EDITORIAL

El país productivo se puso de pie

Está claro que para el FA el “país productivo” fue un mero eslogan de campaña. Resta ver si ahora, por instinto de supervivencia o porque no queda más remedio, atiende las reivindicaciones de quienes han pagado la fiesta sin ser invitados.

La impresionante manifestación de ayer en Durazno fue mucho más que el reclamo del sector agropecuario por su angustiante situación: se transformó en la expresión de todo el país productivo que sufre un gobierno que lo desprecia. El Frente Amplio ganó las elecciones de 2004 hablando hasta el cansancio del "país productivo" que se suponía venía a rescatar. Con el paso del tiempo la muletilla fue desapareciendo y ya no la usan. La razón es evidente, han traicionado a ese país; le han dado la espalda desde sus sillones confortables y despachos con aire acondicionado en la Torre Ejecutiva, los Ministerios o las empresas públicas y no pueden mirar a los ojos de las personas a quienes defraudaron.

La realidad es que la cúpula frentista enquistada en el poder gobierna en beneficio propio, extrayendo recursos de quienes producen para volcarlo a manos llenas a políticos y burócratas que nada producen. Bien se podría aplicar a la situación de nuestro país del día de hoy una frase de la escritora ruso-americana Ayn Rand que se volvió masiva en las redes sociales en las últimas horas: "Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada".

El asunto de fondo es el que plantea Rand, una sociedad en la que quienes producen son expoliados por los políticos no puede funcionar, porque al final se cansan o sencillamente se funden. El Frente Amplio ha hecho engordar al Estado como lechón para fin de año, duplicando el gasto público desde 2005, sin mejorar en lo más mínimo los servicios públicos; por el contrario, los resultados en salud, educación, seguridad, infraestructura o el tema que se analice muestran el contundente fracaso de quienes nos malgobernaron.

A partir del desmesurado crecimiento del Estado para favorecerse a sí mismos y a sus amigos y pasarle la factura a quienes producen han fundido al país productivo que ha terminado pagando la orgía estatista de la última década larga. Aumento del gasto, déficit fiscal creciente, acumulación de deuda pública, atraso cambiario, tarifas abultadas, son un combo que el país productivo no resiste más y esa es la razón de la formidable manifestación cívica del día de ayer.

El campo se puso de pie, por cierto, pero su reclamo es eminentemente nacional. También la industria, los servicios y todo aquel que intenta invertir, trabajar y generar riqueza en el Uruguay choca con la incomprensión y la explotación del Estado. Este asunto es el que compromete nuestro futuro porque subvierte las bases mismas sobre la que se debe fundar una sociedad sana, vale decir, aquella que le asegure igualdad de oportunidades a todos y en la que luego cada uno se destaca de acuerdo con sus virtudes y talentos.

Si una persona no puede ganarse la vida trabajando honestamente porque es el propio Estado quien se lo impide todo lo demás se compromete y quienes medran con los favores oficiales son los únicos que pueden prosperar y por lo tanto todos los valores humanos se prostituyen. Los uruguayos en los últimos años hemos hecho las cosas al revés; es como si hubiéramos construido un edificio para sostener un andamio. Por estas razones es que la protesta de ayer debe ser valorada, más allá de sus reclamos puntuales, es importante porque pone el foco en lo fundamental para que nuestro país pueda crecer, desarrollarse y poder algún día vislumbrar en el horizonte la posibilidad de que en esta tierra todas las personas puedan vivir dignamente.

Para el Frente Amplio el "país productivo" fue un mero eslogan de campaña, eso ha quedado absolutamente demostrado. Resta ver si ahora, por instinto de supervivencia o porque no le queda más remedio, atiende alguna de las reivindicaciones de quienes han pagado la fiesta sin ser invitados a participar. En cualquier caso, al Frente Amplio se le agotó el tiempo porque el país necesita un nuevo rumbo donde se valore a cada uruguayo, se vea al país en su integralidad y se respete a quien trabaja.

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