EDITORIAL
diario El País

Una nueva legislatura

El 15 de febrero se inició el período de la cuadragésimo novena legislatura en nuestro país. Los 99 diputados y 30 senadores electos tomaron posesión de los cargos para los que los escogió la ciudadanía en un ambiente de fiesta cívica y cordialidad democrática.

Como es costumbre en nuestro país, afortunadamente, no faltaron los buenos deseos entre colegas y los saludos personales aún entre encarnizados rivales.

En el nuevo Parlamento se encuentra, como es costumbre, una buena combinación de renovación y continuidad. Al tiempo que la mayoría de los legisladores son debutantes y por primera vez en nuestra historia ingresan al Palacio Legislativo siete lemas partidarios distintos, también se da la presencia mayoritaria de los tres partidos que han gobernado nuestro país desde la restauración democrática. Asimismo, figuras como José Mujica en el Frente Amplio, Julio María Sanguinetti en el Partido Colorado y Luis Alberto Heber, el decano del Parlamento, elegido consecutivamente por los uruguayos para representarlos desde 1985 a la fecha, marcan que la democracia uruguaya también tiene anclaje en sus tradiciones.

Más allá de lo anecdótico, como la corbata de Sartori, los besos entre el matrimonio Manini Ríos-Moreira, o que Mujica le tomara el juramento a Lucía Topolanski y luego hicieran el enroque, algunos hechos más sustantivos merecen destacarse.

En primer lugar, el cambio de la mayoría parlamentaria marca una diferencia de signo relevante en la política nacional, luego de los 15 años de predominio absoluto del Frente Amplio. La nueva mayoría multicolor, en un porcentaje de 60% contra 40% del anterior oficialismo, refleja una transformación que promete nuevas políticas para el país a la luz de lo expuesto en la campaña electoral.

Bien vale la pena detenerse en el futuro presidente de la Cámara de Diputados Martín Lema, que más allá de los elogios de ocasión por parte de sus colegas, despertó una serie de ponderaciones de propios y ajenos en el proceso de votación, que describen su figura.

Esta nueva mayoría permitirá avanzar en la agenda de temas pendientes, como la situación de inseguridad que tiene amedrentado a todo el país, la educación en debacle que condena a nuevas generaciones, el difícil acceso a la vivienda, entre temas que hacen al deterioro de la calidad de vida de los uruguayos.

La fragmentación social que se ha incrementado en los últimos años, con datos que rompen los ojos, como un mayor número de personas viviendo en las calles o un incremento en la cantidad de asentamientos, bien merece un análisis para aquellos frentistas que se autoproclaman los detentadores monopólicos de la sensibilidad social.

Quizá, uno de los signos más notorios entre continuidad y cambio, representativos ambos de la democracia uruguaya, haya sido el pase de revistas que realizaron al Batallón Florida el novel presidente de la Cámara de Representantes y el presidente de la Cámara de Senadores hasta el próximo primero de marzo. El expresidente José Mujica, con 84 años y una larga trayectoria en la vida política nacional, y el diputado Martín Lema con 37 años asumiendo responsabilidades relevantes en el nuevo gobierno de su partido, son dos símbolos de nuestra vida democrática y del nuevo de tiempo.

Bien vale la pena detenerse en el futuro presidente de la Cámara de Diputados Martín Lema, que más allá de los elogios de ocasión por parte de sus colegas, despertó una serie de ponderaciones de propios y ajenos en el proceso de votación, que describen su figura. El reconocimiento a su capacidad de trabajo, integridad, respeto por el Parlamento, pasión por defender sus ideas, conocimiento de los temas que aborda, fueron lugares comunes en los discursos de todos los partidos.

Llegada la hora del discurso de asunción, Martín Lema dedicó una parte a agradecimientos, entre los que se encontraron su familia, amigos, militantes de su lista, al Presidente electo y al expresidente Lacalle Herrera, presente en el hemiciclo. Tal vez, la parte más sorpresiva del discurso del nuevo presidente la Cámara fueron sus compromisos a modo de rendición de cuentas.

Se comprometió a darle a los legisladores herramientas para controlar al PE de su partido, algo que el Frente Amplio retaceó especialmente en los últimos años. Se comprometió con un programa de participación ciudadana, que mejore el vínculo del Parlamento con la población. Se comprometió a realizar una revisión completa de la legislación vigente para ordenarla, depurarla y ponerla al día para facilitar su cumplimiento.

Martín Lema indudablemente dio en la talla y generó más expectativas de las que ya había sobre su figura. Como señalaron varios diputados al momento de elegirlo para el puesto, Martín Lema está llamado a mayores responsabilidades en no demasiado tiempo.

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