EDITORIAL
diario El País

Los que toman la delantera

Ocurrió hace un año. De golpe todo se paralizó y todos nos paralizamos. La declaración de la emergencia sanitaria tuvo un fuerte impacto sobre la actividad económica, cultural y educativa. 

En la medida que la pandemia no cedió y pese a que muchas actividades se fueron reabriendo, perjudicó a algunos rubros más que a otros. El turismo entre ellos.

Hubo sin embargo gente que en el peor de los contextos, optó por tomar iniciativas para quedar mejor ubicados cuando los vientos cambien. Tomaron la delantera, aprovecharon la parálisis para hacer cosas, preparar el terreno y quedar en la mejor posición. Ese tiempo de inactividad fue usado provechosamente. No lloraron, hicieron.

Ejemplos hay muchos y nos interesa referirnos a dos (uno de iniciativa privada y otro realizado por el Estado) que le ganaron tiempo a la pandemia. Para cuando vuelva la normalidad y el turismo recobre vigor, tendrán algo nuevo, distinto y mejor que ofrecer. Son dos iniciativas interesantes, que muestran que aún yendo contra el viento, no hay por que perder tiempo.

Los dos ejemplos los tomamos de la última edición de la revista Paula, publicada el viernes pasado. Son dos notas distintas, no deliberadamente conectadas entre sí, pero que un lector atento podrá enseguida ver lo que tienen en común. Una es la construcción de un museo de arte en un lugar privilegiado de Manantiales, Maldonado. El otro es la restauración de la vieja Plaza de Toros en el Real de San Carlos, en Colonia. Ambas obras tendrán un innegable atractivo turístico y en la medida que se iniciaron y avanzan en medio de la pandemia, estarán casi prontas para cuando los turistas comiencen a regresar.

El primer ejemplo es una iniciativa privada, tomada por la Fundación Atchugarry en Manantiales. Se trata de agregar a un muy bien pensado parque de esculturas manejado por el reconocido escultor Pablo Atchugarry, un imponente edificio que albergará el Museo de Arte Contemporáneo Americano.

El diseño es del prestigioso arquitecto Carlos Ott y su estructura será básicamente de madera, siguiendo lo que Ott ya hizo en el hermoso aeropuerto de Ushuaia en Tierra del Fuego.

El Parque de Esculturas de la Fundación Atchugarry queda sobre la ruta 104, en Maldonado. Está en medio de la zona donde abundan las llamadas chacras marítimas, en un terreno ondulado con un lago o un tajamar en el medio. Por estar en el área de influencia de Punta del Este, es un paseo obligado en temporada alta y en Semana Santa. Tanto los uruguayos que están en la zona como los argentinos que veranean en nuestras costas lo han transformado en una de las visitas más populares de la zona.

No pudo ser así este verano, con ausencia de argentinos y una reducción grande del turismo. Pero en lugar de llorar su desgracia, la Fundación se dio cuenta que este era el momento de revolver la tierra, hacer los pozos, poner los andamios. Si toda obra genera inconvenientes, ¿qué mejor que hacerla ahora que las visitas son escasas y apostar a que esté pronta cuando retornen los turistas?

Dos iniciativas interesantes, difundidas en los últimos días por este diario, muestran que aún yendo contra el viento y en medio de una pandemia, no hay por que perder tiempo.

Así como este es un ejemplo de iniciativa privada, el otro es una obra propuesta por la Intendencia de Colonia para restaurar la vieja Plaza de Toros del Real de San Carlos, construida en 1910 pero usada como tal solo hasta 1916 cuando José Batlle y Ordóñez prohibió las corridas. Es una construcción muy llamativa y emblemática, pero sus muchos años en desuso llevaron a un deterioro que se fue acelerando.

La restauración era una vieja deuda. La idea es convertirla en un centro de cultura y espectáculos con una platea para dos mil personas (unas 2.000 más de pie), con un escenario móvil para presentar todo tipo de espectáculos. Se sumaría a este trabajo, una posterior restauración de la cancha de frontón, una espectacular edificación ubicada a unos pasos de la Plaza de Toros. Pero no será ya.

Lo cierto es que esta restauración está en marcha cuando todo está detenido. Para cuando los argentinos y los turistas europeos que cruzan desde Buenos Aires puedan volver, encontrarán nuevos atractivos en una zona que ha ido agregando diversos mojones de interés turístico, que van más allá de su hermoso casco histórico.

Mientras hubo impasse, ni en uno ni en otro caso se perdió el tiempo. Era el momento perfecto para poner ma- nos a la obra y prepararse para el tiem-po que vendrá. Tomaron la delantera y en su pequeña escala, le ganaron a la pandemia.

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