EDITORIAL

La revolución cubana en la escuela

La mayoría de los niños y adolescentes que serán los futuros ciudadanos del país solo accede a un conocimiento sumario de la Historia reciente del Uruguay y del mundo, cuando cursa educación primaria.

En efecto, sabido es que la mayoría de los jóvenes no termina secundaria. Además, los que llegan a cursar tercero y cuarto de liceo no siempre tratan estos temas en Historia por lo extenso de los programas. Así las cosas, la amplia idea que se haga el escolar de sexto año en estos asuntos será, en la mayoría de los casos, la única que tenga en su futuro.

Los libros de referencia utilizados por los escolares son también importantes para los maestros. Allí hay material pedagógico y un relato legitimado para estudiar sobre "Historia y construcción de la ciudadanía". Uno de los más vendidos es editado por Santillana y dirigido por Alejandra Campos. ¿Quiere saber cómo se describen los primeros años de gobierno socialista luego de la revolución cubana?

En la página 134, bajo el título de "logros y debilidades de la nueva Cuba", se señala que "se realizaron con éxito grandes campañas de alfabetización y se resolvieron las carencias en los servicios de salud". Más adelante, luego de subrayar "récords" de la producción azucarera, el libro explica que "la vecindad de Estados Unidos y la existencia de grupos contrarrevolucionarios dentro de la isla llevaron al gobierno de Castro a tomar medidas represivas. Se censuró a la prensa, se establecieron controles sobre las universidades y los sindicatos y, finalmente, se eliminó a la oposición, estableciendo el régimen de partido único según el modelo soviético". También en esa página se escribe que "Estados Unidos organizó un bloqueo total a la isla", que fue "apoyado por sus aliados".

La descripción de la "nueva Cuba" deja entrever que ese país vivía en el mayor atraso antes de la revolución castrista. Eso no es verdad. En 1953, la tasa de alfabetización era del 76,4%, una cifra muy similar a la de Costa Rica y de las mejores de Latinoamérica: para comparar, en Brasil, Bolivia o Perú a fines de los años sesenta todavía la mitad de sus respectivas poblaciones eran analfabetas. En 1956, había un médico cada 960 habitantes, lo que ubicaba a Cuba en un destacado undécimo lugar en el mundo. En ese año también, había cuatro camas de hospital cada mil habitantes, algo que no ha sido alcanzado por muchos países de América Latina aún hoy en día. En 1957, la mortalidad infantil era de 32 por cada mil niños nacidos vivos (en Uruguay, en 1970, la cifra era peor: 48).

Tampoco hubo "récords" de producción azucarera en la "nueva Cuba". Las cifras de cosecha de azúcar no eran muy distintas a las de años anteriores. Ya en 1919 se había hecho la primera zafra de cuatro millones de toneladas. Se pasó de 6,8 millones de 1961, a 4,8 millones en 1962 y a 3,8 millones en 1963. Recién para 1970, la versión oficial dice que se lograron 8,5 millones de toneladas, la mayor cosecha de la historia cubana.

Con relación al "bloqueo", del cual se ha vuelto a hablar hace algunas semanas por el cambio de relación bilateral entre Estados Unidos y Cuba, el manual escolar repite sin ningún rigor histórico la vieja propaganda castrista que quiere hacer confundir bloqueo con embargo. Cuando una ciudad o país están bloqueados, no pueden tener ningún intercambio con el exterior. La realidad es que solo existió bloqueo entre el 22 y el 28 de octubre de 1962. Desde ese entonces, lo que existe es un embargo que, por cierto, no impide a Cuba comerciar con el mundo, ni tampoco con Estados Unidos. Según datos internacionales, el mayor proveedor de importaciones a Cuba en 2012 fue Venezuela, y EEUU está en el quinto lugar de esa lista.

Pero lo más relevante es cómo se presenta a nuestros escolares una explicación de la represión castrista por la "vecindad de Estados Unidos" y la existencia de "grupos contrarrevolucionarios". Hay muy poco sobre la temprana, brutal y extendida represión dictatorial y las permanentes violaciones a los derechos humanos en Cuba. ¿Cómo pretender que los futuros ciudadanos tengan claro el horror represivo castrista, si nunca jamás oyeron hablar de él cuando trataron la "nueva Cuba" en la escuela?

La edición del libro de Historia de sexto de primaria es de 2012. Muy pocas voces, casi inaudibles, lo han criticado. Pacíficamente el Uruguay admite que se le mienta así a sus nuevas generaciones de ciudadanos. Se construye un relato que sirve los intereses políticos de cierta izquierda.

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