EDITORIAL

Sorpresa y media

El resultado de esta elección interna en el oficialismo no se lo imaginaba nadie. Primero, porque el sector que fue el gran impulsor de la postulación de Javier Miranda, el Frente Líber Seregni, pasa por sus horas más complejas, con dirigentes que incluso han hablado de una desaparición del mismo.

Segundo, porque Miranda es un dirigente con poco peso específico en la interna del Frente Amplio, escasa experiencia dirigencial y relativo conocimiento público. Sin mencionar que su única experiencia de gestión pública fue el manejo del tema de los refugiados sirios, que terminó en desastre.

Por otro lado, la competencia era muy dura. Estaba el "caballo del comisario", el diputado del MPP, Alejandro Sánchez, a quien la nueva guardia de ese sector impulsa con fuerza como carta de renovación del ala "mujiquista", y quien hizo una campaña muy intensa y costosa, siendo también arropado por dirigentes jóvenes de otros sectores.

Completaban el cuadro el veterano dirigente socialista Roberto Conde, impulsado por los comunistas y seguramente los socialistas herederos del preclaro Reinaldo Gargano, y José Bayardi, de la Vertiente artiguista, grupo de dudoso futuro electoral.

La realidad es que todos daban por descontada una victoria de Sánchez. El MPP es la verdadera locomotora electoral dentro del Frente Amplio, y el desproporcionado despliegue de campaña que realizó, hacía pensar que ganaría "al trote". Tal vez el único que olfateó algún matiz haya sido el viejo caudillo sectorial, José Mujica, quien a la distraída dijo antes de las elecciones que él prefería a Conde, algo que puede leerse como una falta de empatía con la nueva guardia "emepepista" o como un gesto de picardía para no verse asociado por segunda vez a una derrota electoral de su sector.

La realidad es que Mujica tuvo escaso protagonismo en la campaña de Sánchez, y Conde votó mucho mejor de lo que nadie esperaría, cosas que hacen pensar que la postura del expresidente alguna influencia tuvo en el final.

Ahora bien, ¿cómo leer este resultado? ¿Qué implica para los equilibrios en una coalición que suele tener tantos problemas internos, y donde los esquemas de poder tienen tan poca relación con el peso electoral real de cada grupo?

Hay una lectura que resulta tentadora para quienes tienen una concepción republicana y liberal de la sociedad uruguaya. Y es que los votantes frentistas castigaron las posturas más dogmáticas, retrógradas y sectarias en el partido. Es que Sánchez tuvo en campaña momentos de real mesianismo y soberbia, como cuando dijo que su sector no nació para ser mejores que blancos y colorados, que ellos eran "otra cosa". Además, fue alegremente apoyado por sectores que si bien se presentan como jóvenes, exhiben un nivel de petulancia e ignorancia de temas básicos históricos y económicos que asustan. Por ejemplo el sector de Macarena Gelman o el de Raúl Sendic. Casualmente, todos los impulsores de la reciente ofensiva contra las universidades privadas.

Pero esta visión es rápidamente descartable. La realidad es que al ver la cantidad de gente que votó a un dogmático marxista puro como Conde, queda claro que lo que pasó en el Frente no fue un soplo de regeneración republicana que aliente la esperanza de tener un partido de izquierda moderna, con una visión clara de lo que está pasando en el mundo, y con el que se pueda negociar y discutir de forma provechosa.

Cuando se suma el apoyo a Sánchez y a Conde, queda claro que el manejo orgánico en el Frente Amplio seguirá en manos de la gerontocracia de comité. Una gerontocracia no solo a nivel de cédula de identidad, sino, lo que es peor, a nivel de ideas y conceptos. Gente que parece no haberse dado cuenta de que hay cosas que han sido exploradas hasta el cansancio en el último medio siglo, y que nunca han traído otra cosa más que miseria, violencia y decepción.

Queda por ver ahora cuál será el rol que asumirá Miranda desde este cargo. ¿Se embarcará en un proceso de reforma de la interna oficialista para limitar el poder de las "bases" y que la misma refleje de manera más real el peso electoral de los sectores? ¿Será un contrapeso que apoye al presidente Vázquez en su permanente choque con las estructuras ideologizadas de la coalición? ¿Será una presión para limitar la soberbia de la bancada del MPP en el parlamento?

Teniendo en cuenta la experiencia, el perfil, y la personalidad de Miranda, parece poco probable. Aunque el resultado no deja de ser una señal positiva de que algún sentimiento de visión republicana aún late entre los militantes duros frenteamplistas.

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