EDITORIAL
diario El País

Un resultado contundente

Las elecciones del domingo marcaron un triunfo de dimensiones históricas para la coalición gobernante y, en particular, para el Partido Nacional. 

Con cualquier vara que se mida el resultado marca un éxito notable: 15 de 19 intendencias para el Partido Nacional (16 para la coalición contando la victoria colorada en Rivera) y 90 alcaldías de 125 (93 contando las coloradas).

Las cifras también pueden verse desde el lado del Frente Amplio para dimensionar la votación: pasa de 6 intendencias a 3 y de 37 alcaldías a 32, a la vez que queda representado en muy pocos departamentos, al perder su representación en Maldonado y San José, con las muy simbólicas derrotas en San Carlos, su bastión en el primer departamento, y la vecina a la capital Ciudad del Plata.

El avance también se verifica en Montevideo con los triunfos en los municipios CH y E, donde ya gobernaba y la victoria sorpresiva para muchos en el municipio F, que expande el predominio blanco a zonas como Manga, Maroñas, Villa Española, Jardines del Hipódromo, Piedras Blancas y Punta de Rieles.

La campaña de Laura Raffo también cimenta la esperanza de que se establezca un esfuerzo de largo plazo para la conquista de Montevideo. Su capacidad de comunicación, liderazgo y propuesta, puestas a prueba en una circunstancia particularmente desafiante en medio de una pandemia, alimentan la posibilidad de haber comenzado un esfuerzo que bien puede cristalizar dentro de 5 años.

Dentro de los triunfos nacionalistas algunos merecen particular destaque. La victoria en la heroica Paysandú, más allá de su peso histórico y emotivo para la colectividad de Leandro Gómez, coloca en el ejecutivo departamental a un joven diputado como Nicolás Olivera de buen perfil y proyección. La victoria en Rocha, que pocos creían posible, le da la posibilidad de gobernar el departamento a un hombre probado con éxito como parlamentario como Alejo Umpiérrez. Su perfil rupturista en muchos temas, de marcada impronta liberal será de los más interesantes a seguir en los próximos años, aportando al debate de ideas además de la gestión.

El resultado marca un éxito notable: 15 de 19 intendencias para el Partido Nacional (16 para la coalición contando la victoria colorada en Rivera) y 90 alcaldías de 125 (93 contando las coloradas).

La victoria de Omar Lafluf en Río Negro también es especialmente significativa, ya que marca el retorno a la comuna de un intendente de reconocida gestión y capacidad de articulación en momentos difíciles. También debe mencionarse en este análisis el gusto amargo que deja la elección de Salto, donde la coalición multicolor fue ampliamente mayoritaria pero perdió la elección por la incapacidad de coordinación. El sistema político del país funciona en base a 2 bloques y mientras el oficialismo no logre plasmarlo en cada instancia, dará ventaja a un Frente Amplio que se presenta unido pese a sus peleas intestinas, pases de facturas y venganzas descubiertas.

La histórica votación en Cerro Largo con más del 80% de los sufragios también debe destacarse. Allí otro dirigente joven con condiciones como José Yurramendi tendrá la oportunidad de innovar dentro de uno de los más tradicionales departamentos blancos. La victoria de Enrique Antía en Maldonado tiene resonancias estructurales, al poner en la columna de los departamentos en que el Partido Nacional se impone con comodidad (55% de los votos) a una circunscripción que hasta hace una elección estaba en disputa cerrada con el Frente Amplio.

La victoria de Carlos Moreira en Colonia viene a reivindicar su figura a los ojos de sus propios coterráneos. No debe olvidarse además que Moreira fue un intendente ampliamente reconocido en sus gestiones anteriores y que como senador también supo cumplir una gran tarea en sonados casos como el de Pluna. Un caso confuso con audios manipulados pretendió enterrarlo pero parece que a diferencia de Daniel Martínez sí fue semilla y resurgió gracias a un apoyo popular contundente de quienes más lo conocen.

El repaso también debe mencionar el triunfo de Carmelo Vidalín en Durazno, de Fernando Echeverría en Flores, de Guillermo López en Florida, de Mario García en Lavalleja, de Guillermo Besozzi en Soriano, de Pablo Caram en Artigas, de Wilson Ezquerra en Tacuarembó, de Ana María Bentaberri en San José y el aún incierto en Treinta y Tres entre Ramón da Silva y Mario Silvera pero dentro del Partido.

La bandera blanca y celeste fue la que quedó más alta en todo el país gracias al voto ciudadano, confirmando el gran momento político del partido de Manuel Oribe. Desde el gobierno nacional, los departamentales y los municipales existe una enorme capacidad de ejecución para avanzar en realizaciones concretas para lograr un país mejor para todos los orientales.

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