EDITORIAL
diario El País

Ley de eutanasia en España

En medio de tantas malas noticias provocadas por la pandemia que afecta al mundo entero y entre otros a España, en la Cámara de Diputados del Congreso, el jueves hubo gran satisfacción entre los legisladores que lucharon por sacar adelante una ley que aprueba la eutanasia.

Fue un triunfo celebrado no solo por los parlamentarios que impulsaron el proyecto contra viento y marea, sino por todas las personas de profesan un ideario liberal. Que no son pocas, por cierto, ya que como lo subrayara el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, este resultado responde a una demanda transversal de la sociedad, tal como lo demuestran las encuestas de opinión, con un respaldo mayoritario a la legalización de la eutanasia.

Un hecho histórico, sobre todo si se tiene en cuenta que es un país de profunda raigambre católica, donde la Iglesia ha tenido fuerte predicamento y poder. Sin embargo, la difusión de ideas, de conocimientos, de noticias, que hoy permite el mundo moderno gracias al desarrollo de las comunicaciones, han ido construyendo un camino de mayor apertura mental en buena parte de la sociedad que reclama libertad en lo que hace a la vida como a la muerte. Situación parecida a la de Uruguay, donde las 2 últimas encuestas indicaron que más de un 80% de los consultados contestaron a favor de la eutanasia. Siendo otro país, el nuestro, que como buen heredero de la madre patria tiene una tradición mayormente católica. Si bien con una buena proporción de agnosticismo y décadas de separación de Iglesia y el Estado.

En las escalinatas del Palacio de Las Cortes celebraron el resultado, organizaciones como la asociación Derecho a Morir Dignamente y también se encontraba allí Ángel Hernández, imputado judicialmente por ayudar a morir a su mujer en 2019, tras darle a beber 100 mililitros de pentobarbital sódico. Enferma de esclerosis múltiple desde 1989 y completamente discapacitada desde 1996, María José Carrascosa pedía por favor, no seguir con vida. También se recordó a Ramón Sampedro, un tetraplégico que murió en 1998 tras ingerir un preparado, cuyo penoso y largo devenir tuvo gran impacto mediático y social, y finalmente llevado al cine (Mar Adentro) por el director español, Alejandro Amenábar.

La propuesta elaborada por el Partido Socialista (PSOE) contó con el apoyo del Partido Cuidadanos (centro-izquierda), Junts por Catalunya y CUP. Fueron 198 votos a favor y 138 en contra, de partidos de derecha como el Partido Popular y Vox. Si es sancionado en el Senado, entrará en vigor a principios del año que viene. De sancionarse, España se unirá en esta línea a Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Nueva Zelanda. Eso no quita que en Estados Unidos haya 9 estados con este tipo de legislación y proyectos en otros 19. En Australia hay ya dos estados; en Alemania, el Tribunal Constitucional reconoció en 2020 el derecho a la autodeterminación final de la vida y anuló el artículo del Código Penal que prohibía la ayuda al suicidio. Por su lado, Suiza no penaliza la asistencia al suicidio y acepta que ciudadanos extranjeros viajen para morir en ese país.

Aquí contamos desde el 2013 con la ley de Voluntad Anticipada, presentada por el senador Luis Gallo y el hoy embajador ante la OEA, Washington Abdala. Ahora se ha sumado un proyecto de Eutanasia, del diputado colorado Ope Pasquet, que ya está en las gateras.

Aquí contamos desde el 2013 con la ley de Voluntad Anticipada, (ocho años de discusiones) presentada por el senador del FA Luis Gallo y el hoy embajador ante la OEA, Washington Abdala. A lo cual ha venido a sumarse un proyecto de Eutanasia, del diputado colorado Ope Pasquet, que ya está en las gateras. Cada nación tiene sus particularidades al momento de articular una ley de este tenor y las prevenciones que se estipulan pueden llegar a ser un escollo que atente contra el espíritu que animaba a los legisladores para proteger el derecho de las personas para decidir sobre el momento de su muerte. El proyecto español regula la acción por la que un profesional sanitario pone fin a la vida de un paciente, y es garantista. La autorización del proceso demanda varias instancias médicas que hacen largo el trámite. Está dirigido a los que sufren padecimientos graves, crónicos o imposibilitantes y enfermedades graves e incurables. Si bien no se menciona al suicidio asistido, considera dentro del contexto eutanásico, la administración directa al paciente de una sustancia por parte de un sanitario competente o la entrega a la misma persona para que se la autoadministre.

Otra demostración del respeto al ciudadano es el artículo que prevé que si el sujeto ha suscrito con anterioridad un testamento vital con instrucciones, en documento legalmente reconocido, se le debe prestar la ayuda necesaria para morir de acuerdo a su voluntad. Si ha nombrado un representante, este será el interlocutor con el médico, quien en caso de conflicto de conciencia puede excusarse pero deberá buscar un sustituto.

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