EDITORIAL

Sin renovación en el FA

En estos días de verano quienes todavía se interesan un poco en la vida política del país están sobre todo pendientes de la configuración que va tomando la nueva administración que estará al mando a partir del 1° de marzo. Sin embargo, los movimientos que ocurren en la coalición de izquierdas que será la oposición política futura también deben ser tenidos en cuenta.

El signo general en el Frente Amplio (FA) es que no hay ninguna renovación de su principal dirigencia. En efecto, aquella idea de que podía llegar a ser Daniel Martínez quien encabezara un elenco nuevo y más joven, quedó en estos días descartada, ya que ni siquiera concitó apoyos internos en la coalición como para volver a ser candidato a intendente de Montevideo. Un liderazgo renovador que terminó siendo, definitivamente, un fiasco absoluto.

También ocurrió que los primeros movimientos institucionales en el FA sobre la evaluación del pasado año electoral terminaron poniendo en tela de juicio a la presidencia de Miranda. Parecería ser que sin el apoyo de las bases frenteamplistas, no solamente el mando de Miranda ha sido criticado, sino que además hay un objetivo real de adelantar las elecciones en la estructura del FA para quitarlo definitivamente del medio. Así las cosas, quedará en el camino otra figura izquierdista que parecía que podía llegar a formar parte de un elenco de dirigentes de perfil renovador.

En paralelo a todo esto, dos señales muy fuertes muestran que los viejos liderazgos no están dispuestos a retirarse de la actividad política. Por un lado, Mujica ha propuesto posponer cualquier análisis interno en torno a la votación de 2019, a la vez que no perdió oportunidad de dar su propia opinión, sin pelos en la lengua, al semanario Voces para el cierre del año político. En efecto, con polémicas valoraciones internas, el ex -presidente se mantuvo en la primera línea de protagonismo. Pero además, conservará el liderazgo legislativo del sector más votado de la coalición, y se posiciona así como interlocutor válido del gobierno en el Parlamento. Finalmente, Mujica cortocircuitó cualquier renovación de cuadros de la izquierda al proponer como candidato a intendente de Montevideo al director del Hospital Maciel.

Por otro lado, no solamente el presidente Vázquez anunció luego de las elecciones que viene enfrentando con éxito al cáncer que lo aqueja, sino que además dijo no estar dispuesto a irse para su casa luego de marzo. Vázquez se imagina participando activamente de la vida interna del FA, e incluso la expresidenciable Cosse, electa senadora, ha propuesto su nombre para que sea el futuro presidente del FA. Así las cosas, Mujica desde el Parlamento y manteniendo su liderazgo sectorial muy fuerte, y Vázquez desde la estructura del FA, se posicionan como figuras centrales de la futura oposición al gobierno de coalición multicolor.

El asunto no es menor porque lo que está en juego es qué tipo de oposición hará el FA. Ni Mujica ni Vázquez han dado señales de querer incendiar la pradera a partir del 1° de marzo. Por el contrario, han declarado que van a dejar gobernar a la nueva administración y que plantearán, naturalmente, acuerdos y desacuerdos con la nueva mayoría política, sin por ello desestabilizarla con actitudes opositoras irresponsables.

Esas señales de quienes serán los dos expresidentes frenteamplistas a partir de marzo son bien distintas a las que han dado algunos integrantes izquierdistas que ocuparán el Senado: ni Andrade ni Olesker, por ejemplo, están dispuestos a dar un día de tregua a la nueva administración. Quizá por haber ocupado la presidencia de la República o quizá porque son conscientes de las deficitarias herencias que la gestión del FA deja a la nueva administración, Mujica y Vázquez se han decidido a permanecer en lugares de protagonismo. Además, dicen querer marcar un rumbo distinto, y al parecer menos combativo, que el que naturalmente prefieren los exponentes principales de las nuevas generaciones del FA.

En cualquier caso y sea por el motivo que fuere, lo cierto es que el FA no tiene otras figuras de gran peso electoral que no sean Mujica y Vázquez. Y con sus anunciados grandes protagonismos, este par de viejos dirigentes de la izquierda estará poniendo una tapa muy grande a cualquier proceso de renovación que quiera alumbrar con luz propia y distinta en el FA.

Así las cosas, el dato importante del verano en el FA es que luego de su fracaso estrepitoso en 2019, los principales referentes de la izquierda seguirán siendo en 2020 Vázquez (80 años) y Mujica (85 años).

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