EDITORIAL

Leandro Gómez y la historia nacional

El sacrificio de Paysandú fue manifestación clara y contundente de un sentir nacional e independiente de las potencias regionales, y que muestra la inequívoca voluntad de forjar nuestros destinos de forma propia, separada de Argentina y de Brasil.

Se cumple hoy otro aniversario del fusilamiento de Leandro Gómez en Paysandú en 1865. Para analizar en clave histórica la heroica resistencia que terminó con el martirio de tantos buenos patriotas, hay que referirse al excelente "Leandro Gómez" de Dotta y González Rissotto. Empero, más que sobre historia, nos importa reflexionar hoy sobre las razones por las cuales no se otorga a este episodio la importancia que en realidad tiene en la trama nacional.

Hay una explicación partidaria que seguramente dé razón a parte de ese ninguneo. En efecto, el martirio de Paysandú fue asociado siempre a la historia del Partido Nacional más que a la historia de la nación toda. En un esquema de férrea oposición entre colorados y blancos, la dimensión nacionalista, la lucha y defensa de la independencia nacional y el sacrificio de Leandro Gómez fueron teñidos de partidismo.

Hoy en día parecen lejanos todos esos debates y, en todo caso, vinculados a los cenáculos de la historia y no a la política concreta. Pero no hay que olvidar que el éxito de la revolución de Venancio Flores, que sitia y agrede a Paysandú, es el inicio de la exclusión de los blancos del poder. Ni tampoco olvidar que esos trágicos episodios de la vida del país tuvieron distintas interpretaciones, ya fuera del lado colorado o ya fuera del lado blanco.

Sin embargo, pasados ya los 150 años de la resistencia de Paysandú; con un cambio en el sistema de partidos que lleva al menos dos décadas y que ya no fija los equilibrios nacionales en torno a la dualidad blanco-colorada; y con el peso preponderante de representantes del pensamiento y la tradición partidaria izquierdista en la academia vinculada a la historia: ¿por qué no se termina de reconocer en el relato de nuestra historia patria que el sacrificio de Paysandú fue una manifestación clara y contundente de un sentir nacional e independiente de las potencias regionales, y que muestra una inequívoca voluntad de forjar nuestros destinos de forma propia y separada de Argentina y de Brasil?

Aceptar ese papel preponderante de la divisa "independencia o muerte" de los héroes de Paysandú nos llevaría naturalmente a considerar ese episodio histórico como integrante de la mejor tradición nacional. Ya no solo se trataría de una gesta recordada por los blancos en sus actos partidarios, sino que se entendería que más allá de las pasiones partidarias de aquellos años, con el sacrificio de Paysandú se asentó un sentir nacional, propio, irrenunciable y distinto a los de nuestros vecinos. Porque Leandro Gómez es un héroe nacional y no un general de facción.

Para entender este ninguneo en pleno siglo XXI se puede intentar una explicación que refiere a la visión histórica predominante en la izquierda.

En efecto, tanto en las administraciones Vázquez como en la de Mujica es claro que no ha habido intención alguna de conmemorar episodios históricos que den cuenta de la conformación de nuestra identidad nacional. Centrar todo en un 19 de junio y declararlo además el día del "nunca más", o la clara ausencia de grandes liturgias republicanas para celebrar episodios que sobre todo en el siglo XIX nos hicieron independientes y distintos de Argentina y de Brasil, son algunas de las más notorias actitudes de la izquierda gobernante que ningunean la historia nacional.

Algunos dirán que esa decisión política responde a la voluntad refundacional de la izquierda que relativiza todo lo anterior a 1971, año de formación del Frente Amplio. Pero si bien eso es sin duda absolutamente cierto, hay algo más profundo y que Mujica en particular ha expresado muy claramente: esta izquierda, en realidad, desconfía del Estado-nación oriental.

Ella preferiría, en una lógica de patria grande y siguiendo cierto metholismo teórico, que nuestro país abandonara toda identidad de patria pequeña para fundirse, como nexo vinculante, con la cuenca rioplatense y sobre todo con sus dos potencias regionales. En este esquema, toda conmemoración que restaure el verdadero valor del sacrificio de Leandro Gómez y de los héroes de Paysandú, llevándolo a la dimensión de episodio histórico nacional y no solamente partidario, contraría el sino mujiquista de la identidad de esta parte de Sudamérica que, según él, debiera de integrarse en una gran patria continental y dejar de lado artificiales sentimientos nacionales.

En esta coyuntura política pues, recordar la figura de Leandro Gómez y la resistencia de Paysandú es también y sobre todo honrar y respetar nuestra identidad nacional. Pero el único que recoge ese desafío es, otra vez, el Partido Nacional.

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