Editorial

Juan E. Azzini, Profesor Emérito

Este lunes el Consejo de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República designó como Profesor Emérito al Cr. Juan Eduardo Azzini. El justo y tardío reconocimiento (que se había negado en instancias anteriores) viene a coronar a los 98 años la larga y fructífera carrera de uno de los hombres más importantes en la historia económica del Uruguay del siglo XX.

El Cr. Azzini es un intelectual de fuste y un hombre de acción. Así lo demostró en muchas oportunidades. Desde sus comienzos como docente de la Facultad de Ciencias Económicas en la década de 1940, se destacó como profesor y luego como investigador. Entre los cargos que desempeñó vale mencionar el de profesor grado 5, director del Instituto de Finanzas, consejero de la Facultad y director de su revista. Publicó 8 libros, algunos de ellos clásicos como La Reforma Cambiaria ¿monstruo o mártir?, y más de 50 artículos en revistas especializadas.

Con brillo e inteligencia demostró una independencia de criterio poco común que le valieron el respeto y la consideración general. Su salto a la arena política fue producto de tres causalidades: su patriotismo acendrado, su reconocida filiación blanca y su capacidad intelectual. Azzini en el Instituto de Finanzas de la Facultad había preparado una investigación que reunió en un carpeta (que aún se conserva) que llevaba como título "Para un nuevo gobierno". Allí se analizaban cómo los desmanes del estatismo desenfrenado y el proteccionismo cerril nos habían conducido al estancamiento bajo el segundo batllismo, y se proponían medidas de sentido común para salir del atolladero.

Con la intuición que lo caracterizó, producido el histórico triunfo del Partido Nacional en 1958, Luis Alberto de Herrera se reunió con Azzini y una conversación bastó para que el líder calibrara que había encontrado al ministro de Hacienda.

Azzini, que había celebrado la victoria blanca como un ciudadano más en las calles de Montevideo unos meses antes, se convertía en marzo de 1959 en la principal figura del primer gobierno nacionalista en 93 años. Para simpatizantes y detractores por los siguientes cuatro años que era la duración del Colegiado por entonces, fue evidente que Azzini era el gobierno.

Su actividad fue prodigiosa. Puso en marcha la Reforma Cambiaria y Monetaria que fue un giro copernicano en la política económica luego de ocho décadas de infame estatismo que había llevado a Uruguay de ser uno de los países con PIB per cápita más alto del mundo a la mitad de la tabla. Liberó el tipo de cambio terminando con la maraña inextricable de los cambios múltiples y comenzó la apertura de la economía, nada menos.

También realizó la primera reforma tributaria moderna, elaboró el primer plan de estabilización de nuestra historia y creó la CIDE, que fue el primer estudio serio de la realidad económica y social del Uruguay, convocando a los mejores técnicos de todos los partidos. Culminada su jornada retornó a la actividad privada con la espartana actitud de sentir simplemente el deber cumplido. Pero el Uruguay no olvidaría su obra que resiste incorruptible el paso del tiempo. Cambió el país de una vez y para siempre, y lo que no es menor por estas tierras, en el sentido correcto.

Por eso celebramos la designación del Consejo de la Facultad de Ciencias Económicas. Dejemos de lado las veces que se le negó anteriormente por sectarismo partidario, ignorancia o las dos a la vez, y congratulémonos del cambio de actitud. Reconozcamos la constancia de quienes siguieron presentando la moción hasta que finalmente fue aprobada, en este último caso merece destacarse especialmente la decidida tarea del consejero Agustín Iturralde.

Muchas veces observamos con decepción como la historia se reescribe tergiversándola, resignificándola, y alejándola de los hechos. Por eso es una buena noticia cuando la historia se pone en su lugar. Juan Eduardo Azzini es un verdadero héroe que decidió llevar adelante una tarea revolucionaria con una valentía y un sentido patriótico que admiran y emocionan. Porque esa es una dimensión que no debe perderse de su figura, la capacidad de jugársela por sus ideas y su país en tiempos difíciles. Homenaje demorado pero que llega en vida para hacer justicia.

Todos deberíamos felicitarnos de contar con un hombre de la talla de Azzini, que contribuyó decisivamente con inteligencia, trabajo y sereno coraje a construir el Uruguay contemporáneo. Ya era un maestro, ahora tiene título de Profesor Emérito.

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