EDITORIAL
diario El País

Usan la pandemia

Es interesante apreciar cómo algunos operadores de la oposición se esfuerzan por construir un relato crítico del manejo de la pandemia... y fracasan con el mayor de los éxitos.

Ya ocurrió tiempo atrás con un supuesto "asesor de comunicación" del Sindicato Médico del Uruguay, que pergeñó una estrategia de alarma pública, incitando a los profesionales asociados a que realizaran videos a cámara denunciando un inexistente colapso del sistema de atención. No suficientemente contento con esa manipulación, el hombre llegó al extremo de grabar un video de muestra, actuado por él mismo, que no es médico, para "enseñar" qué cara trágica había que poner y qué palabras debían utilizarse.

La trapisonda fue desbaratada en cinco minutos, cuando se viralizó en las redes el video trucho, que se parecía demasiado a los testimonios supuestamente espontáneos que habían empezado a circular.

Los últimos días nos regalaron un nuevo derrape, esta vez de otro de los agoreros del desastre. El expresidente del SMU y dirigente de una lista frenteamplista, Dr. Julio Trostchansky, fue grabado cuando en una reunión virtual manifestaba, palabras más, palabras menos, que había que cargar a los gobernantes los muertos de la pandemia y que no había cosa que a "ellos" les pusiera más nerviosos, que ser denunciados ante organismos internacionales.

Seguramente este aspirante a vocero del FA, (que no del gremio médico del país, habida cuenta que agrupaciones del SMU se desmarcaron enseguida de semejante dislate), se "inspiró" en la jugada de otro personero opositor, el periodista Edison Lanza, quien desde su sillón en el área de comunicación de la Intendencia de Canelones pontificó ante la televisión alemana que en Uruguay no existía libertad de prensa. Como no consiguen construir un relato mínimamente creíble para una opinión pública nacional que está harta de sus oportunismos y sigue apoyando mayoritariamente la gestión del gobierno, ahora se les ocurre ensuciar al Uruguay en el exterior, demostrando en forma cristalina que colocan sus bajos intereses electoreros por encima de la imagen internacional de su propio país.

No hay diferencias entre el video selfie trucho de aquel asesor de comunicación del SMU y este patético sincericidio por Zoom.

La divulgación pública de ambas actitudes no hace más que confirmar lo que para todos es evidente: hay gente dispuesta a utilizar el momento trágico que estamos viviendo como mera herramienta de campaña electoral. Lo que tampoco es de extrañar, porque hace 20 años hicieron lo mismo, aprovechando la crisis de 2002 e inventando y divulgando aquella deleznable mentira de los niños que comían pasto.

Pero quien batió todos los récords fue, hace unos días, la intendenta Carolina Cosse. Consultada por un periodista sobre la denuncia penal a raíz de las irregularidades constatadas en la construcción del Antel Arena, hizo una breve pausa y respondió: "sí, la verdad, no voy a referirme al tema. Al día de hoy hemos perdido a 4.640 compatriotas" y siguió en ese tópico, que nada tenía que ver con la pregunta, pero que seguramente le sirvió para escamotear una respuesta necesaria, ya imprescindible, sobre aquellos desvíos.

Pocas veces se mostró tan claramente el uso y abuso que el Frente Amplio realiza de la grave circunstancia sanitaria que aún aqueja al país. Es muy triste que los fallecidos por una pandemia que azota al mundo entero sean prácticamente utilizados como excusa demagógica, como burdo contraataque político.

El gobierno ha dado y sigue dando pasos en el sentido de superar esta coyuntura, con su complejo entramado de implicancias sanitarias, sociales, culturales y económicas.

Es muy triste que los fallecidos por una pandemia que azota al mundo entero sean prácticamente utilizados como excusa demagógica, como burdo contraataque político.

Una oposición responsable debería sumar esfuerzos y discrepar lealmente en todo lo que entienda debatible, pero nunca agraviar al adversario, caricaturizándolo como insensible a la tragedia.

A esta altura, parecen tener algún asesoramiento de comunicación que les está corrigiendo los errores burdos en que cayeron desde la asunción del actual gobierno. Ya no despotrican contra la "libertad responsable", porque seguramente alguien les habrá explicado que, al hacerlo, consolidaban en la ciudadanía la imagen de detractores de ese supremo valor occidental y defensores de las nefastas teorías colectivistas.

Pero de nada les sirve la evidencia de que el avance de la vacunación disminuye la letalidad y los ingresos a CTI. Siguen fieles a su lema fundacional: cuanto peor, mejor.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados