EDITORIAL
diario El País

Tensión mundial

Rusia sin Ucrania, (conocida como el granero del mundo) no es una gran potencia excepto en su paridad nuclear con EE.UU. Ambos países podrían destruir varias veces el mundo, pero en cuanto a su economía, es más chica que Italia.

Ello no quita que se trate una nación de enorme tamaño y grandes recursos naturales, los cuales, como sabemos, se convierten en bienes transables y riqueza una vez extraídos y procesados.

El pueblo tiene una historia de grandes obras y hazañas a pesar de su pobreza y es gente patriota, obediente, acostumbrada al sufrimiento en todas las variantes. Desde morir en el campo de batalla hasta soportar tremendas hambrunas o trabajos forzados, atrás en el tiempo durante el zarismo y a continuación en la época de los comunistas y los gulags, bajo la URSS. Los que discrepan con el poder lo pasan mal. Muy mal. El caso de Alexei Navalny, el opositor político envenenado, hoy prisionero, es demostrativo de que allí el respeto por la ley y los derechos humanos, sigue siendo deficitario.

La situación en el hemisferio norte se está enrareciendo, no solo por las sanciones anunciadas por Estados Unidos, sino porque los rusos están haciendo todo para provocarlas y crear de esa manera un clima de adversidad, posiblemente para preparar el ambiente que les facilite pegar el zarpazo a Ucrania.

A ojos vistas están movilizando tropas en la frontera y ahora que terminó el invierno, hasta fines de agosto podría ocurrir la invasión con cualquier pretexto bien amañado.

No sería una invasión formal sino algo más difuso, similar a lo que sucedió en el este del país hace ya algunos años. “Voluntarios” bien armados, sin insignias que si no logran su objetivo rápidamente llegará el momento de que Rusia entre en acción para “poner orden, proteger a la población civil y evitar la masacre de ciudadanos rusos”. Si hace falta pueden ayudar para que suceda. Luego se hace un referéndum y a otra cosa.

En las repúblicas bálticas vecinas es palpable la inquietud y tanto Letonia, como Lituania y Estonia expresaron públicamente el jueves pasado, su solidaridad con Ucrania ante la indisimulable escalada de los rusos.

Desde la anexión de Crimea en 2014 le han pedido a la Alianza Atlántica que incremente las patrullas aéreas y su presencia militar, aunque sin mayor eco. Lo que ha sucedido con Crimea es un llamado de alerta para el devenir de la rica Ucrania. Uno de cuyos Presidentes, Yuri Yúschenko, líder (antirruso) de la oposición, quien se impuso en las elecciones de 2004, a punto estuvo de morir por envenenamiento. Se confirmó que el candidato había ingerido cantidades elevadas de TCDD, la dioxina más tóxica y si bien finalmente se salvó, (cualquier parecido con lo de Navalny, será pura coincidencia) quedó horriblemente desfigurado. La Corte Suprema ucraniana había ordenado en aquel entonces, repetir los comicios a raíz del amplio fraude perpetrado a favor de su adversario, el Primer Ministro, Yanucóvich.

Por más censuras internacionales y medidas establecidas hasta ahora, se sabe en que ha quedado todo ello. El peligro de que Ucrania no sobreviva como nación independiente por mucho tiempo más, está en el aire y crea incertidumbre en la zona tanto en Europa oriental como en el centro europeo.

Si dentro de los objetivos de Vladimir Putin figura el someter y “reincorporar” ese terruño que debe considerar suyo, la oportunidad podría ser esta, cuando el mundo entero está ocupado y preocupado con el azote, tanto sanitario como económico, de la pandemia.

El peligro de que Ucrania no sobreviva como nación independiente por mucho tiempo más, está en el aire y crea incertidumbre en la zona tanto en Europa oriental como en el centro europeo.

Y en momento en que los EE.UU. están de estreno de nuevo gobierno, claramente antagónico, pero que quizás el ruso imagine como más débil.

La Administración Biden impuso el viernes varias sanciones que el presidente estuvo estudiando durante meses con su equipo de seguridad, en respuesta al amplio espectro de las preocupantes actividades rusas.

Por primera vez se nombró formalmente al Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia como autor del muy serio ataque informático Solar Winds. Fueron expulsados varios diplomáticos y se han impuesto restricciones a su mercado de deuda soberana en represalia por interferencias en las elecciones del 2020 y en reacción a la amenaza militar a Ucrania. Varias empresas rusas quedaron en una lista negra y se ha prohibido a los bancos estadounidenses participar en el mercado primario de bonos rusos. Tras advertirse que puede haber más sanciones, el encuentro entre ambos mandatarios sugerido hace unos días por el presidente Biden, parece poco probable.

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