EDITORIAL

El relato y el tropezón presidencial

El Frente Amplio no votó la venia por entender que estos generales eran cómplices de no denunciar hechos aberrantes. Votó para proteger al presidente y cubrir sus errores.

El Frente Amplio hizo un rápido aprendizaje como partido oficialista. Tras casi 15 años de gobierno maneja todas las mañas y artilugios. Solo que con el pronunciado desgaste que viene sufriendo en los últimos tiempos, ellas no siempre le salen bien.

La última gracia fue la de convertir en “relato” a su favor, la falta de votos en el Senado para lograr la venia para pasar a retiro a cuatro generales que fueron parte de la famosa “barrida” hecha por el presidente Tabaré Vázquez el 1º de abril, cuando se dio cuenta de que había homologado un texto sin tener idea de qué se trataba.

Allí volaron el ministro de Defensa, el subsecretario, el comandante en jefe del Ejército y se pidió la venia para pasar a retiro obligatorio a otros cuatro generales que habían actuado en el tan mentado Tribunal de Honor a Gavazzo, donde este confesó violar derechos humanos.

En las redes sociales y en los foros de los medios on-line, los frentistas atacaron a la oposición por avalar la violación de derechos humanos durante la dictadura al no votar la venia pedida por el presidente. Ese relato intenta tapar y acallar el real sentido de la negativa opositora.

El verdadero responsable de esta situación es el propio presidente de la República, no el Senado. Vázquez nunca debió mandar ese pedido sin antes explicar con mucha claridad cómo fue todo el proceso.

Por eso la oposición se negó a votar la venia. Nada tenía que ver su posición con lo ocurrido durante la dictadura ni cómo los militares afectados por este pedido de destitución se ubican ante aquellos hechos. El cuestionamiento de fondo era al presidente mismo. Tampoco el Frente Amplio votó a favor de la venia para levantar la bandera de los derechos humanos. Tan solo quiso proteger y cubrir a Vázquez.

La población en general, y los frentistas en particular, deberían estar enojados con el presidente. Fue él quien cajoneó ese documento al homologarlo sin hacer ruido. Recién cuando un periodista empezó a notar incongruencias, se percató de lo grave de su procedimiento y en un arranque de autoridad presidencial, decapitó por doquier.

Sin embargo en solo unos días se supo que el ministro de Defensa destituido, ya gravemente enfermo, había procedido como correspondía, había informado debidamente al secretario de la presidencia y había dicho que era necesario presentar a la Justicia todo lo revelado en ese tribunal.

El senador nacionalista Javier García lo explicó con claridad: “este problema en el que estamos metidos es por culpa de la Presidencia de la República (…), el oficialismo no puede pedirle a la oposición que vote un cheque en blanco”. Dijo además que para no mezclar lo militar con lo político, no se autorizó que los militares afectados hablaran con los senadores. Luego tampoco se permitió la comparecencia de sus abogados civiles.

Para García, Vázquez “metió la pata hasta el caracú. Homologó fallos de cosas aberrantes. Esa es la realidad. Todo el resto es fuego de artificio”. En consecuencia, la oposición contó solo con información parcial de los hechos y por lo tanto no estaba en condiciones de dar su voto.

“Nadie en el Uruguay, salvo que le falte el respeto al presidente de la República y considere que es un irresponsable, puede llegar a sostener con un mínimo de raciocinio que el presidente no leyó las actas. Las leyó pero no le importó”, sostuvo García.

También el senador Pablo Mieres, del Partido Independiente, cuestionó que el presidente mandara ese pedido sin sostenerlo debidamente: “Si lo fundara realmente en lo que debe fundarlo yo lo votaría con las dos manos. Pero claro, no lo hace. El presidente firmó, avaló esa barbarie”.

Esa es la verdad. El Frente Amplio no votó la venia por entender que estos generales eran cómplices de no denunciar hechos aberrantes. Votó para proteger al presidente y cubrir sus errores. Votó porque si bien en el pasado el Frente acusó a otros gobernantes de cajonear casos complicados, ahora no quiso discutir que un presidente de su propio partido, había hecho lo mismo. No fue la suya una valiente votación por principios y convicciones.

La oposición a su vez, no votó para avalar presuntos cómplices de aquellos hechos. Simplemente no se le dieron los elementos para decidir. Esa información no otorgada hubiera dejado en evidencia al presidente, al verdadero responsable de todo este lío.

Por lo tanto, sería adecuado de parte del Frente que deje de engrosar ese falso relato. Si no quiere admitir cómo fueron los hechos, al menos que guarde prudente silencio.

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