Editorial

Llega otro Daniel a la IMM

En cuestión de días, Daniel Martínez asumirá como nuevo intendente de Montevideo. ¿Qué nos va a deparar esta renovación municipal? Es importante notar que tendremos un nuevo intendente pero de signo frenteamplista. O sea, no mucha renovación si no se le da importancia a alguna que otra fricción interna de esa coalición.

Todos los cargos de directores de tono político fueron adjudicados por Martínez a dirigentes que apoyaron su candidatura en la última elección. El MPP (Movimiento de Participación Popular) y sus aliados de la lista 711 liderada por el vicepresidente Raúl Sendic, así como los comunistas, no fueron considerados a la hora de llenar cargos adentro del próximo gabinete municipal.

Pero de los tironeos resultantes surgió un acuerdo con el Partido Comunista y por ende con gente de la saliente intendenta Ana Olivera, que había impulsado la candidatura de Lucía Topolansky. Aunque esta gente no consiguió permear el gabinete mencionado, sí pudo infiltrarse en la segunda fila del próximo gobierno municipal capitalino.

De esta manera: el actual director de Desarrollo Ambiental, Juan Canessa se encargará de Artes y Ciencias y eventualmente concurriría a las reuniones de gabinete como invitado. Por su parte, Gustavo Cabrera, de su posición de hoy como director de Gestión Humana y Recursos Materiales, se desliza hacia la Dirección de Compras.

Todo esto no quiere decir que se esté poniendo punto final a estas cuestiones. Por ejemplo, en el hotel Cristal Tower, el pasado jueves al mediodía se reunieron Fernando Nopitsch, futuro secretario general de la Intendencia, el ex senador socialista Eduardo Fernández y una delegación del MPP integrada por Juan Pisciottano, Alfredo Méndez y Sebastián Rodríguez. Allí los emepepistas dijeron que la cuestión no era los cargos aunque consideraron la oferta de la Dirección de Cultura para Alba Antúnez, quien no la aceptó. Por lo que al quedar vacante, no se puede descartar que siga sobre la mesa.

Como se puede apreciar, al flamante Intendente no le faltan problemas, que afloran desde ya antes de asumir, aunque esos problemas parecen circunscribirse a pujas internas del Frente Amplio. La oposición, frente a estas realidades es bueno que se mantenga a la expectativa por si se hace necesario salirle al cruce a una gestión que devenga cuestionable. Como ocurrió en instancias anteriores con gobiernos capitalinos frenteamplistas. No faltan ejemplos. Recordemos algunos. Por ejemplo, el caso de los Casinos evidenciado durante la Intendencia del arquitecto Mariano Arana, cuando dieron resonantes pérdidas y cuyo desbarajuste llevó hasta el procesamiento y condena de quien entonces era director de Casinos Municipales. Alguien que en su descargo dijo que de todo lo que hacía daba cuenta a Arana.

Pero hay más. Fue también Arana responsable de la destrucción de las piscinas de Trouville, con la pretensión de convertirlas en lugares para dar clases de pesca ¿Y el anuncio de que pronto habría cisnes de cuello negro nadando en el arroyo Miguelete? También estuvo el "affaire" Areán. Y la historia continuó, con excesos cometidos por inspectores de Tránsito, toda clase de errores en la limpieza, en la museística y el bienestar animal.

Durante otras gestiones y llegando al ciclo de Ana Olivera. Esta señora, por lo menos se atrevió a presentarse (por última vez) ante la Junta Departamental el pasado 25 de junio, en un intento por defender su gestión.

Ana Olivera habló 55 minutos. Pasó por alto el dato de su falta de aprobación según las encuestas y se atrevió a sostener que ha "cumplido sus compromisos", al mismo tiempo que defendió el desastroso "Corredor Garzón" y el déficit que le deja a Martínez (quien estaba presente y serio en la sesión), de 120 millones de dólares. Déficit al cual con impecable eufemismo describió como "manejable".

Muchos intendentes ha tenido esta capital desde que asumió Daniel Muñoz, el primero, en 1909. Pocos tan cuestionables como los de los últimos lustros. Falta ver eso sí, el manejo que de la ciudad hace el Daniel de hoy quien con una buena dosis de humor bien podría pensar como Julio Herrera y Reissig en su "Preludio" dedicado a Sansón Carrasco (nom de plume de Muñoz): "En fin… en Montevideo todo se halla por hacer excepto lo que hay por deshacer… Y lo único bueno que tiene y que es también lo único barato es lo que Dios le ha dado: el sol, el río y las ranas del Parque Urbano".

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