EDITORIAL

El Uruguay que se viene

Alternancia en el gobierno o más Frente Amplio. Lacalle Pou y Daniel Martínez son los principales candidatos a pasar al balotaje, en un país donde la economía marca un alarmante retroceso.

El proceso electoral se acorta: dos meses ya pasaron de las elecciones internas y dos meses faltan para las elecciones nacionales de octubre. A esta altura el panorama político se va aclarando y, de no haber sucesos imprevistos, todo indica que quienes definirán el balotaje -y recientes encuestas de Equipos y Factum coinciden- serán el candidato oficialista Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou, candidato del Partido Nacional.

Veamos en qué condiciones llega cada uno.

-Daniel Martínez llega con la ventaja del aparato estatal a su favor tras 15 años de gobierno del Frente Amplio. Nadie puede despreciar o minimizar este factor en un país donde el Estado hace y deshace a su antojo. Pero no tiene el carisma ni el prestigio de un Tabaré Vázquez, un José Mujica e incluso un Danilo Astori. Ha sido un “peligroso” presidente de Ancap, padre de los desastres que luego concretó Raúl Sendic, y un opaco intendente de Montevideo.

Lanzado a la candidatura presidencial dio reiteradas señales de improvisación o torpeza. Tuvo un pésimo manejo para elegir su candidata a vicepresidenta (Graciela Villar) que marcó más resistencias que apoyos dentro de su partido; ninguneó mal a su adversaria en las internas, Carolina Cosse, y en los últimos días se enfrascó en un tonto e insólito episodio por la candidatura parlamentaria del Gucci, que fue verdaderamente lamentable. Solo, se las ingenió para transformar un lío menor en una gigantesca cuestión de género y levantar las iras destempladas del feminismo vernáculo.

Pero el peligro mayor de Martínez es la conformación del mapa político del FA con miras a un nuevo mandato: dos tercios de la coalición están en manos del Movimiento de Participación Popular y el Partido Comunista en alianza con Cosse. El resto se divide entre el Partido Socialista, el alicaído Frente Líber Seregni y diversos grupos menores. En caso de ganar, le va a resultar sumamente dificultoso poder gobernar.

Y un detalle nada menor: Daniel Martínez, como candidato del continuismo frenteamplista, deberá dar la cara por todos los desastres que se han perpetrado en el país, sobre todo en los últimos 10 años a partir de la presidencia de Mujica.

-Luis Lacalle Pou viene como la figura de recambio y la más clara opción para la muy democrática alternancia de los partidos en el gobierno. Tras unas internas por momentos “complicadas”, las urnas lo proclamaron jefe del Partido y todos los blancos se han encolumnado detrás de él, más allá de algún chasquibum que aún subsiste. La base primaria de su campaña es altamente convocante y no solo con los blancos: su discurso es una gran apuesta a la “pacificación” en la sociedad uruguaya y la necesidad de que el futuro del país sea obra de todos y no solo de uno o dos partidos; terminar con la fractura que divide entre uruguayos buenos y uruguayos malos. “Busquemos lo que nos une” ha dicho.

Ello no significa el silencio ni ofrecer la otra mejilla: cuando el ministro Astori buscó descalificarlo y lo acusó de promover un “recorte feroz” de la economía a través de su plan de austeridad en la página oficial de Presidencia, la respuesta fue dura, pero sobre todo irónica: “Está nervioso porque se ve venir la alternancia en el poder. Mejor que lea (el plan de gobierno) y después opine”.

Lacalle Pou es la cabeza de una nueva generación de dirigentes jóvenes, expertos en este mundo de impresionantes cambios tecnológico y ha armado un equipo de gobierno surgido de 21 grupos de trabajo (400 técnicos) que funcionan desde hace cinco años con especialistas en los temas del país.

En su reciente gira por el interior, al llegar a Florida, cuna de la Declaración de la Independencia Nacional, los presentó y los hizo desfilar ante el público: Pablo da Silveira, Azucena Arbeleche, Álvaro Garcé, Mario Aritzi, Hugo Odizzio, Fernando Blanco, Nicolás Martinelli, Sebastián Bauzá, Fernanda Maldonado, Carmen Sánchez, Diego Escuder, Pablo Bartol y Rodrigo Ferrés, experto en Derecho Administrativo y responsable del proyecto de Ley de Urgencia que el candidato enviará al Parlamento de inmediato en caso de triunfar. Algunos son más o menos conocidos y otros hacen sus primeras armas en política, pero todos vienen precedidos de una excelente reputación en sus áreas.

Esta movida se suma a los dos grandes pilares de su campaña: 1) promover un gobierno de coalición con todos los partidos que deseen participar, sin exclusiones. 2) Su compromiso personal con todos los uruguayos: “Yo me quiero hacer responsable de mi país. Quiero ponerlo de pie. Se vienen momentos de ejercer la autoridad con justicia y con humildad”.

Da para creer.

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