EDITORIAL
diario El País

Quince años no son nada...

Una tomada de pelo es lo que parece. El Presidente Vázquez antes de irse, de terminar su segundo mandato, o sea, 10 años en el cargo más otros 5 del FA bajo Mujica, le aconseja al Presidente electo Luis Lacalle Pou, que se ocupe del agua. Que haga lo que ellos no hicieron.

A pesar de que ya en el 2015 los ministros Aguerre, Cosse y De León, junto con representantes de las instituciones vinculadas a la temática se reunieron intentando dejar la sensación de que se estaban haciendo los deberes. El lamentable estado de las cuencas fluviales (Santa Lucía) o lacustres (Laguna del Sauce) además de las instalaciones de Ose en el lugar de las tomas, desde donde se absorbe el líquido que ha de convertirse en el agua potable para suministro a la ciudadanía, demostraba la gravedad de la situación.

Otro mito muy uruguayo, el de la "excelente calidad de nuestra agua potable", se ha hecho trizas, lo mismo que el de la enseñanza en nuestro país, “de lo mejor de la región". Y lo peor es que no pueden decir las autoridades, para justificar la desidia, ni falta de tiempo o no haber contado con los suficientes votos para sancionar las leyes que fuesen necesarias. Han sido tres períodos del Frente Amplio en el gobierno, con la ventaja que supone contar con mayorías parlamentaria en las dos cámaras. Los 15 años en el poder deberían haber sido suficientes para concretar acciones indispensables. Y por si fuera poco, en tiempos de gran crecimiento económico y una recaudación jamás vista, en contraste con la estrechez de recursos con la que tuvieron que lidiar otros gobernantes, en otras épocas.

La peligrosa situación a la que se enfrenta hoy buena parte de la población se debe a una manifiesta incompetencia, a falta de previsión, de estrategia y por sobre todas las cosas, de ejecutividad. Defectos que se evidencian por desgracia, en tantas otras áreas que resultaría muy largo enumerarlas aquí. Motivo por el cual no deja de ser una curiosidad, que vistas sus notorias falencias en la conducción del país, a los integrantes de este colectivo político todavía les cueste entender qué pasó, les sorprenda el haber perdido las recientes elecciones.

Con una activa movilización y tras un plebiscito en el año 2004, junto con los comicios nacionales lograron cambiar el artículo 47 de la Constitución para darle al estado, el completo manejo y cuidado del agua. Se decía que era por el bien de las gentes, para mejor protección de los connacionales, y así echaron a los concesionarios privados que había en el interior, para que todo quedara al resguardo de la benemérita Ose, con el estado uruguayo detrás. Una grotesca burla visto donde nos encontramos en la actualidad, en cuanto a pureza y potabilidad del agua corriente.

No solo están hoy al descubierto los peligros que el líquido contiene, entre coleiformes, nitrógeno, fósforo, ciano bacterias y demás, sino que la famosa Ose sigue desperdiciando la preciosa agua dulce debido a una inoperancia llamativa. La naturaleza tuvo a bien dispensarnos generosamente, (la región tiene el 26 % agua dulce del planeta y solo el 6% de los seres humanos) este elemento vital, tan escaso en otras partes del mundo que se volverá cada vez más preciado. Al punto de que es habitual entre nosotros que el agua potable se utilice desaprensivamente. Es costumbre limpiar con ella los automóviles, el piso de las estaciones de servicio, desperdiciarla con cisternas antiguas, etc. De acuerdo a datos oficiales del 2013, se perdía por cañerías rotas el 49,5 % del agua potable. El Presidente del organismo se comprometió a bajar esa cifra a un 40% en dos años y aunque parecía una meta bastante modesta, (23 % sería un valor aceptable en países desarrollados) todo siguió más o menos igual.

El agua turbia y con mal olor, la proliferación de algas en las tomas, en los embalses, en las lagunas, son todos síntomas visibles de la degradación del sistema. Hasta que finalmente las personas empezaron a hacer oír sus quejas. El gobierno no podía continuar en esa actitud tan extendida de "yo no fui". No se podía seguir mirando hacia otro lado y anunciaron que habría cuatro Ministerios involucrados. El ministro Fernández Huidobro fue uno que en la comisión de defensa en el parlamento hizo vaticinios espeluznantes sobre nuestro futuro, repitiendo lo manifestado ya en 2011.

Sin embargo, la impresión actual es que no le alcanzó al Frente Amplio haber estado en el poder todo este tiempo. Por lo tanto, ahora le urge al nuevo Presidente Lacalle Pou, que ponga en marcha una serie de medidas dado que a ellos no les dio, según parece, para ponerlas en práctica.

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