Editorial

Un modelo imaginario

La directora del Consejo de Educación Inicial y Primario (CEIP) dijo, en una entrevista publicada en El País del martes, que el alto nivel de repetición en el primer año de liceo se debe a un desfasaje entre la organización y la forma de estudiar en la escuela y en la enseñanza Secundaria.

Ello es el resultado, opinó, a que Secundaria "tiene un modelo imaginario de aquellos alumnos que íbamos hace años".

Pero, si se considera la serie de estudios, investigaciones y reportes sobre la enseñanza en nuestro país, generados por organizaciones nacionales e internacionales, en el transcurso de los últimos años, es difícil no llegar a la conclusión de que, en realidad, todo el sistema obedece a un modelo imaginario que ya no existe (si es que alguna vez existió).

Enseñanza Primaria opina que Secundaria no ha sido capaz de establecer un sistema para asegurar que sus egresados puedan adaptarse a un sistema tan diferente.

En Secundaria, el gran elefante burocrático del sistema, parecen impotentes para enfrentar las altas tasas de repetición y de abandono de los estudios entre los adolescentes. Hace unos días, la directora de Secundaria dijo en el Espectador que esperaba "dar una respuesta más eficaz, agilizar procesos, la lentitud de la burocracia hace que las respuestas lleguen tarde, incluso cuando el problema ya no existe". Y, además, se culpa como responsable de gran parte de este problema a la preparación con que llegan desde Primaria

Pero, entretanto, una de las principales preocupaciones de las jerarquías de Secundaria parece ser los liceos públicos de gestión privada. Es decir, los pocos centros de estudios gratuitos, con un mínimo de burocracia, que trabajan en los barrios más pobres, con niveles de deserción bajísimos y con tasas de aprobación muy altas. ¿No tienen motivos más serios y urgentes de preocupación? ¿No correspondería, más bien, aplaudirlos?

La Universidad de la República (Udelar) declara su preocupación por el muy bajo nivel de los egresados de la enseñanza secundaria que ingresan a las facultades. ¡Cómo serán las cosas, que el rector de la Udelar consideró necesario dar la voz de alarma de que ha sido necesario alargar las carreras "porque los estudiantes no llegan en condiciones"! Lo que no debería sorprender cuando el promedio de repetición en Bachillerato llegó al 44% en todo el país y a 52% en Montevideo. En cualquier caso, debería llamar la atención que la Udelar ocupe el lugar 651 en el ranking de las mejores universidades en el mundo 2014-2015 y el puesto 96 entre las universidades latinoamericanas.

En UTU, el aumento de la matrícula —un desarrollo alentador— no ha sido acompañado por un incremento de sus recursos humanos y materiales. Además, la formación en matemática, lectura y escritura, y en ciencias de los alumnos procedentes de Primaria no es suficiente para el nivel requerido en la enseñanza técnica que imparte. Un problema es que la tasa de deserción es muy alta. El director de uno de los institutos comentó a El País, que "solamente el 54% de los alumnos aprueba cada año". El Director de UTU declaró que estamos "con registros que no nos gustan en repetición y deserción".

¿Cómo piensan remediar esa situación?

A principios de este mes se informó que se analizaría bajar la nota mínima y aumentar el tope de las faltas. Es decir se recurre a lo que eufemísticamente se llama "flexibilizar las condiciones de aprobación de grado". La gran pregunta es cuál será la consecuencia de esa "flexibilización" sobre la preparación de los futuros técnicos egresados del instituto y como les irá en un mercado laboral cada vez más competitivo y exigente.

El estudio de Unicef "Observatorio de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia en Uruguay. 2012", concluyó que "El mayor problema que el país enfrenta en materia educativa, y que se traduce en los escasos cambios en el egreso de enseñanza media en las últimas dos décadas, es una prueba de que los logros educativos acumulados no han sido suficientes". Y agrega: "Más allá de los innumerables esfuerzos de las políticas educativas instrumentadas y el fortalecimiento presupuestal de los últimos años, los avances en la formación del capital humano no han sido suficientemente significativos para la centralidad que tradicionalmente ostenta el tema educativo en las sociedades modernas e históricamente en la sociedad uruguaya".

La situación no ha cambiado.

Está muy bien reconocer y analizar los problemas. Pero con eso no alcanza: es necesario actuar eficazmente para remediarlos.

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