Editorial

El muro de Maduro

Uruguay apoyó la propuesta de “elecciones libres y transparentes en Venezuela”, pero vetó la exigencia de la libertad para los presos políticos del régimen de Maduro.

La papelonesca voltereta de Uruguay en el tema Venezuela pone de manifiesto un par de cosas: por un lado, la falta de profesionalismo y la improvisación en el manejo de la política exterior por el Frente Amplio, desde el Presidente de República, su ya patética Cancillería y su partido político. Y, en segundo lugar, que se acentúa la sensación de que a Nicolás Maduro y su muro le queda poco tiempo usurpando el poder en la tierra de Bolívar: el mundo se cierra en su reclamo de elecciones libres y con eso le pega un fuerte empujón para que se vaya rápido. Cada vez son menos los que quieren quedar abrazados a un déspota sanguinario.

El gobierno uruguayo de Tabaré Vázquez y su canciller Nin Novoa convocó a una reunión el pasado jueves junto a otros países de la región por fuera del Grupo de Lima y representantes de la Unión Europea. El objetivo para el gobierno uruguayo era impulsar un diálogo -nada más- entre Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela y el dictador. Allí están las engoladas declaraciones del canciller pocas horas antes de esa reunión: “Nosotros vamos al diálogo sin condiciones”, lo que significaba ninguna exigencia o requisito; al estilo Poncio Pilatos se rehuía tomar decisiones y asumir responsabilidades. Lo mismo que habían hecho los gobiernos del FA durante años, mientras el pueblo era masacrado en las calles o quedaba en sus casas sin alimentos ni medicinas para sobrevivir. Ahora con muro incluido.

Maduro se subió rápidamente al carro y dio su apoyo al “Grupo de Contacto”. Juan Guaidó se negó rotundamente a una nueva instancia de diálogo porque no pasaba de ser una manera de ganar tiempo. La historia dice que hubo cinco instancias de diálogo anteriores, donde no se acordó nada y terminaron con mayor represión y más presos políticos.

Ese mismo día, El País publicó un reportaje que le hizo a Juan Guaidó. Fue categórico sobre Uruguay: “Nos ha extrañado mucho su actitud, no ha formado parte del Grupo de Lima. La voz de Uruguay en ese esfuerzo diplomático latinoamericano podría haber sido muy útil. Tampoco su gobierno ha condenado el golpe de estado en el que incurrió Maduro al desconocer la voluntad de los electores venezolanos que eligieron a la Asamblea Nacional y cuando convocó su Constituyente corporativa, ni ha condenado la violación sistemática de derechos humanos en Venezuela. Tratándose de un país al que tenemos en alta estima, Uruguay ha hecho falta en ese esfuerzo por defender la causa de la democracia”.

Tras la reunión con la UE algo se logró: nada de diálogos vacíos que no conducen a nada e irritan más a las partes; la solución de Venezuela debe ser adoptada, en definitiva, por el pueblo venezolano y, por tanto debe convocarse a “elecciones libres, creíbles y transparentes”. Ante la presión Uruguay aceptó este punto, pero no abandonó a Maduro y su muro. Según un orgulloso Nin Novoa logró que se omitiera: 1) “la liberación de presos políticos”; 2) “una observación internacional independiente”; 3) “la eliminación de todos los obstáculos para la participación libre e igualitaria de todos los partidos”. (“En Perspectiva”, 08-02).

En resumen: las elecciones serán con presos políticos, sin observadores independientes y sin participación libre e igualitaria de todos los partidos. ¿A esto se refirió Vázquez cuando dijo que “los problemas de la democracia se resuelven con más democracia”. Esto que defendió Uruguay en el Grupo de Contacto, ¿es lo que entienden Vázquez y los frenteamplistas por “más democracia”? Por favor, basta de invocar a la “democracia” para tapar cualquier mamarracho.

Si esta decisión es instrumentada con el control europeo y del Grupo de Lima puede ser el principio del fin de Nicolás Maduro, de la dictadura en Venezuela y del secreto de los negocios con ese país. De lo contrario, la voltereta uruguaya se convertiría en un simple mecanismo para darle más tiempo a Maduro y su muro mientras se discuten punto a punto los detalles, empezando por cómo y cuándo se realizarán y las garantías que tendrá la oposición para que no resulten -una vez más- fraudulentas y amañadas. Una especialidad de Maduro.

La reacción de Guaidó fue de satisfacción: “Fueron buscando ganar tiempo y encontraron que Uruguay se suma al lado de la democracia, que habla de elecciones libres y respeto a la Constitución”. Maduro, más allá de refunfuñar un poco, dijo que está listo “para recibir a cualquier enviado del Grupo de Contacto”.

Si los dos están de acuerdo y abiertos a la solución, es porque alguno de los dos se equivoca en la evaluación de lo ocurrido. Esperemos que sea Maduro, por Venezuela y su pueblo. Ya sufrió mucho. Pero..., mientras tanto sigue sin entrar la ayuda humanitaria por el muro de Maduro.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados