Editorial

Vivián Trías y los socialistas

¡Qué no hubiera dicho la izquierda y la academia, que son prácticamente sinónimos en Uruguay, si se hubiera descubierto que Luis Batlle trabajaba al servicio de los intereses del Brasil o que Wilson Ferreira estaba a sueldo de Washington!

Importa la resolución del Partido Socialista (PS) sobre la valoración de Vivián Trías (1922-1980), principalísimo dirigente de ese partido en los años sesenta y setenta y espía internacional en favor de los servicios secretos de Checoslovaquia, conocida el 27 de diciembre pasado?

Desde el punto de vista histórico la izquierda y la academia, que son prácticamente sinónimos, se han ocupado de mostrar o inventar enlaces entre dirigentes políticos uruguayos y delegaciones diplomáticas extranjeras sobre todo ligadas a Estados Unidos.

En este sentido están los ejemplos de los trabajos de la tupamara Clara Aldrighi o los de la ex simpatizante comunista Magdalena Broquetas que, bajo un pretendido manto de objetividad académica, se esfuerzan en realidad por hacer creer que hubo una especie de relación de dependencia entre algunos dirigentes blancos o colorados de los años sesenta y actores internacionales residentes en Montevideo.

Empero, nadie en la academia uruguaya o en la izquierda, que son prácticamente sinónimos, ha hecho ninguna investigación relevante en estas décadas sobre los estrechos vínculos de dirigentes de izquierda con principales actores comunistas durante la Guerra Fría, y en particular en los años sesenta.

Baste por ejemplo recordar algo que la ciudadanía en general desconoce y que explica mucho sobre el protagonismo del bloque comunista en la desestabilización política que sufrió Uruguay por causa de la guerrilla terrorista tupamara: Raúl Sendic Antonaccio fue formado militarmente por la Cuba comunista de los Castro mucho antes de la llegada de Jorge Pacheco al poder.

Es así entonces que toda la información que ha surgido sobre el Vivián Trías espía a sueldo (baratito) de los servicios de inteligencia del régimen comunista checoslovaco arroja cierta luz histórica innegable. Pero la reciente resolución de las más altas autoridades socialistas actuales sobre este tema tiene también y sobre todo importancia política.

Primero, porque las justificaciones del PS, realmente, dan vergüenza ajena. Para los socialistas uruguayos, que Trías trabajara al servicio de un país extranjero no "supuso condicionamiento político o ideológico": cobraba su linda televisión por los servicios prestados, pero nos quieren hacer creer que conservaba su independencia de criterio, ¡cómo no! Además, la resolución del Partido Socialista del Uruguay pide que no se interprete el ser alcahuete de una potencia extranjera con ojos "ahistóricos": todas las acciones de Trías, según los socialistas actuales, "estuvieron inspiradas en el objetivo de servir a los intereses de las grandes mayorías nacionales y del país", incluso cuando degustaba en la intimidad su personal botella de whisky importado, recibida en retribución de los servicios prestados a Checoslovaquia, ¡faltaba más!

¡Qué no hubiera dicho la izquierda y la academia, que son prácticamente sinónimos, si se hubiera descubierto que Luis Batlle trabajaba al servicio de los intereses del Brasil o que Wilson Ferreira estaba a sueldo de Washington! Vendepatrias, lo menos, desde lo político; y ejemplos de servilismo en favor del imperialismo capitalista, lo menos, desde lo académico. Empero, como se trata de Trías, la izquierda justifica en lo político y la academia calla en lo histórico y politológico.

Segundo y más relevante, la importancia política viene porque Daniel Martínez, precandidato presidencial favorito de la interna del Frente Amplio, es integrante del PS. ¿No tiene nada para decir sobre Trías? ¿Comparte la resolución del PS? ¿Cree que Trías, al opinar favorablemente sobre la dictadura militar argentina iniciada en 1976, por ejemplo, estaba inspirado en "el objetivo de servir a los intereses de las grandes mayorías nacionales"?

El Frente Amplio, solamente preocupado por mantenerse en el poder a cualquier costo con tal de que sus dirigentes y clientela política mantengan sus prebendas y altos salarios públicos, quiere rápidamente dejar atrás las revelaciones que han surgido sobre Trías y que muestran que fue un vulgar (y baratito) espía a sueldo.

La academia, solamente interesada en escribir una historia reciente pro- izquierdista de forma de generar un relato partidista que favorezca al oficialismo en el poder, y asegurarse así el extendido reparto de prebendas con el que se ha beneficiado en esta década frenteamplista, también quiere que todas estas revelaciones sean rápidamente olvidadas.

La consciencia ciudadana, en cambio, impedirá que se cubra con un manto de silencio las acciones de Vivián Trías: gran referente del socialismo uruguayo y evidente traidor a la Patria.

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