Sandwichito institucionalizado

Un jerarca de la IMM explicó que ausentismo del personal de recolección el 1° de enero alcanzó un porcentaje alto, cerca del 50%. Y eso ocurre porque los funcionarios tienen derecho a una falta con aviso por mes que, estadísticamente, es después de un feriado.

La condescendencia con el atorrante es uno de los atributos más destacables de la idiosincrasia nacional. Viene de toda la vida. En el liceo, el que se mataba estudiando tenía que soplarle las respuestas del escrito al que no había mirado el libro ni de reojo. Si no lo hacía, era un "traga" insolidario, destinatario de un bullying bien merecido. Lo mismo puede decirse del que marca la tarjeta del compañero que llega tarde o falta. O el que se preocupa de no dar menos de diez pesos al cuidacoches, ese personaje de la nueva picaresca uruguaya, a quien nuestra intendencia frenteamplista estimula brindándole "cursos", como si el suyo fuera un trabajo digno.

Por eso no causó sorpresa la explicación que dio el director de Desarrollo Ambiental de la IM, Ing. Fernando Puntigliano, al informativo de Monte Carlo Televisión, sobre el desborde de los contenedores de residuos durante las fiestas tradicionales. El jerarca admitió que el ausentismo laboral del personal de recolección, el primer día del año, alcanzó "un porcentaje alto, cerca del 50 por ciento". Y explicitó la razón: "los funcionarios municipales tienen derecho a una falta con aviso por mes. Esta falta con aviso por mes se da estadísticamente después de los feriados. Lamentablemente es así, es bastante típico; creo que tenemos que cambiar alguna normativa al respecto".

En uno de sus punzantes tuits, Conrado Hughes ironizó sobre la "increíble cláusula del Convenio IMAdeom (…): los que te pagamos el sueldo te saludamos".

Es que medio Uruguay se quejó del aviso del Ministerio de Turismo que, meses atrás, incitaba a aprovechar el "sandwichito", tomándose libre un viernes posterior a un feriado. Pero estos muchachos llevaron la avivada al estatus de convenio laboral…

Ya zumba en nuestros oídos la réplica de los cultores de la condescendencia con el atorrante: ¡qué fea actitud, cuestionar una conquista sindical, que merecerían todos los trabajadores públicos y privados! En respuesta, proponemos agregar al próximo convenio entre la Intendencia y Adeom una cláusula que incluya la obligatoriedad de ganar el cinco de oro, al menos una vez por año.

En realidad, los dirigentes del sindicato son unos verdaderos genios: haber obtenido una conquista así, insólita en el mundo del trabajo, al límite del disparate en lo que hace a gestión de recursos humanos, es indicativo de un extraordinario éxito en la defensa del interés de sus afiliados. Lo que llama la atención es cómo la Intendencia pudo haberlo concedido. ¿Secuestraron al Intendente y pidieron esa cláusula como única condición del rescate?

En realidad, no da ni para bromear. El hecho no es menor. Es una señal clara de la total y absoluta inoperancia del Frente Amplio en la gestión pública. El mismo FA que un día modificó la escala salarial de los ministros de Estado, pese a la advertencia de la oposición, y con ello logró un reclamo de los judiciales que hoy se arregló por 50 millones de dólares. El mismo que nunca duda en hacer favorcitos sectoriales, que agraden a pequeños, a veces ínfimos grupos de presión, aunque perjudiquen en forma directa los intereses del resto de la sociedad. Un Frente Amplio que se paraliza de pánico antes de decir que no a exigencias arbitrarias de colectivos sindicales, pero al que no le tiembla la mano cuando tiene que aplicar un mazazo tributario al total de los trabajadores, para que paguen la cuenta.

Un Frente Amplio que ha justificado una y otra vez el desborde delictivo en razones de pobreza y desigualdad, cuando en realidad, quienes siembran el caos a los tiros tienen más plata que nadie, porque pertenecen a organizaciones mafiosas que se están adueñando de los vecindarios.

El ingeniero Puntigliano ha declarado que el acuerdo de un día libre por mes es "lamentable", haciendo gala del doble discurso con que tratan de aplicar paños fríos a nuestra indignación. Porque equivocadamente, los ciudadanos demócratas y de buena voluntad terminamos protestando contra Adeom, satanizando a gente que lo único que hace es defender sus propios intereses y, egoísmo aparte, es comprensible que lo haga. La protesta debe ir más arriba. Debe dirigirse hacia los incapaces que permiten que se verifiquen estos desbordes. Con ello no solo dañan las finanzas públicas y expolian al contribuyente. También dan un ejemplo de graves consecuencias sociales. Instauran la idea de que "el que no llora no mama" y que en lugar de pensar en el bien común, cada uno tiene que pelear por la suya. ¿A eso le llaman izquierda?

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