Editorial

Munición desaparecida

La semana pasada el diputado del Partido Nacional Jaime Trobo presentó un pedido de informes al Ministerio de Defensa Nacional donde plantea varias interrogantes sobre los procedimientos de registro de armamento y municiones que realiza la Fuerza Aérea Uruguaya, especialmente en la estratégica base de Santa Bernardina.

Entre otros temas, el diputado consultó acerca de la posibilidad de que hubiesen desaparecido 20.000 proyectiles del polvorín de esa base aérea.

En primera instancia, informó El País del domingo, un vocero de la fuerza, consultado sobre aquella denuncia, respondió que "no hay conocimiento de que se haya producido un faltante de municiones" en el arsenal de Santa Bernardina.

La situación cambió en las horas siguientes.

El comando de la Base Aérea ordenó recontar la munición en existencia y verificar si faltaban proyectiles y presentó el domingo una denuncia en la Dirección de Investigaciones de la Jefatura de Durazno. El subsecretario de Defensa Nacional confirmó en estos días la desaparición de las municiones y dispuso una investigación interna para "ver en profundidad las medidas de seguridad y las eventuales responsabilidades que pudieran existir".

El subsecretario dijo que la desaparición era "un poco menor" de lo estimado por el diputado nacionalista aunque admitió que "es una cantidad muy importante, que ronda las 18.000 municiones", y concluyó: "Es una cantidad de consideración". Algo con lo cual todos estaríamos de acuerdo.

En síntesis, de acuerdo a la información disponible hasta ahora, las fuerzas armadas de nuestro país perdieron unos 18.000 proyectiles para armas de guerra calibre 7.62 mm y se enteraron de lo sucedido gracias a un pedido de informes de un diputado del Partido Nacional y a la prensa.

El aeropuerto internacional de Santa Bernardina está ubicado próximo a la capital de Durazno, prácticamente en el centro de nuestro país, y es de uso civil y militar. Allí está instalada la Base Aérea Tte. 2° Mario W. Parallada de la Fuerza Aérea Uruguaya, desde donde opera la Brigada Aérea Nº2. Esta incluye tres escuadrones de vuelo y una escuadrilla que cuentan con aviones Pucará, Cessna A-37 B y un avión de entrenamiento Pilatus. Varios de estos aviones están armados con ametralladoras que emplean munición de calibre 7.62 mm. Estos proyectiles tienen varios usos, pueden se utilizados para armas largas de guerra portátiles y, aparentemente, también para la caza mayor. Es una base estratégica que está en operaciones y que alberga a la mayoría de los recursos militares de nuestra fuerza aérea.

El pedido de informes presentado por el diputado Trobo pregunta "¿Qué tipo de procedimientos de registro de armamentos y municiones se llevan en las distintas unidades de la Fuerza Aérea?"; "¿Con qué regularidad se realizan controles de stock, de armamento y municiones?"; y "si se realizaron inventarios y controles de los polvorines o depósitos" de la Base en los años 2011, 2012, 2013, 2014 y 2015". Pero, quizás, una de las interrogantes clave sea: "¿qué seguridades y sistemas de control, electrónicos, cámaras, etc. hay en la base, y qué tipo y cantidad de personal está a cargo de los mismos?". Trobo pidió datos sobre si los controles de seguridad se han mantenido en funcionamiento normalmente, si se han dañado o dejado de funcionar por algún motivo y, si tal hubiera sido el caso, qué medidas se tomaron. El diputado dijo a la prensa que, según información "de primera mano", en la Base de Santa Bernardina no estarían funcionando las cámaras de seguridad, los sensores de movimiento, ni las cercas eléctricas de la base aérea.

No es una situación tranquilizadora.

La desaparición de una cantidad tan importante de munición de guerra es alarmante por muchos motivos.

Como punto de partida, una de las principales obligaciones de cualquier unidad militar es proteger y controlar minuciosamente su armamento y demás pertrechos. Parecería que los procedimientos establecidos con ese propósito o no son suficientes o no han sido debidamente aplicados. La desaparición de esa munición es un grave problema de seguridad.

Además, si se hubiese producido un hurto, el hecho revelaría una falta muy grave en los sistemas de control de uno de los centros militares más importantes de nuestro país.

Finalmente, la posibilidad de que esa importante base aérea no disponga de sistemas de vigilancia adecuados, que estos funcionen mal o que no sean bien mantenidos, es realmente preocupante.

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