EDITORIAL

Vázquez le erró feo

En esta región tan convulsionada, de democracias recortadas y lucha permanente por libertades y derechos, el Presidente de la República podía haber hablado con enorme autoridad y orgullo de la más absoluta vigencia de la libertad de expresión y de prensa en el Uruguay. Y no solo de ahora, sino desde hace muchos años.

Explicar las bondades de esa realidad y el diferencial que significa, porque la crítica puede ser tan o más importante que las unanimidades que se manifiesten. De estas sí hay que desconfiar porque no existen en la historia del pensamiento humano y cuando aparecen, vienen de la mano de las libertades conculcadas.

Debería haber elogiado las enormes ventajas de un periodismo exigente en sus expresiones, firme a la hora de marcar discrepancias: conocer los distintos enfoques que puedan existir sobre un tema es positivo y mejora la toma de decisión y la gestión de un gobierno.

No buscar descalificar al que piensa distinto y lo dice. Estar encerrado en un edificio de cristal, rodeado casi permanentemente de amigos y colaboradores, puede distanciar de la realidad. Lógico que existirán aquellos con sólido juicio a la hora de opinar, pero la experiencia dice que la mayoría de los que se mueven junto al Poder son obsecuentes con el Poder, incapaces de marcar diferencias por miedo a perder los favores del Poder. De allí al error, hay un solo paso.

Las declaraciones del presidente Tabaré Vázquez en la última edición de la revista "Caras y Caretas", van en sentido contrario, por más que haya aclarado que cree en la libertad de prensa. Son las de un Presidente molesto con los medios de comunicación o al menos resignado (y molesto) a tener que soportar lo que considera hostilidad porque sí nomás o por motivos espurios, hacia su gobierno y que banca a regañadientes. Critica a los medios (está en su derecho) e intenta desacreditarlos. Eso no está bien.

El lamento malhumorado de Vázquez no es nuevo y mucho menos original. El mundo está lleno de presidentes y políticos fastidiados con los medios de comunicación, porque en democracia los medios de comunicación no son obsecuentes con el Poder ni están para hacerles mandados y decir o escribir solo lo que a él le gustaría escuchar o leer. Y los medios de comunicación están abiertos todos los días —no cada cinco años— a la consulta del público, que los respalda o no.

El gobierno de Vázquez enfrenta serios problemas económicos y políticos. Los económicos vienen de afuera, pero hay mucha culpa adentro por cómo se dilapidaron los recursos generados en la época de bonanza. Y los políticos tienen como principal protagonista a su propio partido. El Frente Amplio es dueño de la mayoría absoluta en el Parlamento por decisión del soberano. La dificultad es cómo reunir y hacer actuar a esa mayoría, porque no todos coinciden con la línea que Vázquez quiere imponer desde la Presidencia. ¿O nos equivocamos? Allí empiezan y terminan los problemas, nada tienen que ver los medios de comunicación. Ellos simplemente informan sobre esos problemas.

Las famosas "pulseadas" que se han registrado en este primer año del mandato de Vázquez surgieron en la interna del FA. Ni la oposición, ni mucho menos los medios, tienen el poder y los votos como para torcer la voluntad del Presidente. La interna de su partido sí. La oposición se limita a hacer su legítimo juego y los medios a informar. Igual que siempre.

El Presidente fue reiterativo en su alucinación sobre una conspiración de medios para hacerle la vida imposible, algo que lo persigue desde su primera presidencia y, de paso, le dio publicidad a su decisión de recurrir a la cadena de radio y televisión como forma de estar "en contacto directo" con la ciudadanía para dar cuenta de los logros y debes de sus ministerios. Se trata de "tener espacios amplios como los que tiene aquel que quiere criticar al gobierno". Puede hacerlo, es un camino que también recorrieron Cristina Kirchner, Chávez y Maduro y está contemplado por la ley.

Una última reflexión: las declaraciones de Vázquez sobre los medios de comunicación se producen pocos días después de las declaración del Plenario del FA, en defensa del vicepresidente Sendic, que acuso a los medios de estar en campaña para "debilitar la institucionalidad democrática del país". Nunca pensamos que Vázquez pudiera compartir esa tan demencial como estúpida acusación, pero parece que deslizar alguna sombrita que ensucie su credibilidad, sí está en su pensamiento y sus dichos. Porque no creemos que sea simple casualidad que en el breve término de 10 días, primero el Frente y luego Vázquez se pusieran en línea para pegarle a los medios.

Una lástima Presidente.

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