construir en aquello que es inmanente a nuestra comunidad espiritual.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados