Editorial

Las mentiras de Martínez

Martínez fue el que dio el puntapié inicial para el descalabro en Ancap al inicio de la primera administración Vázquez y Martínez, que al comienzo del segundo gobierno de Vázquez afirmaba que Sendic había realizado una excelente gestión.

Los dirigentes del Frente Amplio que por distintos motivos visitan Chile y terminan dando entrevistas a la prensa, hacen declaraciones de una falsedad tal que muchas veces rayan con el delirio. Ocurrió con Lucía Topolansky hace un año en “El Mercurio”, y pasó también ahora con Daniel Martínez en “La Tercera” de ese país.

En verano de 2018, Topolansky afirmó en un reportaje que “algunos decidimos tomar las armas para combatir los golpes de estado que llegaron a toda América Latina orquestados desde fuera. Otros eligieron la vía electoral. Las dos fracasaron”.

La verdad es que cuando el movimiento guerrillero inició su acción terrorista, en 1963, Uruguay vivía una espléndida democracia: separación de poderes, Ejecutivo colegiado, garantías individuales, alto desarrollo relativo económico y social, libertad de prensa, de reunión y de asociación, y perfecto sistema electoral que garantizaba la mayor legitimidad para las autoridades elegidas en procesos enteramente libres, plurales y competitivos. No había ningún golpe de Estado de nada.

Pero las mentiras también abarcan estos años recientes de gobiernos frenteamplistas. En efecto, el 25 de enero pasado, Martínez declaró lo siguiente en “La Tercera”: “no creo que en estos 14 años hayamos hecho todo bien, pero el país ha fortalecido su institucionalidad democrática y ha trabajado muchísimo la transparencia”.

Loable es que se acepte que el FA no hizo todo bien. Pero, ¿en qué fortaleció la institucionalidad democrática? No hubo ninguna medida radical de la izquierda que fuera en ese sentido en estos años.

Por el contrario, cuando se ve, por ejemplo, el intento de favorecer al oficialismo en la regulación de la publicidad de campaña electoral, con el pretexto de evitar financiamientos poco transparentes; cuando se sabe que el Frente Amplio insiste en habilitar el voto de uruguayos en el exterior, a pesar de la clara decisión del pueblo soberano en votación negativa en 2009; o cuando intenta instalar mecanismos de control de los medios de comunicación, como por ejemplo en el caso de la ley de medios, es definitivamente claro que lo que justamente no hizo la izquierda en el poder, es fortalecer la institucionalidad democrática. El FA solo busca “fortalecer” al FA.

¡Qué decir de haber “trabajado muchísimo la transparencia”! El FA ninguneó los resultados de la investigadora parlamentaria sobre Ancap, por ejemplo, que terminaron en la Justicia por iniciativa de los partidos de la oposición, y que fue fundamental para dejar en claro que el exvicepresidente Sendic era un corrupto. Y con su mayoría parlamentaria con manos de yeso, el FA se ha negado a abrir otras investigadoras para ir más a fondo, como por ejemplo en el caso de los negocios con Venezuela.

¿Qué transparencia pudo haber en el proceso del remate que favoreció al “caballero de la derecha” y que terminó por liquidar Pluna? ¿Cuál transparencia en los negocios del Fondes que favorecieron a algunos sindicalistas amigos del poder? ¿Qué transparencia para el caso de las decenas de empresas de derecho privado que dependen de entes autónomos y que usan dineros públicos sin el menor control del Tribunal de Cuentas, en una estructura administrativa armada así adrede, justamente por el FA en el poder, para evitar los controles?

Pero hay más. Martínez declaró en Chile que “para el Pepe no es tan importante la gestión y para mí sí es importante, yo no cambio nada si no gestiono bien y si me gasto la plata de la gente”. Sería realmente para reír sino fuera que sus declaraciones son tomadas en serio en el exterior, donde, claro está, no se conocen los detalles de los desaguisados frenteamplistas en el poder.

Martínez, que fue el que dio el puntapié inicial para el descalabro en Ancap al inicio de la primera administración Vázquez; Martínez, que al comienzo del segundo gobierno de Vázquez afirmaba que Sendic había realizado una excelente gestión en ese ente, y que lo defendía de los “ataques políticos”, cuando en realidad, ya cualquiera podía darse cuenta del desastre en esa empresa; Martínez, que en estos cuatro años en la Intendencia no ha sido capaz ya no solo de resolver el problema de la basura, sino que tampoco ha logrado iniciar en tiempo y forma varias obras de vialidad prometidas, y que acumula los problemas en necrópolis, transporte público, pésimo manejo de recursos humanos y conflictos permanentes con Adeom: ese Martínez, es el que dice que, para él, es importante la gestión.

Estas son las mentiras del talante impune de Martínez en Chile. Como las de Topolansky, causan indignación y vergüenza ajena.

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