EDITORIAL
diario El País

La oposición en su laberinto

Vale la pena dedicar al menos media hora cada día leyendo Twitter. Está más que claro que es una red caótica, donde abundan las mentiras, las tergiversaciones, los agravios y las falacias de todo calibre.

Pero también es cierto que, en su cuantitativa y cualitativa diversidad, sirve para tomar el pulso a algunas corrientes de opinión. Las hay que se viralizan en forma espontánea y las hay también planificadas estratégicamente por esas oscuras legiones de trolls (contratados o voluntarios), para generar tendencia hacia determinados puntos de vista o contra ciertas personas. Es difícil que los insultos o las estupideces provengan de usuarios con nombre y apellido: para eso están los seudónimos detrás de los cuales se esconden los cobardes con ínfulas de sabihondos.

De todas maneras, estos trending topics -forzados o no- resultan interesantes de ser analizados, porque ponen de manifiesto hacia qué lado se dirige o se quiere empujar a la opinión pública, en la valoración de distintos asuntos.

Es una versión ampliada y no del todo representativa de lo que las empresas de investigación de mercado acostumbran implementar con los grupos de foco, reuniones de una decena de personas comunes, de las que un moderador con conocimientos de psicología o sociología, intenta extraer líneas de opinión, sobre temas que pueden ir desde la utilidad de un producto de consumo hasta el perfil de un candidato a presidente.

El buen analista de un focus no solo interpreta lo que la gente piensa, sino también sus prejuicios, producto de la desinformación o la inercia de falsos paradigmas heredados.

Y esto es lo que nos ofrece hoy asomarnos con sentido crítico a esa penosa lucha en el barro que apasiona a la comunidad tuitera.

Lo que no debería pasar (y a veces pasa) es que Twitter sea el medio que dicte la agenda periodística. Es lamentable escuchar a opinólogos televisivos y radiales haciéndose eco de mentiras rampantes que alguien zampó en las redes y otros incautos viralizaron. La falta de rigor conceptual del anonimato irresponsable parece estar desbordándose hacia los medios tradicionales y eso es algo que a todos debería ponernos en alerta. Así, nunca faltan quienes culpan al gobierno por los incendios forestales, pero después critican al presidente por hacerse presente de inmediato donde acontece esa tragedia.

La última pelea boxística de Twitter tiene que ver con la portabilidad numérica, medida contenida en la LUC a la que ahora parece haber tocado el turno en el discurso opositor.

Twitter es una red caótica donde abundan las mentiras y agravios. Critican al gobierno por los incendios forestales, pero después critican al presidente por hacerse presente de inmediato donde acontece esa tragedia. La última pelea es sobre la portabilidad numérica.

En la búsqueda constante de satanizar al gobierno, el contubernio FA-Pit Cnt ha dicho que esta disposición, inspirada nada más que en dar libertad al usuario de telefonía móvil, lo que en realidad procura es vaciar de clientes a Antel en beneficio de sus competidoras privadas. El prejuicio parte de la base de que los usuarios de la empresa pública están allí solo porque no tienen más remedio. Los defensores del estatismo a ultranza incurren así en una contradicción notable: admiten como paradigma el prejuicio de que siempre un servicio privado será más atractivo que uno público. Pero ese derrotismo solo existe en el reino de Progrelandia. En el mundo real, será justamente la competencia, sobre la base transparente de la portabilidad numérica, la que promoverá una mayor eficiencia, tanto de Antel como de sus competidores, para que el principal beneficiado sea el consumidor.

La irracionalidad de algunos detractores de la LUC llega a tal extremo, que en el día de ayer fue tendencia la propuesta de usuarios izquierdistas de Movistar y Claro, de aprovechar la portabilidad para pasarse a Antel y dar así una supuesta lección al gobierno “entreguista”.

Lo primero que mueve a la risa es preguntarse cómo es posible que esas personas, tan enemigas de las multinacionales, hoy tengan contrato con empresas privadas. Lo segundo, que llegue a tal punto su caricaturización del gobierno, que no se den cuenta de que al pasarse a Antel le estarán dando la razón sobre las ventajas de la portabilidad numérica de la que ellos tanto abominan.

Entre tanto disparate, Twitter nos regala de vez en cuando algún remanso de racionalidad, como este mensaje del ministro Pablo Mieres para dar por terminado el insólito debate: “La portabilidad numérica existe en toda América del Sur, excepto Venezuela y hasta ahora Uruguay. Fue aprobada en Argentina cuando gobernaba Cristina, en Brasil con Lula, Bolivia con Evo y Ecuador con Correa. Oponerse es estar en contra de un derecho ciudadano”.

El FA está necesitando urgentemente un líder criterioso que baje línea y evite tanto palabrerío diletante.

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