Editorial

El Mundial en Casavalle

En generar ilusiones y hacer promesas que no se cumplen, el Presidente y el FA son reincidentes. El viernes se jugó con las expectativas de un barrio, pero antes no hubo drama en jugar con las esperanzas de los ciudadanos para llegar al Gobierno.

No hay dudas de que la presencia del Presidente de la República y los ministros de Estado en Casavalle, con la excusa de ver el debut de Uruguay en el Mundial, habría sido un fuerte mensaje de apoyo a ese barrio, cascoteado y estigmatizado, donde uruguayos tan valientes como humildes conviven con la inseguridad y la violencia que vienen de la mano del delito y las bandas de narcotraficantes.

Pero no se dio, tal vez por el frío del viernes de mañana, o porque al presidente Vázquez no le ha ido nada bien en sus últimos contactos directos con el pueblo, o por los problemas que se generaban en la interna frenteamplista por el inmerecido respaldo que esa visita significaba a la muy cuestionada gestión (realmente penosa) de las autoridades del Mides. Lo cierto es que apenas la subsecretaria del Mides, Ana Olivera, y el consejero de Secundaria, Pablo Caggiani, se hicieron presentes para acompañar a la alcaldesa Sandra Nedov. Caggiani aseguró que "estaba todo el mundo invitado porque fue anunciado en el Consejo de Ministros". Por su parte, el Ministerio de Educación y el Mides difundieron la invitación y dejaron en grosero "orsay" al Presidente y los ministros.

Pero bueno, en esto de generar ilusiones y hacer promesas que no se cumplen, el presidente Vázquez y el gobierno del FA son reincidentes. El viernes se jugó con las expectativas de un barrio, pero antes —para alcanzar el Gobierno— no hubo drama en jugar con las esperanzas de todos los ciudadanos en la campaña electoral. Ha prevalecido una triste demagogia y, cuando su presidencia apronta la última Rendición de Cuentas que marcará el fin de las "grandes" leyes que puedan aparejar cambios, vemos que ninguno de los tres grandes "anuncios" electorales de Vázquez y el FA se han concretado ni van a concretarse.

1) Impuestos. Dos frases de Vázquez candidato: "El impuesto a Primaria es el que tendrán que pagar los grandes terratenientes, lo demás no va a cambiar e incluso habrá rebaja impositiva".

"La continuidad de la política económica está garantizada y no está planificado en el horizonte ningún incremento de la carga impositiva".

Rotundamente falso, pero el entonces vicepresidente Sendic fue mandatado para responder a la bronca ciudadana ante el incumplimiento: "No hay impuesto nuevos, no hay ningún impuesto nuevo. Solo hay modificaciones de los impuestos que ya hay en el país".

2) Educación. Dijo Vázquez candidato: "Debemos cambiar el ADN de la educación, especialmente el de la educación media para alcanzar un modelo educativo de excelencia e inclusión".

Dijo Vázquez presidente: "Veo con mucho dolor por los niños y jóvenes que pierden día y días de clases, que a veces son muy difíciles de recuperar. Dolor por los jóvenes que dejan de estudiar en el nivel secundario por la cantidad de ausencias de profesores. Con la firmeza que debe tener el gobierno, y la tiene, de encauzar el tema de la educación".

¡Al diablo con el ADN y la esencialidad de la educación! Sin rubores puso marcha atrás y la enseñanza siguió al antojo de los docentes.

3) Seguridad. Dijo Vázquez candidato: "Hoy podemos comprometernos a frenar el crecimiento de las rapiñas y, en cinco años, reducir el número de hurtos y rapiñas en un mínimo de un 30%. Y vamos a cumplir". "Así como dimos batalla contra el tabaco y somos y fuimos un ejemplo a nivel internacional, vamos a tomar la campaña contra la violencia con la misma fuerza y el mismo rigor, y vamos a triunfar. No tengan dudas".

Falso de toda falsedad. No bajó en nada las rapiñas y los hurtos. Más bien crecieron y además se disparó la tasa de homicidios a niveles extremadamente graves. Eso sí, mantuvo al dúo dinámico al frente del Ministerio del Interior.

Con estos antecedentes, ¿alguien se ha sorprendido por la ausencia del gobierno en el barrio Casavalle pese a que se había anunciado su presencia? Es, si se quiere, un incumplimiento menor que puede justificarse hasta por el frío. El problema es que viniendo del gobierno que viene, es la reiteración de una conducta insensible e irresponsable, donde las mínimas dificultades son suficientes para borrar los compromisos contraídos e incumplir la palabra.

Los vientos de bonanza económica que garantizaban dinero en el bolsillo de los uruguayos, protegió a los gobiernos del FA de sus errores. Pero ahora la situación es distinta: escasean los fondos para sostener el clientelismo y los ciudadanos se han vuelto más sensibles a la mentira y el engaño. Al FA se le terminó el periodo de gracia; deberán responder por sus acciones y omisiones. Sin atenuantes.

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