EDITORIAL
diario El País

Lavado, narcotráfico y radares

Parte del trabajo de un periodista es “hacer olas”. O sea, aportar información que sacuda a la opinión pública.

Y como periodista veterano que es, el argentino Hugo Alconada hizo precisamente eso esta semana, cuando en una entrevista con El País señaló, de manera un tanto tosca, que si su país tiene un serio problema de corrupción, el nuestro no sería mucho mejor.

Esto, según el periodista de La Nación, debido a que todos los dineros “sucios” de argentinos pasarían por el sistema financiero uruguayo. A la vez que también se permitió sugerir que debido a la falta de equipamiento y radares en el norte de Uruguay, el país sería un festival para los aviones de narcotraficantes.

Empecemos por el principio. Alconada es un excelente profesional, que ha destapado algunos de los casos de corrupción más emblemáticos de su país. Alguien dirá: “bueno, es como descubrir petróleo en Arabia”. Pero de todas formas requiere valor y profesionalismo. Y en este caso, claramente buscaba generar un impacto, que vaya si logró.

Eso no quita que las cosas no sean como las plantea el periodista. O que al menos tengan matices que importan.

Para empezar, algo general. Eso de decir algo como “nosotros somos corruptos del primero al último, pero ustedes no se crean mejores porque bien que se benefician de eso”, parece un tanto infantil, y una generalización indigna de alguien del nivel de éste periodista.

En segundo lugar, si nos referimos a la canalización a través del sistema financiero y legal uruguayo, de dineros mal habidos de argentinos, claramente mucho ha cambiado en esa materia. Y Alconada lo sabe. En los gobiernos anteriores, han habido modificaciones legales para poner a tono la normativa nacional con la global en materia de circulación de dinero y control de capitales, que ha reducido enormemente el uso de instituciones o empresas uruguayas para canalizar fondos de Argentina. Hoy, eso casi no ocurre, y en los pocos casos que todavía sucede, se usan herramientas locales como trampolín para llevar fondos a otros países.

Las declaraciones de un periodista argentino, acusando a Uruguay de ser poco menos que un festival para el lavado de dinero y el narcotráfico, más allá de no ser verdad, permiten valorar una de las herencias más pesadas recibidas por este gobierno.

Hay un segundo tema importante, que Alconada no menciona. Pero en el sistema judicial uruguayo existe un cansancio e irritación general, porque mientras Uruguay colabora de manera sistemática con cada pedido de informes y actuaciones de la justicia argentina, nada de eso ocurre a la inversa. Es más, una jueza uruguaya llegó a habilitar un famoso operativo de aquel juez Oyarbide en nuestro territorio, una locura que terminó costando que un banco extranjero se fuera de Uruguay, pero que no logró nada en concreto.

Entonces, en estos temas, bien le podemos devolver la pelota al periodista.

Pero también hay un tema más conceptual. Argentina es un país delirante, que cada 10 años más o menos declara un default o requisa los ahorros de sus ciudadanos. Además de tener tasas de inflación únicas en el mundo. Entonces es natural que sus ciudadanos busquen fuera del país, sistemas financieros y legales que les den un mínimo de tranquilidad. Y Uruguay siempre lo ha tenido, además de cantidad de vasos comunicantes a nivel social. A lo que vamos con esto es que nuestro país ha sido un canal confiable y razonable para todo argentino que ha querido resguardar su capital, algo legal, ético, y comprensible. Claro que entre todos esos fondos, siempre se ha mezclado algún capital de origen espurio. Pero, de nuevo, nuestra justicia siempre ha estado abierta a colaborar.

Entones, parece bastante liviana la acusación del periodista, ya que el porcentaje de dinero corrupto que ha pasado por Uruguay, ha sido ínfimo. El problema es que si su país está loco, y le roba a la gente al punto que ésta hace cualquier cosa para sacar su dinero de allí, ya no es tema nuestro. Va pelota de nuevo...

Por último, el tema de los aviones narcos y la falta de radares. Así como hablamos de cosas positivas de los gobiernos anteriores, acá todo lo contrario. Hasta el ex ministro Fernández Huidobro alertó sobre eso hace años, y los gobiernos del FA, no fueron capaces de hacer nada al respecto. Pero se puede relajar don Alconada, que una donación de China de un radar de más de 3 millones de dólares, a punto de instalarse en el norte del país, seguramente le aportará tranquilidad de que esas cosas aquí no pasarán más. ¡Ojo!, que sí siguen pasando en Argentina, donde los vuelos ilegales de droga, e iraníes y venezolanos turbios, siguen pasando como si nada.

Resumiendo, siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno. Pero en aras de lograr un titular, hay que tener cuidado de no decir cosas que puedan dañar injustamente la reputación de vecinos y amigos.

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