Editorial

El título de Pinocho

La imagen del vicepresidente Raúl Sendic se desmorona y se desploma hacia el ocaso. La última encuesta de Equipos Mori, que publicó ayer El País, lo encuentra con una calificación de -37 en una tendencia firme e implacable desde el +10 que tenía en febrero del año pasado.

No hay dudas, el engaño y la mentira no pagan. Los ciudadanos no son tontos, perciben fácilmente el embuste. Nietzs-che decía que "la mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano". Es cierto, más si esta práctica no viene solo de ahora.

A poco que se repasen declaraciones de Sendic cuando empezaron las preguntas sobre los números de Ancap, que primero pintaban preocupantes y luego fueron de catástrofe, se verá el permanente intento de engaño o la falsedad lisa y llana para escapar a la realidad. Eso se agravó luego cuando el tema fue su currículum y el pomposo título de "licenciado en Genética Humana en la Universidad de La Habana, Cuba (graduado con medalla de oro)" que lo adornaba.

Cuando apareció el balance del 2013 del ente que presidió durante varios años se prendieron algunas luces rojas (el déficit era de US$ 163 millones). Fue por mayo de 2014. Sendic le echó las culpas al tipo de cambio. "La evolución del precio del dólar (que recién empezaba tímidamente a crecer), fue determinante en el resultado", afirmó y repitió. Hubo que explicarle que eso era un disparate.

Como el déficit siguió creciendo y las preguntas también, le echó las culpas al subsidio del boleto: "Ancap transfirió para el subsidio al boleto en el área metropolitana US$ 126 millones", dijo. El presidente de Cutcsa, Juan Salgado (amigo personal del presidente Vázquez por más datos), le salió de inmediato al cruce: "En el transporte de pasajeros Ancap no invierte un solo centésimo. Sendic debería asesorarse bien o estudiar antes de poner los temas en la órbita de la opinión pública" (agosto de 2015).

Pero no se rindió; solo cambió el verso: pocos meses después responsabili- zó en pleno funcionamiento de la Inves-tigadora Parlamentaria a los estacione-ros, por un acuerdo salarial del 2010 y 2011. Hubo sorpresa y estupor por el nuevo dislate.

En resumen, sobre las millonarias pérdidas de Ancap nunca dijo la verdad. Por el contrario, buscó excusas y echó culpas. Él y su gestión eran "buenos e inocentes".

Con esos antecedentes no sorprende todo el embrollo del título de licenciado que se inventó y se ha convertido en su obsesión. Se empeña en convencer (¿a quién?) que es real y que, más allá de encabezar su currículum (junto a esa creación burguesa que es la medalla de oro, que sorprende sobreviva en la muy comunista Cuba) nadie vio nunca y más vale que no vea: esa carrera que proclama y documenta si aparece, no existe y nunca existió.

El no licenciado Sendic podía haberla hecho "corta" cuando apareció su engaño. Admitir la verdad, limitarse a pedir perdón y dejar que el tiempo pasara con la esperanza del olvido. Pero no, dio vueltas y vueltas. De mañana negaba que poseyera el título y por la tarde explicaba que "nunca me he arrogado lo que no soy (…) Puede haber sido un error y pido disculpas si eso genera dificultades porque quizás no se podría haber puesto en un currículum algo que no estaba documentado en Uruguay, que son papeles que quedaron hace tiempo en Cuba. Quizás fue un error dejar de lado esos papeles que nunca pensé que fuera necesario mostrar". Demasiada hipocresía, pero no tanta como la de su fuerza política. Eso fue realmente conmovedor.

Reunido el Plenario días atrás, aplaudió ese discurso del vicepresidente y expresó su "solidaridad ante el injusto y agraviante hecho que ha sido objeto". Pero no se conformó con ello, que ya era grave. Agregó que "rechaza la campaña desplegada por la oposición y diferentes medios de comunicación, destinada a menoscabar la imagen y credibilidad, tanto de integrantes de nuestro gobierno como así también debilitar la institucionalidad democrática del país". ¿Así que para el FA los medios de comunicación buscan debilitar la institucionalidad democrática del país? ¿Porque dicen con razón y verdad que Sendic utiliza un título académico que no tiene?

Nada hace peor a la institucionalidad democrática que la mentira. Sendic mintió en el proceso del déficit de Ancap y miente otra vez en el tema de su título; miente el Plenario del Frente Amplio cuando dice creer en el torpe embuste de Sendic y lo respalda, y miente también cuando acusa a los medios y a la oposición de buscar desestabilizar el régimen democrático. Mucha competencia para Pinocho.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)