EDITORIAL

Pobreza aquí y en España

No está bien manipular las informaciones y las comparaciones. Por ejemplo, un analista y líder de opinión afín al gobierno dice que no solamente Uruguay tiene bajo porcentaje de población pobre, sino que además está mucho mejor que España, lo que es mentira.

Uno de los temas relevantes para quienes hacen un balance positivo de esta larga década de gobiernos de izquierda es la importante baja de población pobre en el país. El último resultado de 2015 según el INE, indicó que solo el 9,7% del total de la población está por debajo de la línea de pobreza.

Para fijar esa sustancial mejora de esta década, la comparación de la inmensa mayoría de los analistas toma el punto de partida en 2004, cuando el INE estableció que la población pobre para el conjunto del país que vivía en ciudades de más de 5.000 habitantes, según su metodología de 2011, era del 39,9% del total. Pero además de esa comparación en el tiempo, el exceso de optimismo oficialista ha llegado a comparar nuestros índices con realidades internacionales.

Así las cosas, en estos años se ha escuchado a más de un analista y líder de opinión afín al gobierno señalar que no solamente Uruguay tiene ese bajo porcentaje de población pobre, sino que además está mucho mejor que España, por ejemplo, que presentaba en 2015 un 22,1% de su población en estado de "riesgo de pobreza". Y a partir de allí, se agregan ditirambos varios que llevan incluso a señalar, por ejemplo, que como hemos progresado tanto en esta década, miles de extranjeros y compatriotas radicados en el exterior han decidido instalarse en Uruguay.

Vale la pena detenerse en esta gran mentira estadística que viene a batir el parche de la autocomplacencia izquierdista en el poder. Porque a poco que se analice en detalle las cifras de un país y del otro, cualquiera se da cuenta de que la comparación siempre deja mejor parada a España que a Uruguay.

¿Qué ingreso personal hay que percibir para situarse en Uruguay por debajo del umbral de pobreza según el INE? En 2016 y en Montevideo, unos $ 11.600 mensuales. ¿Qué ingreso personal hay que percibir para estar en la situación de "riesgo de pobreza" en España? La cifra en euros llevada a pesos uruguayos es de unos $ 20.000 por mes. Es decir que si en España una persona percibe menos del equivalente a $ 20.000 pesos al mes, entonces está en "riesgo de pobreza".

Estos datos muestran que las realidades son muy diferentes. Porque atiéndase bien: el ingreso medio per cápita corriente sin aguinaldo y sin valor locativo, estimado para octubre de 2016 por el INE para el total del país, fue de $ 19.000. Eso quiere decir, en buen romance, que el umbral a partir del cual una persona en España está considerada en "riesgo de pobreza" es prácticamente el mismo que el ingreso que percibe un uruguayo promedio.

Pero hay más. No solamente la exigencia estadística de ingresos en España es mayor, y por tanto corren "riesgo de pobreza" centenares de miles de personas que con ese mismo nivel de ingresos no son considerados pobres por el INE en Uruguay, sino que el detalle de la calidad de vida que se lleva en aquel país señala enormes diferencias con el nuestro.

En efecto, la mitad de la población de España puede permitirse salir de vacaciones al menos una semana al año; comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días; mantener su vivienda con una temperatura adecuada; afrontar gastos imprevistos equivalentes a 650 euros (unos $ 20.000 nuestros); pagar sin problema sus gastos relacionados con su vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, gastos comunes, etc...) o sus compras hechas a crédito en los últimos 12 meses; y disponer de automóvil, teléfono, televisor y lavadora. ¿Acaso alguien puede creer que en Uruguay, con el promedio de $ 19.000 per cápita, la mitad de su población puede sin inconveniente alguno vivir como lo hace la mitad de los españoles según se describe en este párrafo? Evidentemente no.

En la situación contraria, solo 6,4% de los españoles en 2015 estaban en situación de carencia material severa según sus definiciones estadísticas, lo que significa que presentaban carencias en al menos cuatro de los conceptos reseñados para medir su calidad de vida. Las más frecuentes de esas carencias fueron las dificultades para afrontar gastos imprevistos, no poder salir de vacaciones, no poder mantener su vivienda a temperatura adecuada y tener algunos retrasos de pagos de gastos. ¿Acaso alguien cree que solamente 6% de los uruguayos vive con estas cuatro carencias? Evidentemente no: son mucho más que solo 200.000 en total.

Hay que dejar de manejar comparaciones engañosas que solo sirven para beneplácito del discurso oficialista autocomplaciente. La verdad es que las mayorías populares de Uruguay son más pobres y pasan mucho peor que las de España.

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