Editorial

Los inventos de Martínez

Lo de Martínez y la Intendencia de Montevideo es un disparate. Basta preguntarse que pasaría si todas las intendencias empezaran a aplicar sus propias tasas turísticas para financiar sus penurias o la ausencia de ideas.

Como acá somos pocos y los bolsillos han sido exprimidos, el Frente Amplio —ahora representado por la Intendencia de Montevideo— ha resuelto que el próximo objetivo son los turistas, a partir de los 11 años de edad, que llegan a la ciudad y se alojan —pagando— en los hoteles .

La comuna incluyó en su mensaje de modificación presupuestal para 2019 un artículo por el que se crea la "tasa turística" (que no es muy alta en esta primera instancia aunque todos sabemos que estas cosas crecen rápidamente en pocos años), para "incentivar, promover y posicionar a Montevideo como destino turístico" como si los visitantes fueran marcianos y disfrutaran de lo lindo pagando tributos.

No hay dudas de que el intendente Martínez, uno de los grandes candidatos a la renovación del FA, sigue las mismas líneas que sus antecesores en materia de voracidad fiscal y tiene una puntería en sus proyectos que causa efectos devastadores. Cuando estuvo en la presidencia de Ancap promovió el plan estratégico del ente que incluyó, entre otra cosas, la construcción de la planta desulfurizadora, las inversiones en cemento-pórtland y la planta de biocombustible de ALUR. Los 800 millones de pérdida que acumuló Ancap en los años siguientes mucho tienen que ver con ese "estratégico" plan.

No contento con ello apenas llegó a la intendencia tapizó de cámaras y radares las calles de Montevideo. No mejoró para nada el tránsito de la ciudad, pero sí acumuló millones de dólares por concepto de multas que aumentaron generosamente sus montos para beneplácito de las arcas municipales. En los dos años que funcionan las cámaras instaladas por Martínez en la vía pública se han aplicado 117.000 multas por exceso de velocidad y 38.000 por cruzar con luz roja. Dado que las multas son de $ 8.573 y $ 5.358 respectivamente, las de exceso de velocidad recaudaron 32.359.000 dólares y las sancionadas por cruzar con roja 6.568.000 dólares. Son 39 millones de dólares que ingresaron sin transpirarla.

Lo más grave es que esta decisión unilateral del intendente se da de bruces con la política que lleva a cabo el gobierno a través del Ministerio de Turismo. El subsecretario Benjamín Liberoff expresó su posición contraria a tasas y gravámenes "que no signifiquen mejoras en el servicio". Además, a partir de 2012 comenzó a aplicarse en el país un sistema de beneficios e incentivos para los turistas para hacer más competitivos (y atractivos) los destinos uruguayos, que suponía sobre todo la devolución del IVA y permitió que se elevara el número de visitantes al país. El Estado renunciaba a US$ 23 millones por ese concepto, pero los ingresos totales por turismo andan casi en los 2.000 millones de dólares según explicó tiempo atrás la ministra Kechichian.

El turismo es una gran industria de servicios, un sector no solo generador de importante actividad económica y de creación de empleos (hotelería, alojamientos, transporte, restoranes, alimentación, servicios de guías y artesanías entre otros) sino generadora de divisas. Parece más fácil —y redituable— apostar a fuertes inversiones en este sector que en Ancap. La lógica sería invertir y proteger a los turistas, pero el intendente de Montevideo opta por cobrarles un "impuestito" y empezar a correrlos.

Lo de Martínez y la Intendencia de Montevideo es un disparate por cualquier lado que se le mire. Basta preguntarse qué pasaría si todas las intendencias —con Maldonado a la cabeza— empezaran a aplicar las tasas que se les antojara a los visitantes del exterior para financiar sus propias penurias o ausencia de ideas. Solo con un poco de sentido común es muy fácil visualizar el caos que traería aparejado y la arisca reacción de los turistas que terminaría llevándolos a otros lados.

Lo único positivo de esta propuesta es que permite a los ciudadanos profundizar en el pensamiento de Daniel Martínez que, luego de descartado Raúl Sendic como elemento de renovación del FA con miras al 2019, aparece como el gran candidato de la izquierda. Si para Montevideo no le alcanzan los dos millones de dólares por día que recauda en la Intendencia y entonces busca gravar a los turistas en búsqueda de algún pesito más, cuál será la suerte de los uruguayos si el destino nos tiene reservada otra jugarreta. Que si estas son las ideas o propuestas "innovadoras" que llegan con la marca del Frente Amplio, que se preparen para un futuro muy duro, ya sean jubilados o niños mayores de 11 años. Así vamos.

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