EDITORIAL

Placeres ante la Justicia

Según algunos dirigentes del gobierno, Placeres no fue un diputado que legisló en su favor y en el de familiares y amigos, sino que es prácticamente un mártir de la democracia.

En los últimos días la principal noticia en nuestro país ha sido el pedido de procesamiento por parte del fiscal Luis Pacheco del diputado del MPP Daniel Placeres, vecino y protegido del expresidente José Mujica. A partir de una investigación periodística y la consecuente denuncia de la oposición se pudo avanzar en un caso que reúne muchos componentes oscuros, que trasciende la resolución de Pacheco y las posibles consecuencias judiciales del caso.

En un año electoral, y a menos de dos meses de las elecciones internas, el MPP, principal apoyo de la candidatura de Carolina Cosse, decidió cortar por lo sano y zanjar el tema con la renuncia a la banca de Placeres. Esto evita la votación en el Parlamento del pedido de desafuero por parte de la Justicia y evita un debate que, evidentemente, el oficialismo decidió eludir.

Hasta aquí lo razonable y, en buena medida, esperable. Pero el giro que le quisieron dar al caso el presidente del Frente Amplio y legislares oficialistas es digno de Game of Thrones. Resulta que Placeres no fue un diputado del gobierno que se empeñó en legislar en su favor y en el de familiares, sino que es un mártir de la democracia. Placeres no fue un vehículo de la opaca relación entre nuestro gobierno y el muy corrupto gobierno venezolano con más de 80 viajes en los últimos años entre los dos países, sino que es un prohombre símbolo de la dignidad frentista.

El gran protegido de Mujica no fue el desastroso gestor de una empresa financiada por más de 15 millones de dólares de fondos públicos sin garantías, es un salvador de empresas recuperadas nacionales y populares. El legislador emepepista no es un empresario con plata ajena que hacía trabajar a personas en negro y bajo amenaza, resulta que era un emprendedor generador de empleos.

El presidente de la coalición oficialista Javier Miranda, como ha sido su estilo en los últimos años desandando un camino de honestidad y militancia por los derechos humanos que había recogido elogios unánimes, miente, agrede y embarra la cancha en cada tema que puede. El asunto no es ahora el procesamiento de Placeres, es ver que hacen y dicen los partidos de la oposición. Pues, bien, Sr. Miranda, lo que dirán es que tenían razón con las denuncias que hicieron, que aún resta mucho más por investigar y que no se sabe bien que está festejando usted si aún conserva la cordura.

Dirán que si no fuera por la prensa y la oposición el Frente Amplio había decidido ignorar todas las señales evidentes de que habían elementos extraños en Envidrio, como ha hecho con todos los casos de sospecha y de corrupción confirmada que existen. Dirán que lo de gobierno honrado y país de primera resultó un mal chiste que les ha costado carísimo a los uruguayos no sólo en recursos, sino en calidad de vida y dignidad.

Las famosas velitas al socialismo de Mujica han terminado casi sin excepción en costosos préstamos sin devolución posible para financiar compañeros que jugaron a ser empresarios. Envidrio es un buen ejemplo, Alas U podría ser otro y también haber más, de caprichos de gobernantes con finalidad política que no solo explica parte de la dilapidación de dineros públicos (o bolsillo de los ciudadanos) de los últimos años, también explican las escuelas que se llueven, las rutas en mal estado, los medicamentos que faltan en los hospitales y tantos otros problemas que se van acumulando y empeoran en vez de mejorar.

Apelando a la solidaridad, se castiga a los uruguayos más vulnerable que bancaron empresas inviables para satisfacer negocios y egos personales. Que el Frente Amplio quiera hacernos pasar la renuncia de Placeres como un acto de dignidad sabiendo las cosas que hizo y con la finalidad evidente de evitar el desafuero parlamentario es de un grado de cinismo e indignidad difícil de superar. Aunque hay que reconocerles en esta materia que cada día logran superarse a sí mismos.

Nuestro país requiere para prosperar y resolver sus dificultades un gobierno que deje de prender velas al socialismo y amparar corruptelas para enfocarse en el desarrollo genuino, fruto del esfuerzo de los uruguayos que no reciben favores políticos. Necesitamos más libertad y no un Estado corrupto y prebendario detrás de empresas compañeras que son un cáncer para el país. Necesitamos honestidad y eficiencia gracias a un gobierno que no juegue al clientelismo y mucho menos apañe y tolere bandidos y bribones.

Al final del día, nuevo bajo el sol: como tenía bien claro hace ya más de cien años Aparicio Saravia, necesitamos desesperadamente “Dignidad arriba y regocijo abajo”.

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