EDITORIAL
diario El País

Uruguay y el oro negro

De a poco los precios del petróleo han ido subiendo en el mundo. La bonanza - para los consumidores - de la fuerte caída de los últimos años, parece haber terminado. Además la OPEP, con Arabia Saudita a la cabeza, ha logrado que sus miembros reduzcan su producción diaria en 500.000 barriles.

Ahora falta lo más difícil. Asignar a cada uno el recorte que deberían hacer. Estas circunstancias han permitido al reino colocar en la bolsa, por primera vez y con relativo éxito, acciones de ARAMCO. Veremos lo que pasa y si se mantiene o no la suba.

Aunque no todos están de acuerdo, el mercado ve los precios del petróleo a la baja. Era esa una de las pocas cosas positivas del entorno internacional, que nos favorecía. Ahora en lo inmediato habrá que ver. Las perspectivas bajistas se reflejan claramente en la caída de los precios de las emblemáticas y sólidas acciones petroleras (EXXON; Shell; TOTAL; Chevron; CONOCO; BP; ENI; etc.) que además tienen un alto rendimiento en dividendos y cuyo precio actual solo se justifica por una mala perspectiva a futuro. Lo mismo o peor, pasa con los valores de las empresas afines (Schlumberger; Halliburton, Backer-Huges; Nat´l Oilwell Varco,) que fabrican equipos para perforación, plataformas oceánicas, tubos de acero sin costura, etc.

Las razones son varias. Se calcula que la actividad económica mundial es floja - los EE.UU. y China siendo la excepción - cosa que afecta el consumo de energía aunque recién perece estar mejor la actividad industrial alemana y las bolsas de valores europeas están reaccionando positivamente. La definición del Brexit con el triunfo de Boris Johnson ha sido tomado como una buena noticia, disipando la incertidumbre. El reciente anuncio del primer paso, de un acuerdo entre China y EE.UU ha sido recibido como un alivio. Pocos se benefician con la duda y la indecisión y estas resoluciones podrían ser puntos de inflexión en la demanda de energía. Pero por otra parte, existen reservas identificadas y gran capacidad de producción que cuelga” sobre el mercado y naciones que están produciendo a menos de un tercio de su capacidad, como Venezuela, Irán, Iraq, Libia.

Quienes venden el producto necesitan hacerlo para pagar sus cuentas. Los únicos grandes productores que podrían contraer por cierto tiempo la oferta (para subir los precios son Arabia Saudita, Rusia, algunos emiratos árabes. Pero hasta cierto punto y otros pagando variados costos sociales internos y eventualmente trayendo de vuelta al mercado internacional, a productores con costos de extracción más altos, como los países africanos.

Las inversiones hechas en USA en yacimientos no convencionales ("fracking") seguirán manteniendo por un tiempo, una alta producción que luego irá decayendo. Pero además, han aparecido o reaparecido 5 nuevos exportadores de petróleo de gran volumen potencial; Guyana, Noruega, Canadá, Brasil y Argentina. Respecto del último pueden haber dudas porque se necesita seguir invirtiendo y el nuevo gobierno podría abandonar, como ya lo hizo, el desarrollo de sus campos energéticos (Vaca Muerta es la cuarta reserva más grande de gas y petróleo no convencional del mundo) para volver a la cómoda política de importar energía. Sin embargo, Brasil se ha lanzado seriamente a desarrollar su litoral Atlántico y Guyana parece tener amplias reservas que están siendo exploradas y explotadas con gran éxito por grandes petroleras. Por último, Noruega y Canadá son confiables e importantes factores en este nuevo escenario.

Obviamente hay que tener en cuenta la latente confrontación entre Irán y Arabia Saudita y sus padrinos: EE.UU y Rusia. De expandirse el conflicto en el golfo Pérsico, algunos super petroleros o las refinerías podrían ser atacadas, quedando cerrada temporariamente por lo menos, esa importante vía de acceso por donde pasa más del 40% del petróleo que se exporta. El precio del crudo subiría substancialmente, pero si se descuenta ese peligro, las perspectivas para el costo del petróleo vuelven a estar a la baja, por el lado de la oferta.

Por el lado de la sustitución, hay que tomar en cuenta la cantidad, cada vez mayor, de autos y camiones más eficientes, híbridos o directamente eléctricos, paneles solares, aerogeneradores y la presión de los ambientalistas que irán forzando a los gobiernos a reducir vía, leyes, reglamentos, subsidios, impuestos, limitaciones y prohibiciones, nuestra dependencia de los hidrocarburos para el transporte, generación eléctrica, calefacción, aire acondicionado, etc. Igual que el carbón, el petróleo irá quedando marginado. Falta mucho, pero el mundo está cambiando.

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