EDITORIAL

Se terminó el mito

El cálculo del PIB se realiza con una base de precios del año 2005 que debió haber sido actualizada hace años. Sin embargo, el Banco Central ha estado omiso con esta responsabilidad y se ha venido postergando.

Estos últimos días buena parte de la prensa económica (y más allá) estuvo ocupada en la polémica desatada respecto a la forma en que se contabiliza el producto interno bruto de nuestra economía. En un desayuno organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo el jueves pasado el economista Ignacio Munyo disparó que los 16 años consecutivos de crecimiento de la economía era un “mito” que se sostenía por la falta de actualización de la base de calculo del producto. El tema bien merece un análisis serio y detenido, en su fondo y en sus consecuencias.

La estadística del PIB es elaborada por el Banco Central y sigue una metodología seria y reconocida. Es importante precisar que una de las fortalezas institucionales de nuestro país es la confiabilidad de las estadísticas oficiales, lo que, por cierto, siempre ha sido así. Esto no quita que puedan discutirse, desde el punto de vista técnico, las definiciones adoptadas para medir algunos indicadores. La medición de la pobreza, por ejemplo, puede ser discutida, pero eso sin dejar de reconocer que en Uruguay no se manipulan las estadísticas oficiales.

Por tanto, el punto señalado por Munyo no es que las estadísticas oficiales en general, y las del Banco Central en particular, no sean serias; su crítica es metodológica y plantea un debate que debe ser bienvenido por la comunidad de los expertos en la temática y los ciudadanos interesados. ¿Cuál es el fondo del asunto? El cálculo del PIB se realiza con una base de precios del año 2005 que debió haber sido actualizada hace unos cuantos años. Sin embargo, el Banco Central ha estado omiso con esta responsabilidad y se ha venido postergando año tras año sin ninguna justificación pública. Más aún, cuando se culmine la actualización en curso, la nueva base ya tendrá varios años, lo que dificultará nuevamente las apreciaciones a futuro.

El fenómeno que llama especialmente la atención en los últimos años es el crecimiento del sector telecomunicaciones, debido al aumento de las llamadas de celulares y planes de internet. De hecho, del 1,6% de crecimiento del producto registrado el año pasado 1,3% corresponde a este sector, lo que resulta francamente llamativo. ¿Dónde se encuentra el problema? En que mientras otros precios en términos reales y relativos no han variado sustancialmente desde 2005 evidentemente el precio de las llamadas de celular y el de internet sí lo ha hecho. La baja de estos precios ha sido astronómica, pero se sigue evaluando con los precios de cuando eran sideralmente más caros. La consecuencia es, naturalmente, que se está sobreestimando al sector y de esa forma se sobreestima el producto de la economía.

¿Cómo podemos verificar que esto es así? Al evaluar el peso del sector en la economía en relación con otros países. Mientras que en la economía de Estados Unidos y Chile, por ejemplo, el sector telecomunicaciones tiene un peso que oscila entre el 2% y el 4% del producto en nuestro país de acuerdo con los datos oficiales tiene un peso de más de 16%. Munyo recalculó el producto, el peso del sector, despejando este factor de precios inflados y encontró que representa un peso similar al de los otros países, lo que tiene, evidentemente, mucho más sentido. Pero el dato más interesante de este análisis es cuál ha sido la evolución del producto con este método, y nuevamente nos encontramos con algo que cierra con el resto de las estadísticas oficiales y con la percepción de la realidad. En efecto, Munyo afirma que desde 2015 la economía se encuentra estancada y que incluso en el año 2015 el producto cayó. En consecuencia, no es cierto que la economía haya crecido 16 años consecutivos como se afirma desde el gobierno, existió una recesión en el medio y hace 4 años que la economía uruguaya se encuentra estancada.

Estos datos son más coherentes con otros indicadores disponibles que el dato oficial del producto. Son consistentes, por ejemplo, con la pérdida de unos 50.000 puestos de trabajo en los últimos 4 años y en cada uno de esos años y con el mayor número de empresas en concurso en 2017 y 2018, superiores incluso, al del año 2002.

El Banco Central tiene la última palabra, y debe exigírsele que mantenga la credibilidad de las estadísticas oficiales con una actualización periódica, como de hecho se hacía antes de 2005. Solo de esta forma se podrá corroborar la realidad y salir de las dudas, pero de todas formas hay algo que ya parece claro y todos los uruguayos somos contestes: Los 16 años de crecimiento, el desacople con la región y otros versos oficialistas han sido puros mitos si los números se miran como se deben.

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