EDITORIAL
diario El País

¡A pelear por Montevideo!

Ayer ante un Club Cordón desbordado de personas con banderas de los cinco partidos que componen la colación y otras tantas sin partido ni banderas, Laura Raffo inició su campaña a la Intendencia de Montevideo.

Por su personalidad, formación e impronta, así como por el equipo que la acompaña, es claro que Raffo está en condiciones de pelear una elección que hasta hace poco parecía muy difícil pero que ahora entra dentro del terreno de lo posible.

La decisión de la coalición multicolor de nominar a Laura Raffo se confirmó como un acierto. Con ideas claras en sus presentaciones en entrevistas y en público ha demostrado que tiene condiciones naturales de buena comunicadora, quizá la principal virtud que debe tener un político de éxito. Si a eso se le suma su solidez intelectual, su preparación profesional y una inteligencia despierta que le permitirá rápidamente dominar los principales temas departamentales, no es difícil observar que nos encontramos frente a una candidata de excepción.

El trance por la definición de las candidaturas, que requirió un proceso de negociación dentro de la coalición multicolor, así como dentro del Frente Amplio, ya quedó atrás y ahora hay que juzgar a los pingos en la cancha. Es curioso que una colación de cinco partidos haya logrado encontrar una candidatura común con la que todos se identifican mientras que el Frente Amplio, que presume de ser un partido pese a ser otra coalición y más numerosa, tiene que llevar tres candidaturas para no implosionar.

Además, a contrapelo de lo que opinan los analistas frentistas de ocasión en desfile por todos los medios, la coalición de gobierno demostró una fortaleza extraordinaria y un grado de coordinación muy importante. El proceso de negociación le permitió salir fortalecida ya que pudo manejar sus naturales tensiones dentro de límites civilizados y se mostró unida en una definición concreta absolutamente fundamental.

La definición de la coalición de gobierno también tiene una consecuencia práctica evidente y es volver competitiva la elección. La suma de votos de los cinco partidos del bloque dista del Frente Amplio en Montevideo menos de 3 puntos porcentuales. Si la elección se basa en la discusión de propuestas para el departamento, la herencia de las tres décadas frentistas y las condiciones de los candidatos, perfectamente Laura Raffo puede convertirse en la próxima intendenta de Montevideo.

¿Tiene el Frente Amplio, luego de tres décadas en el poder en Montevideo, un proyecto de ciudad y departamento que pueda enamorar a los habitantes de la capital?

Hay preguntas claves para definir esta elección. La primera es ¿cuáles son los principales temas de los que debe ocuparse la Intendencia? Casi cualquier persona contestaría tránsito, limpieza e infraestructura. Notoriamente no han sido las prioridades de las administraciones frentistas. Que la dirección de cultura tenga más personas trabajando que la de limpieza da una muestra del desorden extraordinario que tiene la comuna capitalina.

Otra pregunta clave sería ¿cuál es el desempeño de la intendencia en las áreas que debería ser su prioridad? Pues bien, el tránsito cada vez está más caótico y lleva más tiempo ir de un punto a otro de la ciudad; la limpieza brilla por su ausencia y la ciudad luce como un verdadero basural aunque nos hayamos ido, lamentablemente, acostumbrando y no existen obras de infraestructura relevantes, al punto que un túnel de dos cuadras en Avenida Italia se promociona como una obra de ingeniería espacial.

Finalmente ¿tiene el Frente Amplio, luego de tres décadas en el poder en Montevideo, un proyecto de ciudad y departamento que pueda enamorar a los montevideanos? Notoriamente no lo tiene. Es más, hasta ahora no tiene programa de gobierno, uno de sus candidatos tiene una experiencia de gestión que sería mejor no tener y los otros dos no tienen experiencia.

El contraste con la propuesta de la coalición multicolor aquí es evidente. Laura Raffo y su equipo pueden plantearle a los montevideanos soñar con una ciudad mejor con los pies en la tierra. Pueden presentar propuestas innovadoras, sin ataduras, que respondan a las demandas de sentido común de la gente. Pueden, en definitiva, salir de las restricciones de la burocracia y el corsé de una estructura política que vive de la gente y no para la gente.

En mayo tendremos una oportunidad de comenzar a cambiar Montevideo, en consonancia con el cambio que los uruguayos decidieron para el país. Es una perspectiva que sin dudas entusiasma y convoca. No nos resignemos a ver a Montevideo en el estado deplorable que está hoy, rescatemos a nuestra hermosa ciudad y pongámosla de pie.

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