EDITORIAL

El “pase” de Kreimerman

Los planteos que ha hecho Kreimerman, y Unidad Popular históricamente, son la contracara de lo que han hecho todos los países que han mejorado en las últimas décadas.

El exministro de Industria, Roberto Kreimerman, detonó una bomba días atrás al anunciar que dejaba el Frente Amplio, para encabezar una lista al Senado en Unidad Popular. La sorpresa fue grande, en propios y extraños. En los propios, porque el oficialismo viene sufriendo deserciones y bajas en las encuestas desde hace ya bastante tiempo, y la salida pública de un “cuadro” como Kreimerman, que ocupó cargos altos en los gobiernos del FA, parece el remache faltante del cajón.

Entre los ajenos, porque Kreimerman es una figura afable, racional, de buen trato con todo el mundo, y discurso abierto, por lo cual resulta llamativo verlo pasar a un sector como Unidad Popular. Además, leyendo sus declaraciones recientes, donde explica su cambio, hay cosas que no cierran del todo bien.

Por ejemplo, que diga que el Frente Amplio se ha convertido en un partido con propuestas muy similares a blancos y colorados, que apostaría por un modelo que privilegia las inversiones extranjeras, y adaptarse a un sistema económico internacional donde las potencias centrales se quedarían con todas las actividades más lucrativas, condenando a los continentes periféricos a la pobreza.

La mayor sorpresa que brinda esto es que Kreimerman tome esta postura justo cuando el Frente Amplio parece estar virando más radicalmente hacia la izquierda, y hacia posturas más cercanas a lo que plantea en general Unidad Popular. Pero, de última, ese es un problema del Frente Amplio. La discusión acá va por otro lado. Lo que más impacta a quien escucha a alguien inteligente y formado como Kreimerman, es que pueda tener una lectura tan alejada de la realidad.

Para empezar, su diagnóstico no tiene ninguna base firme en el mundo de hoy. En las últimas décadas, y sobre todo a partir de la implosión del llamado “socialismo real”, la especie humana ha experimentado un crecimiento económico, una mejora en los estándares de vida, una aumento de sus niveles de consumo y expectativa vital, que no tienen comparación en siglos. No existe ninguna estadística, ninguna cifra de ningún organismo internacional serio, que no ratifique esta conclusión. Durante mucho tiempo se argumentó que estas mejoras se debían casi exclusivamente al auge en la economía de China e India. Pero hoy ya se habla del “milagro” africano, y de cómo ha caído la pobreza y miseria en ese continente, históricamente postergado. Y en América Latina, salvo por el drama de Venezuela, las pataletas cíclicas de Argentina, y problemas puntuales en ciertos países de Centroamérica, pobreza, exclusión, y hasta desigualdad, vienen mostrando mejoras sostenidas.

Esto nos lleva a la segunda cuestión de fondo. Los planteos que ha hecho Kreimerman, y Unidad Popular históricamente, son la contracara de lo que han hecho todos los países que han mejorado en las últimas décadas. Se habla de potenciar el mercado interno, o sea, cerrar la economía al mundo. Se habla de que el estado tenga un rol central en la economía y en definir el desarrollo del país. Se habla de aumentar impuestos a “los ricos” y a los empresarios, para imponer una redistribución burocratizada de la riqueza. ¿Le suena? Porque es exactamente lo que hizo Venezuela durante 15 años, y así esta hoy. ¿Puede el lector citar un solo ejemplo de un país que haya prosperado en el último medio siglo con esas políticas? No existe.

Ahora se usa para promocionar estas ideas con barnices “millennial”, que el capitalismo liberal es depredador del medio ambiente y que el planeta no soportaría que todo el mundo tuviera el nivel de vida de un europeo o americano. La historia muestra que el socialismo estatista es mil veces más depredador de la naturaleza que ningún país capitalista. Es más, a medida que los países prosperan y se abren políticamente, el medio ambiente mejora. Podríamos señalar el ejemplo clásico de China, pero apelemos a otro menos elaborado: España. Seguramente Kreimerman debe haber conocido el País Vasco, y más precisamente la ciudad de Bilbao. Lo que hace medio siglo era una ciudad contaminada, dominada por industrias del acero, con un panorama casi apocalíptico, hoy es uno de los lugares más bonitos y ambientalmente amigables de toda Europa. ¿Qué pasó? El desarrollo, la prosperidad.

A veces nos confundimos con las noticias globales, que suelen centrarse en los conflictos, en lo que no funciona. Es un reflejo humano. Pero si rascamos la superficie, los datos no fallan. El último medio siglo es el período de mayor crecimiento y mejora de los estándares de vida humana en todo el planeta. ¿Que queda mucho por mejorar? ¡Claro que sí! Pero profundizando lo que vemos que ha funcionado, no a la inversa.

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