Editorial

Locos por los impuestos

La gran política ha sido lisa y llanamente incrementar en más de 70 mil el número de empleados públicos, jugar a ser empresarios con la plata ajena y aumentar los impuestos y el endeudamiento del país.

¡Qué demostración de talento! Tras 14 años de gobierno, con mayorías automáticas en el Parlamento que le han permitido sancionar todas las leyes que se les ocurrió, con presencia masiva en los ministerios, entes autónomos y en cuanta comisión o subcomisión que pudiera andar en la vuelta, con 12 años de una bonanza económica en el mundo como no se conoce en la historia que permitió cuantiosos ingresos a las arcas uruguayas, el Congreso del Frente Amplio, reunido el fin de semana pasado, llegó a la conclusión que lo que le está faltando al país son: ¡más impuestos!

La propuesta aprobada significa la revisión —y no a la baja— de la tasa del impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) y el aumento del Impuesto a las Rentas de las Personas Físicas (IRPF) al capital: uno golpea en las empresas y actividades económicas que (aún) funcionan en el país y el segundo va directo al bolsillo o la cartera del contribuyente.

El único objetivo es continuar financiando el clientelismo del Estado frenteamplista, muy obeso, bastante saqueado y sumamente incapaz.

La reacción del presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales, Gerardo García Pintos, fue inmediata y categórica: "Hay sobradas muestras de que la capacidad contributiva de los uruguayos y de las empresas está absolutamente pasada", afirmó a Radio Oriental. "El Estado uruguayo se lleva el 36% o 37% del Producto Bruto, que es mucho. Arriba nos devuelve unos servicios que son deficitarios, o no conforman en Seguridad, Salud, Educación. Más impuestos para cargar a la población y cargar a las empresas, para devolverlo mal, no es el camino que debiera recorrer el Uruguay. Esta propuesta del Frente Amplio es un mal indicio. Están cayendo empresas, se están yendo a producir a otras partes del mundo, y acá está la buena idea de gravar más. Es inentendible".

Y con el IRPF pasa lo mismo. Más allá de que todos los ciudadanos tienen la clara sensación de que están siendo expoliados por el gobierno, el informe del Departamento de Estudios Económico-Tributarios (Mascarenhas y Sabbia) presentado en el marco de las XI Jornadas Tributarias que organizó la Dirección General Impositiva, lo confirma y es muy elocuente: todo el IRPF representaba el 11% de la recaudación total en 2009, mientras que en 2017 esa cifra aumentó al 18% siendo el segundo impuesto de mayor recaudación detrás del IVA. Y la presión fiscal pasó de un 5,35% en 2009 a un 7,94% en 2017.

¿Cuál es el objetivo para el próximo período de gobierno si llega a ganar las elecciones? ¿Cuáles y cuánto será el aumento impositivo que maneja el FA?

En el período pasado usaron el doble discurso para promoverse. En la campaña electoral no se habló para nada de aumento de impuestos o subas de tarifas. Por el contrario, todas las promesas, absolutamente todas, fueron por el camino de los pomposos anuncios de que ese tipo de medidas no iban a existir. El actual Presidente de la República fue enfático: "No va a haber más impuestos, al contrario, vamos a bajar la carga impositiva". Y la gente le creyó.

Hoy como ya nadie les cree y la cosa está muchísimo peor, a un año de las elecciones han comenzado a anunciar que aumentarán los impuestos. La desesperación por mantener y promover el desenfrenado clientelismo los lleva a arriesgar. Pero, ¿piensan en serio que los uruguayos o las empresas que aún funcionan en este país y son fuente de trabajo pueden seguir soportando ese tsunami impositivo? ¿Es lo único que se les ocurre?

Parece que sí: la gran política de estos gobiernos frenteamplistas —o más bien la única— no ha consistido en poner en práctica programas justicieros o proyectos de elevación humana de los ciudadanos. Nada de eso. La gran política ha sido lisa y llanamente incrementar en más 70 mil el número de empleados públicos, jugar a ser empresarios con la plata ajena y consistentemente aumentar los impuestos y el endeudamiento del país.

Lo que está reclamando este Uruguay de una vez por todas, es empezar a bajar el gasto superfluo que se ha generado. De ponerle punto final al despilfarro, apuntar al cero. De comprometerse a no designar nunca más ineptos y corruptos al frente de las empresas públicas. Pero de eso el FA no dice nada.

La solución siempre es sacarle un poco más al bolsillo del contribuyente y en esa están todos: ya se llamen Tabaré Vázquez, José Mujica, Danilo Astori, Daniel Martínez, Raúl Sendic, Leonardo De León, Carolina Cosse, Óscar Andrade, Darío Pérez o el que se le ocurra. Todos se abrazan y juntitos levantan la mano. Todos van en Pluna o Alas-U con nafta de Ancap.

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