EDITORIAL
diario El País

¿Qué es lo urgente?

Desde que asumió el actual gobierno la oposición encabezada por el Frente Amplio se ha dedicado a bombardear la acción oficial sin tregua, ni siquiera por consideración a la situación sanitaria del país.

Un día sí y otro también vemos como se intentan poner palos en la rueda a la tarea del gobierno, armando tormentas en vasos de agua, golpeando con dureza a quienes llevan el mando en la primera línea de batalla contra el coronavirus o pidiendo la cuarentena obligatoria un día y al otro la reapertura urgente de centros bailables.

Es curioso que uno de los eslóganes con que el Frente Amplio pretende golpear al gobierno sea “Lo urgente es la gente” cuando demuestra todos los días que sus urgencias pasan por otro lado. Los reclamos de la izquierda atienden al reglamento de la Cámara de Representantes, a analizar en la Mesa Política, el Parlamento y la Justicia la grabación de una llamada de la vicepresidenta de la República con un ignoto organizador de eventos de la farándula Mides o cuestionar medidas que consideran “correctas pero insuficientes”.

La falta de práctica opositora notoriamente le pasa factura a un partido que usufructuó durante tres lustros el poder con mayorías legislativas propias en que se parapetaron para no tener diálogo real alguno con el resto del sistema político. Es así que comenzó su faena de oposición irresponsable antes del 1º de marzo, cuando solo se le pegaba a los anuncios y continuó luego del 13 de marzo, cuando todo el país estaba abocado a la lucha contra una epidemia que en el mundo ha hecho estragos.

La exitosa estrategia sanitaria para enfrentar al coronavirus, contraria a la que vociferaron desde el Frente Amplio y el Sindicato Médico, con Vázquez a la cabeza, los dejó mal parados, pero eso no les impidió seguir criticando y pasando vergüenza. Los mismos que reclamaron la cuarentena obligatoria, toque de queda y medidas prontas de seguridad en las últimas semanas, empezaron a vociferar que quieren abrir boliches en forma urgente y a organizar aglomeraciones de miles de personas en 18 de Julio.

El gobierno, bien plantado, no se dejó correr con el poncho en ningún caso, sobrellevando la responsabilidad de sus decisiones frente a la irresponsable arremetida opositora. Por suerte para el Uruguay tenemos un presidente como Luis Lacalle Pou sustentado en un partido bicentenario y una coalición de 5 partidos y no uno encabezado por Daniel Martínez, que quien sabe dónde nos hubiera conducido. Causa escalofríos, simplemente pensar en Martínez teniendo que tomar decisiones importantes cuando le cuesta superar una entrevista en un medio que no sea partidario.

La falta de práctica opositora notoriamente le pasa factura a un partido que usufructuó durante tres lustros el poder con mayorías legislativas propias en que se parapetaron para no tener diálogo real alguno con el resto del sistema político.

La presentación del proyecto de ley de urgente consideración fue otra instancia en la que el Frente Amplio salió a golpear al gobierno antes siquiera de sentarse a la mesa a conversar. Que muchos artículos se hayan modificado por el trabajo de la coalición multicolor en el Parlamento es una prueba de que está viva y en funcionamiento. Dialogando, acordando y ejecutando. Incluso se aceptaron aportes de la oposición, algo que no ocurría en nuestro país desde hace 15 años. El Frente Amplio, que se quejaba antes de la falta de espacios de discusión, ahora pasó a pegar por la debilidad de la coalición por no imponer la mano de yeso a sus legisladores. Curiosa paradoja.

“Lo urgente es la gente” es el eslogan vacío con que se critica al proyecto del gobierno que procura reducir la delincuencia, mejorar el funcionamiento del sistema educativo, las instituciones económicas para generar trabajo e ingresos, mejorar la salud, la vivienda y tantos otros temas de primera magnitud para los uruguayos. Si estos temas no son urgentes, ¿cuáles lo son?

A su vez el gobierno ha venido tomando medidas fuertes un día sí y otro también para enfrentar la pandemia, atendiendo a los problemas sociales y a la premisa de mantener las fuentes de trabajo. No se escatimó un peso, para luchar contra la pandemia a nivel de inversión sanitaria y se ha hecho un esfuerzo extraordinario en materia económica y social, pese al desbarajuste fiscal dejado por el Frente Amplio.

Bien analizados los poco más de 100 días que lleva este gobierno y cómo ha actuado la oposición, no puede llegarse a otro veredicto que el éxito del gobierno ha provocado la ira y la falta de rumbo de una oposición que no sabe o no quiere aportar al país, pensando en una lógica electoral ajena a los problemas de la gente.

Lo urgente, por supuesto y siempre, es la gente. El gobierno lo entendió, la oposición juega a la chiquita.

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