Editorial

Un solo Uruguay tiene razón

La causa de Un solo Uruguay no es partidaria, es nacional. Es la manifestación del país productivo contra la burocracia montevideana que vive de él pero lo desprecia y le molesta.

El movimiento Un solo Uruguay que se ha convertido en la voz de un importante sector del país desde la impactante movilización de hace casi exactamente un año volverá a realizar una manifestación hoy. Esta iniciativa ciudadana, surgida por la problemática que vive la agropecuaria nacional, así como los transportistas, barracas, proveedores y la gran cantidad de empresas y personas que giran en torno al campo, encuentra al comenzar el 2019 nuevas razones. O, bien mirado el asunto, las mismas razones agravadas.

Gracias a los nuevos medios, en especial las aplicaciones que permiten las comunicaciones en grupos como WhatsApp, productores que enfrentaban una problemática similar decidieron manifestarse para que su situación fuera conocida y el gobierno tomara medidas. Así, con muy poca organización previa lograron una de las mayores manifestaciones ciudadanas de la historia contemporánea de nuestro país.

El gobierno, sin embargo, más allá de algunas reuniones demostró lo que todo el país sabía, que están de espaldas al campo. Porque no lo conocen, porque no lo entienden y en muchos casos porque directamente lo desdeñan. Es muy difícil que un burócrata que revista de asesor en ministerio que nunca salió de Montevideo entienda el esfuerzo, la dedicación y el vínculo emocional que tiene un productor con su esforzado trabajo.

La actividad en un tambo, para mencionar a un sector con crecientes problemas por ejemplo, es extraordinariamente difícil. Requiere levantarse de madrugada para la tarea del ordeñe y luego un esforzado proceso que culmina con la remisión. Los tamberos no se hacen ricos, en general apenas logran sobrevivir y, sin embargo, son vistos como terratenientes oligarcas por el gobierno. ¡Cuánta incomprensión y cuanta ignorancia!

El ministro del ramo, Enzo Benech, dice que la manifestación es política. En un sentido amplio, como expresión ciudadana lo es, pero no en el sentido peyorativo que lo utiliza Benech, dando a entender que es político partidario. Es público y notorio que en Un solo Uruguay hay dirigentes de todos los partidos, muchos que no pertenecen a ninguno y otros notoriamente frentistas. Lo que nuclea a los productores rurales no es un interés político electoral evidentemente, es la situación que enfrentan día a día y que no hace sino agravarse.

Intentemos analizar el asunto en forma objetiva. ¿Existe o no existe un atraso cambiario feroz que perjudica notoriamente a la producción nacional? Evidentemente sí, incluso fue reconocido, por primera vez hace pocos días por el Banco Central. ¿Esto ha mejorado o empeorado en los últimos tiempos? Ha empeorado y notoriamente con Argentina, por ejemplo, hoy el desbalance es tremendo en perjuicio de nuestro país.

Los costos que enfrentan también son cada vez mayores. Una carga tributaria de las más altas del continente, tarifas públicas como energía y combustibles de los más altos del mundo también forman parte del paisaje. Una infraestructura deplorable que hace que algunas actividades dejen de ser rentables por la distancia a Montevideo u otros puertos es inadmisible y las pocas obras que hace el gobierno son de pésima calidad como lo demuestra el estado de las rutas recientemente refaccionadas. Poco le importa al productor si la culpa es de Ancap o del Ministerio de Transporte, lo cierto es que la incapacidad es criminal.

En materia de inserción internacional es sabido que los aranceles que pagan las exportaciones uruguayas representan una sangría importante. Cientos de millones de dólares que complican la vida de los productores uruguayos, en especial porque los de otros países cada vez se liberan más de estas cargas, pesan sobre ellos. Desde que gobierna el Frente Amplio nada se ha hecho por mejorar esta situación. Mientras en el mundo se han firmado cientos de tratados Uruguay mira con la ñata frente al vidrio como se mueven los demás, lo que cada vez se sienta más, evidentemente.

En definitiva, la causa de Un solo Uruguay no es partidaria es nacional. Es la manifestación del país productivo contra la burocracia montevideana que vive de él pero lo desprecia. Es el país que vive, trabaja y lucha a pesar y no gracias al Estado. Es el país que nos saca de las crisis y que puede y debe ser el motor de nuestro desarrollo. Es el país real que pelea contra el país de papel del gobierno que muestra una incapacidad pasmosa mientras se funden cada vez más uruguayos por el delito de ponerle el hombro al país.

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