EDITORIAL

El regreso de Fripur

Alberto Fernández, dueño de la empresa, se declaró “mujiquista” (“ese señor que nunca engañó a nadie”) e incluso afirmó que “daría mi sangre y mi corazón por el Frente Amplio”.

Un informe de El País de ayer señala que “los uruguayos dieron un leve giro hacia la derecha” con miras a las próximas elecciones. No tenemos claro si es cierto o no es cierto, como tampoco cuál es el límite entre derecha e izquierda o diestros y siniestros, pero de lo que no cabe la menor duda es que este gobierno de izquierda tiene hartos a los uruguayos, que lo que más desean es que llegue octubre o noviembre para el definitivo adiós de esta mala comparsa frenteamplista.

Si para que se vayan debe triunfar la derecha, bienvenida derecha. Este socialismo neopopulista que ha gobernando Uruguay está agotado. Motivos hay de sobra. Han jugado a ser empresarios, pero sin arriesgar su capital, utilizan el dinero que aporta el pueblo a través de impuestos y tarifas políticas para usar servicios monopólicos y terminan fundiendo a Ancap. O creen que las leyes no están para que ellos las cumplan y olímpicamente se las saltean para aprobar el aval de Pluna. O tienen ideas luminosas para convertir este país en el gran productor de hierro del mundo y terminamos enfrentando una demanda por 3.536 millones de dólares como inició Aratirí. O se consideran habilitados para prender velitas al socialismo que le cuestan al país más de 70 millones de dólares como sucedió con el Fondes. O consideran (tal vez porque alguien se los dijo) que en Argentina iba a escasear el gas y arman una entelequia que se ha tragado 100 millones de dólares en la forma de una Regasificadora.

Mucha razón tenía Winston Churchill cuando decía que “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.

Pero, el desastre y el manejo arbitrario de los dineros no se agotan en esos ejemplos. Acaba de volver a la palestra pública el tema de Fripur, una empresa pesquera uruguaya que dio mucho que hablar y lo sigue haciendo.

La segunda presidencia de Vázquez -la del remate del neopopulismo de izquierda- empezó a impulsos de sus promesas electorales, pero en pocos meses se vio que no tenía fuerza para cumplir ninguna: su partido no se alineaba, le bochaba todas las iniciativas y carecía del mando de su primera presidencia para imponer sus criterios. Optó por no hacer nada y solo descolgar las hojas del almanaque con la esperanza de que pasaran más rápido. Así llegamos a este presente que confirma que con la nada no se puede hacer nada y menos cambiar el pasado. Ese que escribió José Mujica y pasa implacable factura, como el tema de Fripur y su propietario Alberto Fernández que acaba de volver al tapete a raíz de un informe pericial entregado a la Justicia que compromete la gestión del directorio del banco de la República de la época, presidido por Fernando Calloia, el mismo que fue procesado por el aval de Pluna. La denuncia había sido presentada por el abogado Gustavo Salle ante el juez del Crimen Organizado Pablo Benítez, quien dispuso la creación de un equipo multidisciplinario para su análisis.

Según dijo en su momento Alberto Fernández, fue Tabaré Vázquez quien lo llevó al Frente Amplio, donde “me sentí muy a gusto”. Se ha declarado “mujiquista” (“ese señor que nunca engañó a nadie”) e incluso afirmó “que daría mi sangre y mi corazón por el FA”. Durante la campaña presidencial de 2009 prestó en varias ocasiones su avión al expresidente y entonces candidato (también lo había hecho con Vázquez en 2004) y tras su triunfo pagó la confección de la banda presidencial a las hermanas Oblatas (posteriormente el Estado abonó su costo) y financió con 15 mil dólares la fiesta de asunción de Mujica.

El informe pericial da cuenta que en 2004 Fripur tenía una deuda con el Banco República de 300 mil dólares. En 2007 empieza un proceso de crecimiento para alcanzar al momento del pedido de concurso en 2015 los 38 millones de dólares, que con los intereses trepaban a 43 millones de dólares. Según el informe pericial, hubo “discrecionalidad” del BROU en las tasas de interés que muchas veces eran para una categoría de riesgo inferior a la de Fripur. En la lista hay créditos muy generosos, donde se destacan US$ 22 millones en 2010, año en que asume Mujica.

En 2007 la Unión Europea suspendió por seis meses la compra de pescado por incumplimiento de normas sanitarias en la planta industrial. Las irregularidades habían sido denunciadas por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), que había aconsejado multar a Fripur en 150 mil dólares. Tres años después, en el mismo 2010, el gobierno resolvió aplicar la multa, aunque solo por unos esmirriados 2.300 dólares. El cierre de Fripur dejó a 970 empleados en seguro de paro.

Puede ser que Mujica no haya engañado a Alberto Fernández. Es lo más probable. ¿Pero de verdad cree que no engañó a nadie?

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