EDITORIAL

Una rendición clave

Parece bastante probable que efectivamente se concreten los aumentos de gastos anunciados y lo que se termine abandonando sea el objetivo del déficit, el de no incrementar la carga fiscal o una combinación de ambos, que es lo más probable.

El presidente Vázquez convocó a la banca- da parlamentaria del Frente Amplio para presentar la rendición de cuentas el 7 de junio. La noticia tiene más de una lectura. En primer lugar, el presidente, como hizo con el tema de la seguridad, está asumiendo directamente la conducción de un proyecto clave, desplazando al ministro de Economía Danilo Astori. En segundo lugar, está cerrando filas con su propio partido, excluyendo a los restantes de la oposición y a otros posibles actores que podrían sumar opiniones de interés. No es que llame la atención, pero es necesario señalar que la búsqueda de acuerdos dentro del partido de gobierno sin que se acepte siquiera escuchar lo que tienen para aportar medio país, es un acto de intolerancia democrática deplorable.

El gobierno hasta el presente ha dado algunas pistas sin números, sobre el contenido de la rendición. Se anunció una amplia agenda de prioridades: seguridad, educación, vivienda y planes sociales, que viene a confirmar la máxima de que si se pretende priorizar todo se termina indefectiblemente sin priorizar nada. También fue anunciado por Astori y por el prosecretario de Presidencia de la República Juan Andrés Roballo, que no se incluirá la creación de nuevos impuestos ni el aumento de ningún tributo existente. Astori incluso llegó a afirmar que la capacidad contributiva de los uruguayos está al límite para argumentar por qué no habrá nuevos incrementos impositivos.

Seguramente el lector estará sonriendo con expresión un tanto incrédula, al recordar las veces anteriores en que el ministro Astori también expresó que no habría aumento de impuestos y, finalmente, le pasó el fardo de los incrementos del gasto público a todos los uruguayos vía aumentos del IRPF, del IASS, de la forma en que se liquida el IRAE, de tarifas públicas, de tasa consular, entre otros. Es importante apreciar, además, que el último mes trajo muy malas noticias que deberán ser tenidas en cuenta a la hora de tomar medidas sobre gastos e ingresos del Estado para la próxima rendición de cuentas.

El impacto de la situación argentina, que algunos economistas del país vecino estiman que podría reducir su crecimiento económico a la mitad para este año, definitivamente llegará a la economía uruguaya. Ya sea a través del comercio o a través del turismo, este ralo crecimiento de Argentina implicará una menor demanda por bienes y servicios de nuestro país. Asimismo, la fuerte devaluación que se verifica en la otra orilla va a encarecer a Uruguay en términos comerciales, pero también para el relevante contingente de turistas argentinos que son la base de nuestra temporada estival.

Otra noticia que repercutirá negativamente en nuestra economía es el efecto climático sobre el cultivo de soja para el presente año, que según estimaciones oficiales sería un 60% menor al del año pasado. Este dato no solo representa un importante efecto directo, sino que también se sentirá duramente en el interior del país. En los comercios conexos a la actividad agrícola, en el transporte y en la logística. Pese a las insó- litas declaraciones del Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Enzo Benech respecto de que el agro no enfrenta ninguna dificultad, la realidad es que esta actividad que siempre subestima el actual gobierno, es decisiva para el desempeño económico del país y el bienestar de los uruguayos.

Astori expresó hace unos días que el espacio fiscal para la presente rendición es cero, pero al mismo tiempo, que habrá aumento de gastos, que no habrá aumento de impuestos y que se reducirá el déficit fiscal. Como es evidente, la opinión del ministro es tremendamente voluntarista y los números no cierran; alguno (o algunos) de esos objetivos no se podrán cumplir. Dado que parece bastante probable que efectivamente se concreten los aumentos de gastos anunciados, lo que se terminará abandonando es el objetivo del déficit, el de no incrementar la carga fiscal o una combinación de ambos, que es lo más probable.

La coyuntura económica para el presente año muestra que el desempeño de la economía será peor al previsto, lo que debe ser tenido en cuenta sin lugar a duda en el proyecto de rendición de cuentas. La aritmética más elemental muestra también que es muy probable que el sector privado vuelva a ser el pato de la boda del desenfreno estatista de las administraciones del F.A. En pocos días más sabremos de qué forma, una vez más, los uruguayos serán víctimas de nuestro Leviatán desbocado.

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