Editorial

Los números de Montevideo

Se está esquilmando a los montevideanos como nunca antes en la historia, con resultados deplorables desde el punto de vista de todos los servicios.

El lunes, el diario publicó un artículo sobre la evolución de las finanzas de la Intendencia de Montevideo durante 2017 mostrando algunos números que contrastan con la exitosa gestión que se vende por el esforzado equipo de comunicación de Daniel Martínez. En efecto, la eliminación del déficit y la mínima reducción de tributos decretada por la Intendencia esconden que se está esquilmando a los montevideanos como nunca antes en la historia, con resultados deplorables desde el punto de vista de todos los servicios que son de su estricta competencia.

La Intendencia de Montevideo en 2017 recaudó 691 millones de dólares, 56 millones más que el año anterior. Para dimensionar la cifra puede observarse que se tratan de casi 2 millones de dólares por día, que salen de los bolsillos de los sufridos contribuyentes del departamento pero que no se ven por ningún lado en la ciudad. Uno de los logros de la gestión Martínez anunciado con bombos y platillos es el superávit que alcanzó, pero bien mirada la realidad es bastante diferente.

El artículo del periodista Andrés López Reilly que comentamos analiza con precisión la situación financiera de la Intendencia: "El balance confirma un superávit en el ejercicio 2017 de 20,4 millones de dólares, equivalente al 3% de la recaudación (en 2016 el saldo a favor había sido de US$ 38 millones), e indica que la administración de Daniel Martínez arrastra un déficit acumulado de US$ 88 millones, tomando en cuenta el Saneamiento, el Plan de Movilidad Urbana y el Fondo Capital. A su vez, el endeudamiento comprometido, principalmente con organismos crediticios como el BID, se encuentra en los US$ 202 millones, tomando en cuenta el dólar promedio de 2017 de $ 28,6".

Bien mirado, entonces, el balance de la Intendencia arroja un resultado claramente deficitario, para el que se contrajo endeudamiento para obras que no se están realizando. El lector puede estar pensado que en vista de lo que han sido las últimas obras medianamente pretenciosas de la Intendencia, como el Corredor Garzón, es mejor que no hagan nada, pero también es cierto que no podemos resignarnos a tamaña mediocridad.

La actual administración municipal ha cortado reiteradamente las vías principales de la ciudad para tapar pozos, pero nada de obras relevantes.

El célebre Fondo Capital, por ejemplo, logró endeudar a los montevideanos, pero por razones que se desconocen las obras proyectadas brillan por su ausencia y cada vez que se consulta al intendente resulta que están próximas a ejecutarse. Para los memoriosos esta es la estrategia del Frente Amplio desde que comenzó a gobernar Montevideo en 1990. Siempre se está anunciando que se va a implementar un plan para mejorar el tránsito, el sistema de transporte colectivo, los basurales, el mal funcionamiento del sistema de contenedores, los atrasos en la recolección de residuos y tantos otros problemas que, pese a las declaraciones de buenas intenciones, subsisten y empeoran con el paso del tiempo.

En lo que sí ha sido exitosa la Intendencia de Montevideo es en buscar nuevas fuentes de recursos que salen de la misma fuente de siempre: quienes vivimos en esta ciudad.

Desde que funcionan las cámaras instaladas por la intendencia en la vía pública hace dos años se han aplicado 117.000 multas por exceso de velocidad y 38.000 por cruzar con luz roja. Dado que las multas son de $ 8.573 y $ 5.358 respectivamente, las de exceso de velocidad recaudaron 32.359.000 dólares y las sancionadas por cruzar con roja 6.568.000 dólares.

Aquí está el gran invento de la Intendencia para pasar a tener superávit dado que así se explica buena parte del incremento de la recaudación.

No es que se haya mejorado la gestión, como es evidente, simplemente se buscaron otros medios para sacarle más plata a los montevideanos que ya pagan tributos municipales superiores a los de la mayoría de los países del primer mundo. Solo el 20% del gasto se destina a inversiones, el grueso se va en salarios y gastos de funcionamiento, lo que evidencia la mala gestión que ajustó sus cuentas simplemente quitándole más recursos a los ciudadanos.

Es evidente que ya nada se puede esperar del Frente Amplio en Montevideo, han tenido tiempo y recursos de sobra y han dilapidado ambos. Daniel Martínez, pese a la máquina de venta de humo que tiene instalada en 18 y Ejido no ha sido mejor que Ehrlich o Ana Olivera. Mucha televisión, radio y prensa, pero cero obras en beneficio de los montevideanos.

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