EDITORIAL
diario El País

Un libro y una gestión de gobierno

El miércoles pasado se presentó en la Feria del Libro, la obra “Luis Alberto Lacalle - Un salto al siglo XXI”. Se cierra así, la colección Los Blancos, cuyo gran impulsor ha sido Guillermo Seré Márquez, compuesta por doce textos publicados por Ediciones de la Plaza.

Esa referencia al siglo siguiente puede parecer caprichosa pero no lo es, ya que se trató de un gobierno destacable por su proyección hacia el futuro. A medida que se avanza en el contenido compuesto por los veintiún escritos de actores y testigos directos muchos de ellos, de la Administración Lacalle Herrera, tanto como de analistas políticos y atentos observadores, es posible no solo rememorar sino aquilatar la moderna visión y el empuje renovador que caracterizó al período 1990-95. Cinco años que fueron tan intensos y fructíferos que parecen haber sido muchos más. Y ojalá lo hubieran sido por el bien del país, más allá de que nuestra prudente Constitución, especialmente teniendo en cuenta la región, no permite la reelección.

Prueba de lo dicho es que una parte importante de los cambios introducidos en ese momento, a menudo contra viento y marea, siguen válidos tras varios cambios de gobierno; segundo del Partido Colorado tras la recuperación democrática y tres del Frente Amplio. En su momento tuvo que sortear la cerril oposición de la izquierda que no hizo otra cosa que frenar o impedir cualquier medida propuesta, fuese cual fuese el proyecto proveniente del Ejecutivo. Y para peor no solo de esa trinchera partieron las balas en instancias cruciales. Ocurrió con la reforma de la Seguridad Social y la Ley de Empresas Públicas.

Esta última no pretendía su desaparición como planteaban los contrarios falsamente sino la apertura a la competencia y la incorporación de capital privado hasta en un 40%. De esa forma los uruguayos seguramente no se hubieran visto obligados vía impuestos, a inyectar un millón de dólares en Ancap para que no cayese en default en tiempos del F.A. La deserción de un relevante grupo partidario que debía haber acompañado la iniciativa la truncó y le significó al Uruguay una marcha atrás imperdonable.

El retroceso en el tema de la Seguridad Social se pudo revertir gracias a que el Partido Nacional priorizó el bien de la nación. Esa constructiva actitud permitió la sanción de una necesaria ley de reforma previsional, no muy distinta de la anterior, bajo el subsiguiente mandato de Julio M. Sanguinetti. Pasados los años es imperativo aggiornarla y en eso se trabaja por orden presidencial desde hace varios meses, por más difícil que sea el desafío.

La desmonopolización del Banco de Seguros de la era L.H. llegó para quedarse y fue evidente para todos, cuánto más saludable es que el Banco haya tenido que dejar su zona de confort y empezado a competir en un mercado más abierto. La institución no desapareció como lo vaticinaban los detractores de la nueva legislación y los ciudadanos a su vez, se encontraron con la posibilidad de elegir entre distintas ofertas según su conveniencia. Un mundo nuevo.

La referencia al siglo siguiente puede parecer caprichosa pero no lo es, ya que se trató de un gobierno destacable por su proyección hacia el futuro. A medida que se avanza en el contenido se aquilata la visión y el empuje renovador que caracterizó al período 1990-95.

Otra transformación que rige hasta hoy día y cuyos beneficios se notaron rápidamente, es la Ley de Puertos, aprobada tras 16 largos meses de esfuerzo, tan persistentes eran las acciones y la campaña en su contra. De ahí en más la actividad portuaria revivió. La reforma hizo posible un sistema de puertos mucho más eficiente y competitivo, creándose un centro de distribución regional que posicionó a nuestro país como una alternativa atractiva en materia portuaria.

El libro, muy sustancioso, abarca un gran abanico de temas respecto de la gestión 90-95 que tocan desde la Política de Vivienda, (por poner un ejemplo: en esos 5 años se hizo la misma cantidad de casas Mevir, que en todos los años a partir de su creación por Alberto Gallinal en 1967, programa que luego pasó a la órbita estatal). O el Programa de Desburocratización con resultados medibles y concretos, indispensable para alivianar el peso del Estado y agilizar los intrincados procesos de la Administración Pública que elevan los costos y van contra la productividad. En el sector de la Seguridad Social, la Historia Laboral del trabajador, que aunque parezca mentira no existía.

La actividad agropecuaria salió de su estancamiento al desregularse las trabas que la encadenaban. Una reforma trascendente fue la nueva normativa de los arrendamientos rurales que inmovilizaban la actividad agropecuaria, así como la liberación de la exportación de ganado en pie que soltó al productor del yugo de la industria cárnica.

La reducción del intervencionismo del Estado ha sido factor primordial del desarrollo que se ha dado en el campo. Y hay mucho más...

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error